{"id":110461,"date":"2020-10-09T16:16:58","date_gmt":"2020-10-09T20:16:58","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=110461"},"modified":"2020-10-09T16:16:58","modified_gmt":"2020-10-09T20:16:58","slug":"casi-pierden-las-vidas-por-un-pedazo-de-cana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2020\/10\/09\/casi-pierden-las-vidas-por-un-pedazo-de-cana\/","title":{"rendered":"Casi pierden las vidas por  un pedazo de ca\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-110462 alignleft\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/thumbnail_IMG_7753-533x800.jpg\" alt=\"\" width=\"155\" height=\"233\" \/>Emiliano Reyes<\/p>\n<p>Cuando el haitiano emergi\u00f3 desnudo desde unos ca\u00f1averales a mediod\u00eda, en pleno sol candente y extremadamente abrasador, y nos ofreci\u00f3 ca\u00f1as de az\u00facar peladas para que mitiguemos el hambre, vimos el gesto como la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No pensamos nunca que esta acci\u00f3n aparentemente humanitaria nos aproximaba a la muerte.<\/p>\n<p>\u00c9ramos, mi primo Papito, ya un joven, y yo, un ni\u00f1o enfilando pasos hacia la adolescencia que nos juntamos para recorrer algunos bateyes en la bicicleta de mi padre, con canasto delantero y \u201cfreno de torpedo\u201d o contra pedal (que frena tirando para atr\u00e1s los pedales). Avanz\u00e1bamos por un camino vecinal o \u201ccarril\u201d rodeado de ca\u00f1averales, de lado a lado, que nos llevar\u00eda desde el Batey 6 hasta el Batey 7, dos asentamientos de braceros haitianos pertenecientes al ingenio Barahona.<\/p>\n<p>-\u201cDominiqu\u00e9n, dominiqu\u00e9n, ven\u00ed paleo, ven\u00ed paleo, acerqu\u00e9 a m\u00ed dominiqu\u00e9n\u201d,\u00a0expres\u00f3 este hombre de color negro, de casi seis pies y bien dotado seg\u00fan se observ\u00f3 en su desnuda naturaleza.\u00a0Sigiloso, sali\u00f3 desde el ca\u00f1averal, se nos acerc\u00f3 con una ca\u00f1a pelada en una mano y una filosa mocha en la otra.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQuer\u00e9 ca\u00f1e, quer\u00e9 ca\u00f1e domniqu\u00e9n? Yo pa\u00b4 d\u00e1 ca\u00f1e, ven\u00ed paleo\u2026\u201d,\u00a0dijo el hombre visiblemente extranjero, de nacionalidad haitiana. Se dirig\u00eda a nosotros con una extra\u00f1a y casi inentendible mezcolanza de idiomas, algo de espa\u00f1ol y mitad patois o patu\u00e1\u00a0(\u201cmezcla de franc\u00e9s y lengua de origen africano que se habla en Hait\u00ed\u201d).<\/p>\n<p>Papito, sobrino de mi padre y que se criaba en nuestra casa debido a la muerte prematura de su madre, dio un frenazo a la bicicleta. Se detuvo a tomar la ca\u00f1a pelada que \u201cgenerosamente\u201d nos ofreci\u00f3 el desconocido.<\/p>\n<p>Yo, particularmente, acept\u00e9 participar en estas andanzas por pura aventura infantil. No sab\u00eda nada de las ideas que ten\u00eda Papito en su mente de querer fabricar escopetas ni nada que se le parezca, pero \u00e9ste me convenci\u00f3 de que le acompa\u00f1ara a buscar piezas en \u201ccementerios\u201d de tractores y otras m\u00e1quinas viejas que yac\u00edan, algunas abandonadas y otras para reparaciones en amplios solares de bateyes pertenecientes al ingenio Barahona.<\/p>\n<p>Con el tiempo valoramos esto como una acci\u00f3n\u00a0 temeraria, peligrosa, que la hac\u00edamos como muchacho al fin, sin medir las consecuencias. Nos aventuramos, yo un peque\u00f1o mozalbete y mi primo, que ten\u00eda m\u00e1s edad, que era casi un hombrecito\u00a0\u201checho y derecho\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9l ten\u00eda un solo inter\u00e9s, conseguir sus tubos y piezas para fabricar sus escopetas. Por eso no fue casual que me llevara a estos recorridos, su inter\u00e9s surg\u00eda a partir de que \u00e9ste quer\u00eda que yo cogiera a escondida la bicicleta de mi padre Eloy para acompa\u00f1arlo a realizar estas aventuras por los bateyes.<\/p>\n<p>La bicicleta no solo pose\u00eda un impresionante freno que sonaba como el \u201cde un carro\u201d, sino que ten\u00eda la novedad de que se accionaba dando para atr\u00e1s a los pedales y contaba con un amplio canasto en la parte delantera\u00a0 que se usaba para colocar all\u00ed sacos de panes, bombones y \u201cbiembesabes\u201d que se produc\u00edan en las dos panader\u00edas de la familia para venderlos en bateyes y ca\u00f1averales, especialmente a braceros haitianos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda nos internamos en los dep\u00f3sitos de m\u00e1quinas viejas y abandonadas que ten\u00eda el ingenio en el Batey 6. El primo, segueta en manos, recortaba pedazos de tubos de hierro a estas m\u00e1quinas que estaban aparentemente inservibles, los cuales luego usaba en la fabricaci\u00f3n de \u201cescopetas caseras\u201d.<\/p>\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde aprendi\u00f3 a fabricar estos artefactos, pero admiraba a mi primo porque \u00e9ste ten\u00eda muchas inquietudes juveniles.<\/p>\n<p>En esta oportunidad fuimos a unos dep\u00f3sitos de tractores y vagones viejos del ingenio en Batey 6, un guarda campestre que vigilaba el lugar nos sorprendi\u00f3 cortando un tubo a un tractor abandonado y nos mand\u00f3 un alto, corrimos apresurados\u00a0y \u00e9ste nos dispar\u00f3 dos \u201ccartuchazos\u201d con su escopeta de reglamento. Al parecer hizo las andanadas hac\u00eda arriba para espantarnos u obligarnos a detenernos, porque no resultamos impactados con ninguna de las dos descargas.<\/p>\n<p>Nos dimos tremendo susto, pero eso, sin embargo, no nos arredra y como los h\u00e9roes de\u00a0\u201cmu\u00f1equitos\u201d\u00a0de la \u00e9poca nos cre\u00edmos invencibles, todopoderosos y tomamos\u00a0\u201ca todo lo que da\u201d\u00a0\u00a0la bicicleta y seguimos como si nada hubiera pasado, imperturbable, rumbo al Batey 7.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber recorrido varios kil\u00f3metros \u201cdando pedalazos\u201d, a todo lo largo de la carretera-carril que va desde el Batey 6 al Batey 7 y que estaba rodeada de extensos sembrad\u00edos de ca\u00f1a, nos sent\u00edamos cansados, sedientos y con hambre.<\/p>\n<p>El ardiente sol del mediod\u00eda\u00a0estaba como se dice,\u00a0\u201cd\u00e1ndonos en la madre\u201d,\u00a0y fue cuando se nos apareci\u00f3 este haitiano como una salvaci\u00f3n, ofreci\u00e9ndonos ca\u00f1as de az\u00facar peladas, todas limpias y apetecibles.<\/p>\n<p>-Dominiqu\u00e9n, dominiqu\u00e9n, tom\u00e1 ca\u00f1e dominiqu\u00e9n-insist\u00eda mientras sal\u00eda del ca\u00f1averal desprovisto de ropa y sin mostrar el menor sonrojo ni expresi\u00f3n de molestia por los efectos del sol. Papito detuvo la bicicleta de golpe y se fue acercando al extra\u00f1o sin temor alguno hasta que \u00e9ste, estando ya cerca de mi primo le espet\u00f3:<\/p>\n<p>-\u201cVen a cog\u00e9 ca\u00f1e, dominiqu\u00e9n del diable, ven tome ca\u00f1e, dominiqu\u00e9n del co\u00f1e, pa yo mat\u00e9 a ust\u00e9, cog\u00e9 ca\u00f1e\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Cuando lo escuch\u00e9 y vi que bland\u00eda la \u201cmocha\u201d en una mano y extend\u00eda ca\u00f1as peladas con la otra, pens\u00e9 que para nosotros hab\u00eda llegado el fin, comenc\u00e9 a gritar y a pedir a Papito que nos marchemos:<\/p>\n<p>-\u00a1Corre Papito, corre, nos van a matar\u2026!\u201d.\u00a0Papito no temi\u00f3 y desafi\u00f3 la virulencia de aquel ser que por su actitud violenta y sus ojos enrojecidos, ten\u00eda la decisi\u00f3n de matar.<\/p>\n<p>En tanto, yo lloraba desconsoladamente y asustado ped\u00eda que nos fu\u00e9ramos, pero mi primo no me escuch\u00f3, sigui\u00f3 desafiando a aquel hombre salvaje que, por su forma, era claro que deseaba ver sangre, mucha sangre. Si hubiera querido no hubiera podido huir del lugar porque para colmo no sab\u00eda conducir bien la bicicleta.<\/p>\n<p>En medio de la tensa situaci\u00f3n, vimos en la lejan\u00eda que se acercaba una \u201ctrulla\u201d de personas en caballos y mulas, eran comerciantes, \u201cvenduteros\u201d que se trasladaban en recua a vender en el Batey 7 todo tipo de mercanc\u00edas, utiler\u00edas agr\u00edcolas, pantalones, camisas, zapatos, botas y otros productos a braceros haitianos. Cuando vio el tropel que se acercaba, este hombre fornido, de visibles venas negras y fuerte contextura f\u00edsica comenz\u00f3 a retirarse despacio, pero siempre esgrimiendo amenazante su filosa arma. En tanto se acerc\u00f3 a la orilla del ca\u00f1averal, comenz\u00f3 a vociferar cosas en un lenguaje que no entend\u00edamos porque los pronunciaba, seg\u00fan cre\u00edmos, en el dialecto haitiano patois (patu\u00e1).<\/p>\n<p>Los comerciantes llegaron y el haitiano emprendi\u00f3 la huida por el ca\u00f1averal, sin importarle las \u201cpeluzas\u201d ni las cortaduras de las afiladas hojas de las ca\u00f1as, ni el insoportable calor.<\/p>\n<p>Papito explic\u00f3 a los venduteros lo ocurrido y \u00e9stos se lamentaron, pero nos dijeron que \u00e9ramos osados, guapos, porque nos aventuramos a transitar solos por aquella r\u00fastica y larga carretera bordeada de sembrad\u00edos de ca\u00f1as de az\u00facar.<\/p>\n<p>-\u201cNosotros ya no nos atrevemos a andar solos por aqu\u00ed. Tenemos que venir en recuas para evitar los asaltos\u201d,\u00a0relataron.<\/p>\n<p>\u2013\u201cCuando ven\u00edamos solos nos asaltaban y nos quitaban las mercanc\u00edas\u201d. -\u201cAlgunos comerciantes incluso fueron ultimados y despojados de sus productos, despu\u00e9s de lo cual los enterraron en los ca\u00f1averales\u201d,\u00a0comentaron.<\/p>\n<p>Apuntaron que probablemente nos atac\u00f3 un \u201ccong\u00f3\u201d o campesino iletrado haitiano, parte de un grupo de otros \u201ccongoses\u201d que hab\u00edan sido tra\u00eddos hac\u00eda pocos d\u00edas al pa\u00eds, cuasi esclavos, para asentarlos en los bateyes el corte de la ca\u00f1a de az\u00facar en ca\u00f1averales del ingenio Barahona.<\/p>\n<p>Seguimos nuestro viaje para el Batey 7, esta vez con m\u00e1s seguridad, ya que cont\u00e1bamos con la protecci\u00f3n de estos comerciantes. En el batey Papito encontr\u00f3 sendos tubos y otras piezas que usar\u00eda en la fabricaci\u00f3n de su arma casera. Retornamos en la tardecita acompa\u00f1ados de otros viajantes y llegamos entrada la noche a Tamayo.<\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas y no sab\u00eda nada el primo, \u00e9l ten\u00eda los tubos y parece que eso era lo \u00fanico que le interesaba. Por eso tal vez no volvi\u00f3 a inventar nuevos viajes a los bateyes.<\/p>\n<p>Una apacible tarde, sin embargo, mi padre Eloy y su hermano el pap\u00e1 de Papito, el t\u00edo Silvestre, tomaban caf\u00e9 y fumaban\u00a0tabacos en el patio de la casa de mis padres cuando, repentinamente, escucharon una detonaci\u00f3n. Azorados, se preguntaron:\u00a0-\u00bfY esa explosi\u00f3n?<\/p>\n<p>El estallido sacudi\u00f3 la tranquilidad del vecindario. Proven\u00eda de la finca productora de bananos que estaba justo detr\u00e1s de la vivienda hogare\u00f1a. El predio, propiedad del conocido exportador de guineos de la zona, don Humberto Michel, esposo de t\u00eda Estervina, se prestaba para la cacer\u00eda de p\u00e1jaros como los rolones, carpinteros, ciguas y cuervos, ya que ten\u00eda plantaciones de pl\u00e1tanos, guineos, matas de coco, mangos, guan\u00e1banas, lechosas y otros frutos apetecibles a humanos y a las aves.<\/p>\n<p>Al poco rato, despu\u00e9s del disparo, Papito se apareci\u00f3 compungido, cara ennegrecida y la mano izquierda literalmente destrozada, sus dedos\u00a0\u201cripiados\u201d\u00a0y sangrando profusamente.<\/p>\n<p>El t\u00edo Silvestre y mi padre lo condujeron r\u00e1pidamente al centro m\u00e9dico del lugar y gracias a Dios no perdi\u00f3 su mano.<\/p>\n<p>Papito no volvi\u00f3 a inventar con la fabricaci\u00f3n de escopeta casera y pasado el tiempo emigr\u00f3 a Nueva York donde reside actualmente. En una oportunidad, antes de que se marchase al extranjero, pregunt\u00e9 a \u00e9ste por lo sucedido y me dijo:<\/p>\n<p>-\u201cLa escopeta qued\u00f3 bastante bien. El problema vino cuando la cargu\u00e9 con mucha p\u00f3lvora y en el primer intento para probarla me revent\u00f3 la mano\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emiliano Reyes Cuando el haitiano emergi\u00f3 desnudo desde unos ca\u00f1averales a mediod\u00eda, en pleno sol candente y extremadamente abrasador, y nos ofreci\u00f3 ca\u00f1as de az\u00facar peladas para que mitiguemos el hambre, vimos el gesto como la salvaci\u00f3n. No pensamos nunca que esta acci\u00f3n aparentemente humanitaria nos aproximaba a la muerte. \u00c9ramos, mi primo Papito, ya un joven, y yo, un ni\u00f1o enfilando pasos hacia la adolescencia que nos juntamos para recorrer algunos bateyes en la bicicleta de mi padre, con canasto delantero y \u201cfreno de torpedo\u201d o contra pedal (que frena tirando para atr\u00e1s los pedales). Avanz\u00e1bamos por un camino vecinal o \u201ccarril\u201d rodeado de ca\u00f1averales, de lado a lado, que nos llevar\u00eda desde el Batey 6 hasta el Batey 7, dos asentamientos de braceros haitianos pertenecientes al ingenio Barahona. -\u201cDominiqu\u00e9n, dominiqu\u00e9n, ven\u00ed paleo, ven\u00ed paleo, acerqu\u00e9 a m\u00ed dominiqu\u00e9n\u201d,\u00a0expres\u00f3 este hombre de color negro, de casi seis pies y bien dotado seg\u00fan se observ\u00f3 en su desnuda naturaleza.\u00a0Sigiloso, sali\u00f3 desde el ca\u00f1averal, se nos acerc\u00f3 con una ca\u00f1a pelada en una mano y una filosa mocha en la otra. \u2013 \u00bfQuer\u00e9 ca\u00f1e, quer\u00e9 ca\u00f1e domniqu\u00e9n? Yo pa\u00b4 d\u00e1 ca\u00f1e, ven\u00ed paleo\u2026\u201d,\u00a0dijo el hombre visiblemente extranjero, de nacionalidad haitiana. 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Con el tiempo valoramos esto como una acci\u00f3n\u00a0 temeraria, peligrosa, que la hac\u00edamos como muchacho al fin, sin medir las consecuencias. Nos aventuramos, yo un peque\u00f1o mozalbete y mi primo, que ten\u00eda m\u00e1s edad, que era casi un hombrecito\u00a0\u201checho y derecho\u201d. \u00c9l ten\u00eda un solo inter\u00e9s, conseguir sus tubos y piezas para fabricar sus escopetas. Por eso no fue casual que me llevara a estos recorridos, su inter\u00e9s surg\u00eda a partir de que \u00e9ste quer\u00eda que yo cogiera a escondida la bicicleta de mi padre Eloy para acompa\u00f1arlo a realizar estas aventuras por los bateyes. La bicicleta no solo pose\u00eda un impresionante freno que sonaba como el \u201cde un carro\u201d, sino que ten\u00eda la novedad de que se accionaba dando para atr\u00e1s a los pedales y contaba con un amplio canasto en la parte delantera\u00a0 que se usaba para colocar all\u00ed sacos de panes, bombones y \u201cbiembesabes\u201d que se produc\u00edan en las dos panader\u00edas de la familia para venderlos en bateyes y ca\u00f1averales, especialmente a braceros haitianos. Un d\u00eda nos internamos en los dep\u00f3sitos de m\u00e1quinas viejas y abandonadas que ten\u00eda el ingenio en el Batey 6. El primo, segueta en manos, recortaba pedazos de tubos de hierro a estas m\u00e1quinas que estaban aparentemente inservibles, los cuales luego usaba en la fabricaci\u00f3n de \u201cescopetas caseras\u201d. No s\u00e9 d\u00f3nde aprendi\u00f3 a fabricar estos artefactos, pero admiraba a mi primo porque \u00e9ste ten\u00eda muchas inquietudes juveniles. En esta oportunidad fuimos a unos dep\u00f3sitos de tractores y vagones viejos del ingenio en Batey 6, un guarda campestre que vigilaba el lugar nos sorprendi\u00f3 cortando un tubo a un tractor abandonado y nos mand\u00f3 un alto, corrimos apresurados\u00a0y \u00e9ste nos dispar\u00f3 dos \u201ccartuchazos\u201d con su escopeta de reglamento. Al parecer hizo las andanadas hac\u00eda arriba para espantarnos u obligarnos a detenernos, porque no resultamos impactados con ninguna de las dos descargas. Nos dimos tremendo susto, pero eso, sin embargo, no nos arredra y como los h\u00e9roes de\u00a0\u201cmu\u00f1equitos\u201d\u00a0de la \u00e9poca nos cre\u00edmos invencibles, todopoderosos y tomamos\u00a0\u201ca todo lo que da\u201d\u00a0\u00a0la bicicleta y seguimos como si nada hubiera pasado, imperturbable, rumbo al Batey 7. 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Papito detuvo la bicicleta de golpe y se fue acercando al extra\u00f1o sin temor alguno hasta que \u00e9ste, estando ya cerca de mi primo le espet\u00f3: -\u201cVen a cog\u00e9 ca\u00f1e, dominiqu\u00e9n del diable, ven tome ca\u00f1e, dominiqu\u00e9n del co\u00f1e, pa yo mat\u00e9 a ust\u00e9, cog\u00e9 ca\u00f1e\u2026\u201d. Cuando lo escuch\u00e9 y vi que bland\u00eda la \u201cmocha\u201d en una mano y extend\u00eda ca\u00f1as peladas con la otra, pens\u00e9 que para nosotros hab\u00eda llegado el fin, comenc\u00e9 a gritar y a pedir a Papito que nos marchemos: -\u00a1Corre Papito, corre, nos van a matar\u2026!\u201d.\u00a0Papito no temi\u00f3 y desafi\u00f3 la virulencia de aquel ser que por su actitud violenta y sus ojos enrojecidos, ten\u00eda la decisi\u00f3n de matar. En tanto, yo lloraba desconsoladamente y asustado ped\u00eda que nos fu\u00e9ramos, pero mi primo no me escuch\u00f3, sigui\u00f3 desafiando a aquel hombre salvaje que, por su forma, era claro que deseaba ver sangre, mucha sangre. Si hubiera querido no hubiera podido huir del lugar porque para colmo no sab\u00eda conducir bien la bicicleta. En medio de la tensa situaci\u00f3n, vimos en la lejan\u00eda que se acercaba una \u201ctrulla\u201d de personas en caballos y mulas, eran comerciantes, \u201cvenduteros\u201d que se trasladaban en recua a vender en el Batey 7 todo tipo de mercanc\u00edas, utiler\u00edas agr\u00edcolas, pantalones, camisas, zapatos, botas y otros productos a braceros haitianos. Cuando vio el tropel que se acercaba, este hombre fornido, de visibles venas negras y fuerte contextura f\u00edsica comenz\u00f3 a retirarse despacio, pero siempre esgrimiendo amenazante su filosa arma. En tanto se acerc\u00f3 a la orilla del ca\u00f1averal, comenz\u00f3 a vociferar cosas en un lenguaje que no entend\u00edamos porque los pronunciaba, seg\u00fan cre\u00edmos, en el dialecto haitiano patois (patu\u00e1). Los comerciantes llegaron y el haitiano emprendi\u00f3 la huida por el ca\u00f1averal, sin importarle las \u201cpeluzas\u201d ni las cortaduras de las afiladas hojas de las ca\u00f1as, ni el insoportable calor. Papito explic\u00f3 a los venduteros lo ocurrido y \u00e9stos se lamentaron, pero nos dijeron que \u00e9ramos osados, guapos, porque nos aventuramos a transitar solos por aquella r\u00fastica y larga carretera bordeada de sembrad\u00edos de ca\u00f1as de az\u00facar. -\u201cNosotros ya no nos atrevemos a andar solos por aqu\u00ed. Tenemos que venir en recuas para evitar los asaltos\u201d,\u00a0relataron. \u2013\u201cCuando ven\u00edamos solos nos asaltaban y nos quitaban las mercanc\u00edas\u201d. -\u201cAlgunos comerciantes incluso fueron ultimados y despojados de sus productos, despu\u00e9s de lo cual los enterraron en los ca\u00f1averales\u201d,\u00a0comentaron. Apuntaron que probablemente nos atac\u00f3 un \u201ccong\u00f3\u201d o campesino iletrado haitiano, parte de un grupo de otros \u201ccongoses\u201d que hab\u00edan sido tra\u00eddos hac\u00eda pocos d\u00edas al pa\u00eds, cuasi esclavos, para asentarlos en los bateyes el corte de la ca\u00f1a de az\u00facar en ca\u00f1averales del ingenio Barahona. Seguimos nuestro viaje para el Batey 7, esta vez con m\u00e1s seguridad, ya que cont\u00e1bamos con la protecci\u00f3n de estos comerciantes. En el batey Papito encontr\u00f3 sendos tubos y otras piezas que usar\u00eda en la fabricaci\u00f3n de su arma casera. Retornamos en la tardecita acompa\u00f1ados de otros viajantes y llegamos entrada la noche a Tamayo. Pasaron los d\u00edas y no sab\u00eda nada el primo, \u00e9l ten\u00eda los tubos y parece que eso era lo \u00fanico que le interesaba. Por eso tal vez no volvi\u00f3 a inventar nuevos viajes a los bateyes. Una apacible tarde, sin embargo, mi padre Eloy y su hermano el pap\u00e1 de Papito, el t\u00edo Silvestre, tomaban caf\u00e9 y fumaban\u00a0tabacos en el patio de la casa de mis padres cuando, repentinamente, escucharon una detonaci\u00f3n. Azorados, se preguntaron:\u00a0-\u00bfY esa explosi\u00f3n? El estallido sacudi\u00f3 la tranquilidad del vecindario. Proven\u00eda de la finca productora de bananos que estaba justo detr\u00e1s de la vivienda hogare\u00f1a. El predio, propiedad del conocido exportador de guineos de la zona, don Humberto Michel, esposo de t\u00eda Estervina, se prestaba para la cacer\u00eda de p\u00e1jaros como los rolones, carpinteros, ciguas y cuervos, ya que ten\u00eda plantaciones de pl\u00e1tanos, guineos, matas de coco, mangos, guan\u00e1banas, lechosas y otros frutos apetecibles a humanos y a las aves. Al poco rato, despu\u00e9s del disparo, Papito se apareci\u00f3 compungido, cara ennegrecida y la mano izquierda literalmente destrozada, sus dedos\u00a0\u201cripiados\u201d\u00a0y sangrando profusamente. El t\u00edo Silvestre y mi padre lo condujeron r\u00e1pidamente al centro m\u00e9dico del lugar y gracias a Dios no perdi\u00f3 su mano. Papito no volvi\u00f3 a inventar con la fabricaci\u00f3n de escopeta casera y pasado el tiempo emigr\u00f3 a Nueva York donde reside actualmente. En una oportunidad, antes de que se marchase al extranjero, pregunt\u00e9 a \u00e9ste por lo sucedido y me dijo: -\u201cLa escopeta qued\u00f3 bastante bien. El problema vino cuando la cargu\u00e9 con mucha p\u00f3lvora y en el primer intento para probarla me revent\u00f3 la mano\u201d. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[52],"tags":[],"class_list":["post-110461","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/110461","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=110461"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/110461\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":110463,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/110461\/revisions\/110463"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=110461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=110461"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=110461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}