{"id":109273,"date":"2020-09-21T21:30:34","date_gmt":"2020-09-22T01:30:34","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=109273"},"modified":"2020-09-21T21:30:34","modified_gmt":"2020-09-22T01:30:34","slug":"muere-jueza-ruth-bader-ginsburg-una-pionera-que-lucho-por-la-igualdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2020\/09\/21\/muere-jueza-ruth-bader-ginsburg-una-pionera-que-lucho-por-la-igualdad\/","title":{"rendered":"Muere jueza Ruth Bader Ginsburg, una pionera que luch\u00f3 por la igualdad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-109274 aligncenter\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/b81f127c-jueza-eu-800x514.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"514\" \/>ESTADOS UNIDOS (EFE).La jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos\u00a0Ruth Bader Ginsburg\u00a0falleci\u00f3 este viernes a los 87 a\u00f1os convertida en adalid del feminismo y en un icono de la cultura pop con millones de fans que la homenajean por haber esculpido una doctrina legal que permiti\u00f3 hacer avances clave hacia la igualdad de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>\u2018Notorious (Reputada) R. B. G.\u2019 es la expresi\u00f3n con la que miles de memes compartidos en internet, impresos en camisetas y recreados en tatuajes honran a la que fuera la m\u00e1s anciana de los nueve magistrados del tribunal.<\/p>\n<p>El mote proviene de\u00a0\u2018Notorious (Reputado) B.I.G.\u2019,\u00a0considerado uno de los raperos m\u00e1s influyentes de la historia de la m\u00fasica, con el que Ginsburg comparte su origen en Brooklyn (Nueva York) y, seg\u00fan sus seguidores, el car\u00e1cter pionero de su carrera.<\/p>\n<p>Cuando en 1956 Ginsburg comenz\u00f3 a estudiar derecho en la Universidad de Harvard, s\u00f3lo otras ocho mujeres compart\u00edan pupitre con 500 hombres y, en la profesi\u00f3n jur\u00eddica, la representaci\u00f3n femenina se limitaba al 3 %, recuerda en su biograf\u00eda \u2018My Own Words\u2019 (\u2018Mis propias palabras\u2019).<\/p>\n<p>Una mujer en un monde de hombres<br \/>\nGinsburg se adentr\u00f3 en un mundo reservado para los hombres y se top\u00f3 con muchas dificultades. Se mud\u00f3 a Nueva York en 1958 y, cuando ese mismo a\u00f1o se gradu\u00f3 como primera de su promoci\u00f3n, ning\u00fan bufete de abogados la contrat\u00f3 por el mero hecho de ser mujer.<\/p>\n<p>Se concentr\u00f3 en el mundo acad\u00e9mico y comenz\u00f3 a dar clases en la Universidad de Columbia para unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1972, ser una de las fundadoras del Proyecto de Mujeres de la Uni\u00f3n para las Libertades Civiles en Am\u00e9rica (ACLU, en ingl\u00e9s), cuyo objetivo era cambiar las leyes para garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.<br \/>\nLa hora de las mujeres<br \/>\nLa estrategia de Ginsburg era usar los fallos\u00a0contra la segregaci\u00f3n racial para mostrar que la jurisprudencia ya establec\u00eda que todas las personas deben tener los mismos derechos bajo la ley,\u00a0un principio recogido en la Constituci\u00f3n de EE.UU., pero que entonces no se aplicaba a las mujeres.<\/p>\n<p>En vez de apostar por un cambio radical, Ginsburg fue cosechando peque\u00f1as victorias que creaban un precedente jur\u00eddico y sobre las que se basaba para, paso a paso, desmontar el sistema que permit\u00eda la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Ginsburg lleg\u00f3 a entender que parte de su misi\u00f3n era \u2018educar\u2019 a la mayor\u00eda de hombres blancos que ocupaban el Tribunal Supremo y que cre\u00edan que no hab\u00eda ning\u00fan error en su visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>\u2018En esos d\u00edas, me ve\u00eda a m\u00ed misma como una profesora de infantil porque los jueces no cre\u00edan que la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero existiera\u2019, recordaba sonriente en un documental sobre su vida estrenado en 2018.<\/p>\n<p>Fue en 1975 cuando Ginsburg hizo ver a los magistrados que la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero era un problema de fondo que perjudicaba por igual a hombres y mujeres. Lo hizo a partir del caso de Stephen Wiesenfeld, un hombre al que el Gobierno neg\u00f3 una ayuda econ\u00f3mica de viudedad porque estaba reservada para mujeres.<\/p>\n<p>Ginsburg consigui\u00f3 que los jueces fallaran un\u00e1nimemente a su favor y, poco despu\u00e9s, el Tribunal Supremo accedi\u00f3 a revisar si, durante siglos, hab\u00eda actuado con un sesgo machista.<\/p>\n<p>En total, Ginsburg argument\u00f3 seis casos frente al Supremo entre 1973 y 1976, de los que gan\u00f3 cinco; mientras que el Proyecto de Mujeres de ACLU particip\u00f3 en 300 denuncias en s\u00f3lo dos a\u00f1os, entre 1972 y 1974.<br \/>\nDe jueza moderada a \u2018azote\u2019 progresista<br \/>\nLa lucha por la igualdad de Ginsburg adquiri\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n en 1980, cuando dej\u00f3 la abogac\u00eda para vestir la toga de jueza y pasar a la corte de apelaciones de la capital de EE.UU., donde se labr\u00f3 fama de moderada y cautelosa y desde donde dio el salto al Tribunal Supremo en 1993 gracias al nombramiento del presidente dem\u00f3crata\u00a0Bill Clinton.<\/p>\n<p>Fue la segunda mujer en llegar a la m\u00e1xima instancia judicial de EE.UU. despu\u00e9s de Sandra Day O\u2019Connor, por la que Ginsburg profesaba una gran admiraci\u00f3n a pesar de representar polos opuestos a nivel ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En EE.UU., los jueces de la corte suprema son nombrados por los presidentes, que suelen elegir a magistrados que est\u00e1n de acuerdo con su filosof\u00eda legal.<\/p>\n<p>Al principio, Ginsburg se ubicaba en el centro-izquierda del espectro pol\u00edtico; pero, a medida que la corte suprema se volvi\u00f3 m\u00e1s conservadora, comenz\u00f3 encarnar visiones m\u00e1s progresistas y tom\u00f3 la costumbre de exponer sus argumentos en un escrito que publicaba como voto particular, como cada vez que disent\u00eda con la mayor\u00eda de magistrados.<\/p>\n<p>Seg\u00fan explica en su biograf\u00eda, Ginsburg entend\u00eda que esos escritos estaban reservados para temas de importancia clave y daban al Congreso la oportunidad de corregir un error legal.<\/p>\n<p>En 2007, esa idea se hizo realidad: La jueza expres\u00f3 su desacuerdo con una sentencia del Tribunal Supremo que permit\u00eda que las mujeres siguieran siendo v\u00edctimas de discriminaci\u00f3n salarial y, en respuesta, dos a\u00f1os despu\u00e9s, el Congreso aprob\u00f3 una ley para revertir esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Poco a poco, sus vehementes opiniones se volvieron m\u00e1s coloridas y comenzaron a llamar la atenci\u00f3n de los m\u00e1s j\u00f3venes, especialmente despu\u00e9s de que en 2013 la magistrada se opusiera a acabar con parte de una ley que garantizaba el derecho al voto de los afroamericanos y hab\u00eda sido aprobada en 1965.<br \/>\nEl c\u00e1ncer<br \/>\nDe esa forma, la \u2018Notorious (Reputada) R. B. G.\u2019 se convirti\u00f3 en un fen\u00f3meno en internet que ha generado una enorme cantidad de \u2018merchandising\u2019, incluido un libro en el que se detallan los ejercicios -pesas, abdominales y sentadillas- que la octogenaria hac\u00eda dos veces por semana con su entrenador personal.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a hacer esos ejercicios en 1999 despu\u00e9s de superar un c\u00e1ncer de colon. Ese fue el principio de su batalla contra el c\u00e1ncer: en 2009 super\u00f3 otro c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas, en 2018 tuvieron que extirparle unos n\u00f3dulos malignos de su pulm\u00f3n izquierdo y, en el verano de 2019, reapareci\u00f3 en el p\u00e1ncreas ese mal, aunque en ese momento parec\u00eda haberlo vencido.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, sin embargo, la jueza tuvo que hacer frente de nuevo al c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas que ha acabado por costarle la vida.<\/p>\n<p>El c\u00e1ncer tambi\u00e9n le arrebat\u00f3 al amor de su vida, Martin, al que conoci\u00f3 cuando ambos estudiaban en la Universidad Cornell en Nueva York. \u2018\u00c9l era el \u00fanico joven con el que sal\u00ed al que le importaba que tuviera un cerebro\u2019, repiti\u00f3 en varias ocasiones Ginsburg.<\/p>\n<p>El otro hombre en la vida de Ginsburg fue el fallecido juez conservador Antonin Scalia, al que le un\u00eda una gran amistad a pesar de sus fuertes diferencias ideol\u00f3gicas y con el que compart\u00eda la fascinaci\u00f3n por la \u00f3pera.<\/p>\n<p>Ginsburg es considerada como una hero\u00edna por buena parte de EE.UU.; pero, a cambio, se convirti\u00f3 en el blanco de odios de la derecha radical, que se burlaba de su edad y le ped\u00eda dejara su cargo vitalicio en el Tribunal Supremo.<\/p>\n<p>Ante la pregunta de cu\u00e1ndo pensaba jubilarse, Ginsburg siempre respond\u00eda de una manera similar: \u2018seguir\u00e9 haciendo este trabajo mientras pueda hacerlo, y cuando no pueda, ese ser\u00e1 el momento en el que me retirar\u00e9\u2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTADOS UNIDOS (EFE).La jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos\u00a0Ruth Bader Ginsburg\u00a0falleci\u00f3 este viernes a los 87 a\u00f1os convertida en adalid del feminismo y en un icono de la cultura pop con millones de fans que la homenajean por haber esculpido una doctrina legal que permiti\u00f3 hacer avances clave hacia la igualdad de g\u00e9nero. \u2018Notorious (Reputada) R. 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Se mud\u00f3 a Nueva York en 1958 y, cuando ese mismo a\u00f1o se gradu\u00f3 como primera de su promoci\u00f3n, ning\u00fan bufete de abogados la contrat\u00f3 por el mero hecho de ser mujer. Se concentr\u00f3 en el mundo acad\u00e9mico y comenz\u00f3 a dar clases en la Universidad de Columbia para unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1972, ser una de las fundadoras del Proyecto de Mujeres de la Uni\u00f3n para las Libertades Civiles en Am\u00e9rica (ACLU, en ingl\u00e9s), cuyo objetivo era cambiar las leyes para garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. La hora de las mujeres La estrategia de Ginsburg era usar los fallos\u00a0contra la segregaci\u00f3n racial para mostrar que la jurisprudencia ya establec\u00eda que todas las personas deben tener los mismos derechos bajo la ley,\u00a0un principio recogido en la Constituci\u00f3n de EE.UU., pero que entonces no se aplicaba a las mujeres. En vez de apostar por un cambio radical, Ginsburg fue cosechando peque\u00f1as victorias que creaban un precedente jur\u00eddico y sobre las que se basaba para, paso a paso, desmontar el sistema que permit\u00eda la discriminaci\u00f3n. Adem\u00e1s, Ginsburg lleg\u00f3 a entender que parte de su misi\u00f3n era \u2018educar\u2019 a la mayor\u00eda de hombres blancos que ocupaban el Tribunal Supremo y que cre\u00edan que no hab\u00eda ning\u00fan error en su visi\u00f3n del mundo. \u2018En esos d\u00edas, me ve\u00eda a m\u00ed misma como una profesora de infantil porque los jueces no cre\u00edan que la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero existiera\u2019, recordaba sonriente en un documental sobre su vida estrenado en 2018. Fue en 1975 cuando Ginsburg hizo ver a los magistrados que la discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero era un problema de fondo que perjudicaba por igual a hombres y mujeres. Lo hizo a partir del caso de Stephen Wiesenfeld, un hombre al que el Gobierno neg\u00f3 una ayuda econ\u00f3mica de viudedad porque estaba reservada para mujeres. Ginsburg consigui\u00f3 que los jueces fallaran un\u00e1nimemente a su favor y, poco despu\u00e9s, el Tribunal Supremo accedi\u00f3 a revisar si, durante siglos, hab\u00eda actuado con un sesgo machista. En total, Ginsburg argument\u00f3 seis casos frente al Supremo entre 1973 y 1976, de los que gan\u00f3 cinco; mientras que el Proyecto de Mujeres de ACLU particip\u00f3 en 300 denuncias en s\u00f3lo dos a\u00f1os, entre 1972 y 1974. De jueza moderada a \u2018azote\u2019 progresista La lucha por la igualdad de Ginsburg adquiri\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n en 1980, cuando dej\u00f3 la abogac\u00eda para vestir la toga de jueza y pasar a la corte de apelaciones de la capital de EE.UU., donde se labr\u00f3 fama de moderada y cautelosa y desde donde dio el salto al Tribunal Supremo en 1993 gracias al nombramiento del presidente dem\u00f3crata\u00a0Bill Clinton. Fue la segunda mujer en llegar a la m\u00e1xima instancia judicial de EE.UU. despu\u00e9s de Sandra Day O\u2019Connor, por la que Ginsburg profesaba una gran admiraci\u00f3n a pesar de representar polos opuestos a nivel ideol\u00f3gico. En EE.UU., los jueces de la corte suprema son nombrados por los presidentes, que suelen elegir a magistrados que est\u00e1n de acuerdo con su filosof\u00eda legal. Al principio, Ginsburg se ubicaba en el centro-izquierda del espectro pol\u00edtico; pero, a medida que la corte suprema se volvi\u00f3 m\u00e1s conservadora, comenz\u00f3 encarnar visiones m\u00e1s progresistas y tom\u00f3 la costumbre de exponer sus argumentos en un escrito que publicaba como voto particular, como cada vez que disent\u00eda con la mayor\u00eda de magistrados. Seg\u00fan explica en su biograf\u00eda, Ginsburg entend\u00eda que esos escritos estaban reservados para temas de importancia clave y daban al Congreso la oportunidad de corregir un error legal. En 2007, esa idea se hizo realidad: La jueza expres\u00f3 su desacuerdo con una sentencia del Tribunal Supremo que permit\u00eda que las mujeres siguieran siendo v\u00edctimas de discriminaci\u00f3n salarial y, en respuesta, dos a\u00f1os despu\u00e9s, el Congreso aprob\u00f3 una ley para revertir esa situaci\u00f3n. Poco a poco, sus vehementes opiniones se volvieron m\u00e1s coloridas y comenzaron a llamar la atenci\u00f3n de los m\u00e1s j\u00f3venes, especialmente despu\u00e9s de que en 2013 la magistrada se opusiera a acabar con parte de una ley que garantizaba el derecho al voto de los afroamericanos y hab\u00eda sido aprobada en 1965. El c\u00e1ncer De esa forma, la \u2018Notorious (Reputada) R. B. G.\u2019 se convirti\u00f3 en un fen\u00f3meno en internet que ha generado una enorme cantidad de \u2018merchandising\u2019, incluido un libro en el que se detallan los ejercicios -pesas, abdominales y sentadillas- que la octogenaria hac\u00eda dos veces por semana con su entrenador personal. Comenz\u00f3 a hacer esos ejercicios en 1999 despu\u00e9s de superar un c\u00e1ncer de colon. Ese fue el principio de su batalla contra el c\u00e1ncer: en 2009 super\u00f3 otro c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas, en 2018 tuvieron que extirparle unos n\u00f3dulos malignos de su pulm\u00f3n izquierdo y, en el verano de 2019, reapareci\u00f3 en el p\u00e1ncreas ese mal, aunque en ese momento parec\u00eda haberlo vencido. Este a\u00f1o, sin embargo, la jueza tuvo que hacer frente de nuevo al c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas que ha acabado por costarle la vida. El c\u00e1ncer tambi\u00e9n le arrebat\u00f3 al amor de su vida, Martin, al que conoci\u00f3 cuando ambos estudiaban en la Universidad Cornell en Nueva York. \u2018\u00c9l era el \u00fanico joven con el que sal\u00ed al que le importaba que tuviera un cerebro\u2019, repiti\u00f3 en varias ocasiones Ginsburg. El otro hombre en la vida de Ginsburg fue el fallecido juez conservador Antonin Scalia, al que le un\u00eda una gran amistad a pesar de sus fuertes diferencias ideol\u00f3gicas y con el que compart\u00eda la fascinaci\u00f3n por la \u00f3pera. Ginsburg es considerada como una hero\u00edna por buena parte de EE.UU.; pero, a cambio, se convirti\u00f3 en el blanco de odios de la derecha radical, que se burlaba de su edad y le ped\u00eda dejara su cargo vitalicio en el Tribunal Supremo. Ante la pregunta de cu\u00e1ndo pensaba jubilarse, Ginsburg siempre respond\u00eda de una manera similar: \u2018seguir\u00e9 haciendo este trabajo mientras pueda hacerlo, y cuando no pueda, ese ser\u00e1 el momento en el que me retirar\u00e9\u2019.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-109273","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-culture"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109273","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=109273"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109273\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":109275,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/109273\/revisions\/109275"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=109273"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=109273"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=109273"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}