{"id":103512,"date":"2020-07-21T19:47:13","date_gmt":"2020-07-21T23:47:13","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=103512"},"modified":"2020-07-21T19:47:13","modified_gmt":"2020-07-21T23:47:13","slug":"103512","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2020\/07\/21\/103512\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-103513 alignleft\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/8b37b01b-5523-4a8a-8528-a512b0bfb218-e1574276781782-800x660.jpg\" alt=\"\" width=\"426\" height=\"351\" \/>Por: Valent\u00edn Medrano Pe\u00f1a.<\/p>\n<p>Las c\u00e1rceles de todo el mundo son fuentes de historias lastimeras. Los destinados a ellas son tenidos como la escoria social, las personas que deben ser apartadas de las dem\u00e1s para que no les da\u00f1en. Puestos en cuarentena para que no contagien a la parte sana de la sociedad.<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel es una consecuencia. Los que son destinados a ellas son por lo regular quienes han herido a la sociedad y a Dios mismo, apart\u00e1ndose de las reglas de la que previamente han sido advertidos existen y las que son de obligado cumplimiento para todos.<\/p>\n<p>Cada vez que un miembro de la sociedad es apartado y enjaulado como animal, la sociedad ha fracasado en parte, en su obligaci\u00f3n de crear las condiciones para el sano desarrollo de sus individuos conformantes.<\/p>\n<p>Pero la sociedad puede fracasar doblemente. Esto sucede cuando sus cuerpos destinados a proscribir el crimen y su sistema de juzgaci\u00f3n cometen el pecado-error de hacer hospedar en los cuadriculados cuartos-mazmorras de las c\u00e1rceles a uno de sus hijos inocentes.<\/p>\n<p>Pasa que el celo y empe\u00f1o que ponen las autoridades para hacer pagar a los criminales, unidos al miedo de estas para no ser vistas como flojas o incapaces, aunado al morbo social: De gente que gusta ser servida con el plato principal de condenas y sufrires de los tenidos como criminales, a lo que ha de preceder el plato fr\u00edo de la entrada, un juicio sin garant\u00edas penales sustantivas. Un manjar para mantenernos entretenidos y saciados y para aplacar nuestra airada y sangrienta sed de venganza. Pero tambi\u00e9n, y sobre todo, enga\u00f1ados de quienes son los verdaderos culpables de crear el caldo de cultivo de la criminalidad.<\/p>\n<p>En d\u00edas previos al encarcelamiento general, perd\u00f3n, a la declaratoria de cuarentena, estuve de visita en un centro de corrupci\u00f3n, perd\u00f3n, de detenci\u00f3n del Este del pa\u00eds. All\u00ed estaban dos infiernos, perd\u00f3n, internos, condenados por sendos homicidios. Mientras yo esperaba por un amigo condenado injustamente, lo puedo jurar, escuchaba la platica de los condenados. Hablaban abiertamente de los hechos que ahora admit\u00edan haber cometido.<\/p>\n<p>La Pira\u00f1a, era un joven de unos treinta a\u00f1os. Hab\u00eda sido apresado y condenado por un doble homicidio en el sur profundo. Admit\u00eda haber matado a las dos personas. Dec\u00eda haber estado evitando hacerlo, no porque no le placiera matar, sino porque hab\u00eda llegado a la zona desde el otrora Gran Santo Domingo pr\u00f3fugo por haber matado a alguien en el este de la Provincia Santo Domingo y no quer\u00eda un esc\u00e1ndalo que atrajera hacia \u00e9l la atenci\u00f3n de los polis.<\/p>\n<p>Contaba, que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n pidi\u00f3 a sus v\u00edctimas no seguir molest\u00e1ndolo con mofas e insinuaciones. Luego se obnubil\u00f3, perdi\u00f3 los frenos morales, y encendido en ira y descontrol mat\u00f3 a dos de los presentes.<\/p>\n<p>Miguel, su contraparte en la pl\u00e1tica, dec\u00eda ser inocente del homicidio por el que hab\u00eda sido condenado a 20 a\u00f1os. Dijo haber cometido peque\u00f1os delitos en el pasado, pero que jam\u00e1s hab\u00eda matado a nadie. Y que aunque infructuosamente se\u00f1al\u00f3 al verdadero culpable, \u00e9ste ten\u00eda una coartada fabricada con el testimonio de su padre y hermanos. \u00c9l, Miguel, era el marido de la hermana del homicida del hombre cuya muerte terminar\u00eda pagando. Ella testimoni\u00f3 que a la hora de ocurrencia del hecho estaba junto a Miguel acostada, pero nadie le crey\u00f3. El hecho ocurri\u00f3 en San Carlos, un sector populoso de la capital.<\/p>\n<p>La Pira\u00f1a no mostr\u00f3 sorpresa ni aflicci\u00f3n, y de hecho dijo que en su caso otra persona fue condenada conjuntamente con \u00e9l. Dijo que jam\u00e1s le hab\u00eda visto. Que esa otra persona a la que llam\u00f3 Antony no particip\u00f3 en el hecho, que no mat\u00f3 a nadie, pero que estuvo en las cercan\u00edas cuando el hecho aconteci\u00f3. Era el testigo que le se\u00f1al\u00f3 como el asesino que aceptaba era, y dio detalles de los hechos se\u00f1alando s\u00f3lo sus actuaciones, las de La Pira\u00f1a, obviando las provocaciones de sus v\u00edctimas. Y en represalia, La Pira\u00f1a, dijo a las autoridades que ambos planearon y ejecutaron el crimen. Y el testigo pas\u00f3 a ser imputado y luego a condenado dr\u00e1sticamente. \u00bfLa sociedad gan\u00f3 perdiendo o perdi\u00f3 ganando?<\/p>\n<p>Nada corroboraba la versi\u00f3n de La Pira\u00f1a. Nada hacia extender su culpa al por \u00e9l se\u00f1alado, pero sirvi\u00f3 para dar a conocer las debilidades investigativas y el ejercicio irresponsable y cobarde de la obligaci\u00f3n de dar a cada quien lo que le corresponde.<\/p>\n<p>He ah\u00ed mi temor por el temor de quienes no deben tener temor. La obligaci\u00f3n de dar justicia es exclusiva de valientes, quienes no tengan la templanza de hacer lo que es debido hacer, hacen lo indebido al hacer lo que hacen.<\/p>\n<p>La Pira\u00f1a dijo la verdad a Miguel no para consolar sus penas por considerarse condenado injusto, sino para corroborar que en materia probatoria aqu\u00ed no se corrobora, y que contrario a los principios nodales del derecho es en la pr\u00e1ctica preferible condenar a un inocente que absolver a un culpable., en una acci\u00f3n Voltaire a la inversa. \u00bfO no?<\/p>\n<p>La Pira\u00f1a y Miguel y mi amigo inocente, Donni, tres historias distintas pero tres tragedias iguales (robado a Ruben Blades).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Valent\u00edn Medrano Pe\u00f1a. Las c\u00e1rceles de todo el mundo son fuentes de historias lastimeras. Los destinados a ellas son tenidos como la escoria social, las personas que deben ser apartadas de las dem\u00e1s para que no les da\u00f1en. Puestos en cuarentena para que no contagien a la parte sana de la sociedad. La c\u00e1rcel es una consecuencia. Los que son destinados a ellas son por lo regular quienes han herido a la sociedad y a Dios mismo, apart\u00e1ndose de las reglas de la que previamente han sido advertidos existen y las que son de obligado cumplimiento para todos. Cada vez que un miembro de la sociedad es apartado y enjaulado como animal, la sociedad ha fracasado en parte, en su obligaci\u00f3n de crear las condiciones para el sano desarrollo de sus individuos conformantes. Pero la sociedad puede fracasar doblemente. Esto sucede cuando sus cuerpos destinados a proscribir el crimen y su sistema de juzgaci\u00f3n cometen el pecado-error de hacer hospedar en los cuadriculados cuartos-mazmorras de las c\u00e1rceles a uno de sus hijos inocentes. Pasa que el celo y empe\u00f1o que ponen las autoridades para hacer pagar a los criminales, unidos al miedo de estas para no ser vistas como flojas o incapaces, aunado al morbo social: De gente que gusta ser servida con el plato principal de condenas y sufrires de los tenidos como criminales, a lo que ha de preceder el plato fr\u00edo de la entrada, un juicio sin garant\u00edas penales sustantivas. Un manjar para mantenernos entretenidos y saciados y para aplacar nuestra airada y sangrienta sed de venganza. Pero tambi\u00e9n, y sobre todo, enga\u00f1ados de quienes son los verdaderos culpables de crear el caldo de cultivo de la criminalidad. En d\u00edas previos al encarcelamiento general, perd\u00f3n, a la declaratoria de cuarentena, estuve de visita en un centro de corrupci\u00f3n, perd\u00f3n, de detenci\u00f3n del Este del pa\u00eds. All\u00ed estaban dos infiernos, perd\u00f3n, internos, condenados por sendos homicidios. Mientras yo esperaba por un amigo condenado injustamente, lo puedo jurar, escuchaba la platica de los condenados. Hablaban abiertamente de los hechos que ahora admit\u00edan haber cometido. La Pira\u00f1a, era un joven de unos treinta a\u00f1os. Hab\u00eda sido apresado y condenado por un doble homicidio en el sur profundo. Admit\u00eda haber matado a las dos personas. Dec\u00eda haber estado evitando hacerlo, no porque no le placiera matar, sino porque hab\u00eda llegado a la zona desde el otrora Gran Santo Domingo pr\u00f3fugo por haber matado a alguien en el este de la Provincia Santo Domingo y no quer\u00eda un esc\u00e1ndalo que atrajera hacia \u00e9l la atenci\u00f3n de los polis. Contaba, que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n pidi\u00f3 a sus v\u00edctimas no seguir molest\u00e1ndolo con mofas e insinuaciones. Luego se obnubil\u00f3, perdi\u00f3 los frenos morales, y encendido en ira y descontrol mat\u00f3 a dos de los presentes. Miguel, su contraparte en la pl\u00e1tica, dec\u00eda ser inocente del homicidio por el que hab\u00eda sido condenado a 20 a\u00f1os. Dijo haber cometido peque\u00f1os delitos en el pasado, pero que jam\u00e1s hab\u00eda matado a nadie. Y que aunque infructuosamente se\u00f1al\u00f3 al verdadero culpable, \u00e9ste ten\u00eda una coartada fabricada con el testimonio de su padre y hermanos. \u00c9l, Miguel, era el marido de la hermana del homicida del hombre cuya muerte terminar\u00eda pagando. Ella testimoni\u00f3 que a la hora de ocurrencia del hecho estaba junto a Miguel acostada, pero nadie le crey\u00f3. El hecho ocurri\u00f3 en San Carlos, un sector populoso de la capital. La Pira\u00f1a no mostr\u00f3 sorpresa ni aflicci\u00f3n, y de hecho dijo que en su caso otra persona fue condenada conjuntamente con \u00e9l. Dijo que jam\u00e1s le hab\u00eda visto. 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