{"id":121084,"date":"2021-10-14T20:55:07","date_gmt":"2021-10-15T00:55:07","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=121084"},"modified":"2021-10-14T20:55:07","modified_gmt":"2021-10-15T00:55:07","slug":"el-relato-de-la-ira-es-posible-controlarse-cuando-la-ira-te-invade","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2021\/10\/14\/el-relato-de-la-ira-es-posible-controlarse-cuando-la-ira-te-invade\/","title":{"rendered":"El relato de la ira:  \u00bfEs posible controlarse cuando la ira te invade?"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-121085 aligncenter\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/thumbnail_IMG_7753-533x800.jpg\" alt=\"\" width=\"533\" height=\"800\" \/>Por Emiliano Reyes Espejo<\/p>\n<p>ere.prensa@gmail.com<\/p>\n<p>Cuando la ira te invade, \u00bfqu\u00e9 hacer? La respuesta merece una explicaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda observamos con mayor frecuencia manifestaciones de ira en todos los \u00e1mbitos de la vida cotidiana. Los medios de comunicaci\u00f3n rese\u00f1an con inusitada frecuencia hechos que en su trasfondo son expresiones de la ira humana.<\/p>\n<p>Preocupa, sin embargo, que esa ira humana se manifieste como ira animal. Pero, \u00bfhay una ira animal? Y si existe, \u00bfcu\u00e1l es su diferencia con la ira humana?<\/p>\n<p>\u00bfTambi\u00e9n existe una ira social? \u00bfQu\u00e9 particularidad tienen la ira animal y la ira social?<\/p>\n<p>Los psic\u00f3logos, siquiatras, soci\u00f3logos y hasta los antrop\u00f3logos, y dem\u00e1s estudiosos de la conducta humana deben responder a estas interrogantes. Sin \u00e1nimos \u2013de mi parte- de concluir en nada, solo establecer que existen y que, por alguna raz\u00f3n, estallan de la misma manera y causan similitudes de da\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfY cu\u00e1les son los da\u00f1os que causan la ira humana y la ira animal? \u00bfFue la tr\u00e1gica y fulminante muerte de la joven arquitecta Leslie Rosado una t\u00edpica manifestaci\u00f3n de ira animal? Los mismos podr\u00edamos decir de otros casos de muertes violentas ocurridas en los \u00faltimos d\u00edas en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tienen que existir causas que induzcan a la ira. \u00bfSe han realizado estudios que determinen las procedencias, los or\u00edgenes de la ira que late en el coraz\u00f3n de la sociedad? Si no se ha hecho, \u00bfqu\u00e9 se espera?<\/p>\n<p>Ha pensado alguna vez por qu\u00e9 muchos dominicanos somos iracundos.<\/p>\n<p>Una observaci\u00f3n simple, no cient\u00edfica, puede situar la causa de la ira en razones hist\u00f3ricas. Tambi\u00e9n podr\u00eda ser una causante, la profunda expresi\u00f3n de desigualdad socio-econ\u00f3mica y educativa que ha permeado el cuerpo social en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La ira incluso tiene referencia b\u00edblica. Un d\u00eda Jes\u00fas estall\u00f3 en ira y ech\u00f3 del templo a los farsantes. La ira, por tanto, \u201cno es cosa de ahora\u201d, dir\u00eda el legendario merenguero Johnny Ventura. Me llega a la memoria dicho sea de paso una serie de manifestaciones de ira que he registrado en el discurrir de mi existencia, desde mi ni\u00f1ez hasta la adultez.<\/p>\n<p>En mi ni\u00f1ez tuve un espantoso arranque de ira en la escuela que pudo terminar en tragedia. Ocurre que cuando asist\u00eda al primer curso de la primaria, con apenas cinco o seis a\u00f1os de edad (antes se entraba tarde a la educaci\u00f3n inicial) otro ni\u00f1o, Nelli, me asediaba. Desde que entraba al curso \u00e9ste se paraba de su butaca y acud\u00eda donde m\u00ed para quitarme el l\u00e1piz, el borrador y a veces hasta el cuadernito. Lo que m\u00e1s me dol\u00eda de todo era cuando me arrebataba el \u00fanico \u201cchele\u201d que a veces ten\u00eda para comprar \u201ccanqui\u00f1a\u201d de las que hac\u00eda do\u00f1a Cacao (\u201cLa canqui\u00f1a\u201d de Cacao\u201d) para vender a los ni\u00f1os de la escuela Apolinar Perdomo.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n entr\u00e9 sigiloso al curso, medio asustado, temeroso de que Nelli me viera llegar. De tez oscura y contextura fortachona, \u00e9ste era temido tambi\u00e9n por todos los dem\u00e1s ni\u00f1os.\u00a0 Me sent\u00e9 en la \u00faltima butaca, en el extremo del aula, \u201cbien atr\u00e1s\u201d, ubicada en la esquina del fondo. Pretend\u00eda pasar desapercibido. Pero \u00e9ste mir\u00f3 para donde yo estaba y me vio. Se par\u00f3 de su butaca y camin\u00f3 hacia m\u00ed caminando en el estrecho pasillito pegado entre la l\u00ednea de butacas y la pared. Desde que lleg\u00f3 me arrebat\u00f3 el l\u00e1piz y me pidi\u00f3 que le diera el \u201cchele\u201d de la canqui\u00f1a. Ah\u00ed estuvo su error. Con mi canqui\u00f1a no se pod\u00eda meter.<\/p>\n<p>Me ahog\u00f3 la rabia, me par\u00e9 de la butaca y, aunque lleno de miedo, estall\u00e9 en una especie de ira infantil. Sin pensarlo propin\u00e9 un fuerte golpe con mi fam\u00e9lica manito en la cara de Nelli, quien queriendo esquivar el golpazo, jal\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s, golpe\u00e1ndose fuertemente contra la pared, cayendo desmayado al piso.<\/p>\n<p>El profesor Tuti vio la acci\u00f3n y corri\u00f3 hacia nosotros. Escuch\u00e9 que uno de los ni\u00f1os grit\u00f3:<\/p>\n<p>-\u201c! Profesor, profesor, mat\u00f3 Emiliano a Nelli!\u201d.<\/p>\n<p>Cuando o\u00ed esa expresi\u00f3n me abraz\u00f3 una indescifrable turbaci\u00f3n y corr\u00ed despavorido para mi casa. En mi inocencia, cre\u00ed, mientras corr\u00eda, que realmente hab\u00eda matado a una persona.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 asustado a la casa. Mi padre Eloy conversaba con mi t\u00edo Silvestre, mi hermano Alejandro y los sobrinos Fernando y Andresito Reina, en el patio de la vivienda en la calle 10 de marzo, ubicada en el extremo opuesto del pueblo, trayecto que recorr\u00ed dando gritos. Tomaban caf\u00e9 y fumaban cigarro de tabaco de los llamados \u201cpapuch\u00e9\u201d. Cuando me vio llegar, todo azorado y con l\u00e1grimas en los ojos, mi padre me pregunt\u00f3 qu\u00e9 me ocurr\u00eda, qu\u00e9 porqu\u00e9 no estaba en la escuela.<\/p>\n<p>Tembloroso y entre llantos, le dije:\u00a0-\u201cPap\u00e1, pap\u00e1, mat\u00e9 uno en la escuela, mat\u00e9 a Nelli, el hijo de Colorao&#8230;\u201d<\/p>\n<p>En principio no me creyeron. Pensaron que se trataba de cosas de ni\u00f1os, pero ante mi estado de angustia e insistencia, entre sollozos, mi padre Eloy, Silvestre, Alejandro y los primos decidieron por si acaso, armarse de mochas y machetes. Tambi\u00e9n, de algunos palos que estaban arrimados a la empalizada de la casa. Si hab\u00eda un muerto, el pleito seguir\u00eda, se producir\u00eda una reacci\u00f3n violenta de los familiares de la v\u00edctima. As\u00ed eran las cosas en estos pueblos chicos nuestros.<\/p>\n<p>La familia de Nelli eran personas tachadas de guapas y eso activ\u00f3 m\u00e1s la tensi\u00f3n entre los presentes. Despu\u00e9s de cierto tiempo de espera, -que pareci\u00f3 una eternidad-se alcanz\u00f3 a ver al profesor Tuti que se aproximaba con pasos parsimoniosos hacia mi casa. Cuando el profesor vio a estos hombres armados, pas\u00f3 sus manos por la cabeza con un gesto de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u201cY qu\u00e9 est\u00e1 pasando aqu\u00ed, c\u00e1lmense, c\u00e1lmense\u201d,\u00a0expres\u00f3.\u00a0-\u201cDon Eloy, ser\u00e9nese, no\u00a0 ha pasado nada\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl otro ni\u00f1o \u2013relat\u00f3- recibi\u00f3 un golpe fuerte con la pared y cay\u00f3 desmayado. Nosotros lo socorrismo, le echamos agua en el patio de la escuela y se recuper\u00f3, ya todo est\u00e1 bien, tranquilos\u201d.<\/p>\n<p>-\u00a1Gracias a Dios!,\u00a0exclam\u00f3 mi padre. Luego de esta buena noticia, los presentes guardaron las armas y el profesor Tuti se qued\u00f3 un rato en mi casa, lo que aprovech\u00f3 para tomarse un cafecito. Pasado el tiempo Nelli dej\u00f3 la escuela y se dedic\u00f3 a trabajar la tierra y en un cami\u00f3n de su padre, creci\u00f3 bastante y desarroll\u00f3 una atl\u00e9tica corpulencia que era de temer. Cuando nos encontr\u00e1bamos en el parque, siendo ya unos jovencitos, me preguntaba si \u00e9ste se acordar\u00eda de aquel nocaut y rogaba a Dios que no, que ojal\u00e1 no memorice, para mi propia tranquilidad.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n me ocurri\u00f3 con Collado, un compa\u00f1ero de curso en la secundaria en el liceo Federico Henr\u00edquez y Carvajal de Barahona. Cuando pasaban lista y me llamaban, \u00e9ste se paraba frente a m\u00ed y con una peineta comenzaba a peinar su cabellera al estilo Elvis Presley. Su actitud era motivo de carcajadas en el curso, pero yo no reaccionaba, \u201ctragaba en seco\u201d y permanec\u00eda callado, sab\u00eda que lo hac\u00eda para fastidiarme por mi apellido \u201cEspejo\u201d.<\/p>\n<p>Un d\u00eda se par\u00f3 frente a m\u00ed a repetir el gesto burlesco y yo, hastiado y sin pensarlo dos veces, di un solo golpe en el rostro de Collado que rod\u00f3 llev\u00e1ndose \u201cde paso\u201d a varios pupitres. Cuando se incorpor\u00f3 se encontr\u00f3 de frente con la profesora Tatica, una espigada y hermosa cubana de color grifo, pelo casta\u00f1o, labios carnosos\u00a0 y gran estatura que yo visualizaba en casi seis pies. Nos impart\u00eda la clase de lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>\u00c9sta se arremang\u00f3 su impecable blusa blanca \u201ccomo si fuera un hombre\u201d \u00a0y desafi\u00f3 a Collado para que peleara con ella:<\/p>\n<p>-\u201cVen, ahora pelea conmigo abusador.\u00a0Lo tiene harto con tu maldito relajo, f\u00e1jate conmigo\u201d,\u00a0expres\u00f3 col\u00e9rica y rostro enrojecido la profesora Tatica. Collado, con talante de guapo y furioso, dijo que me esperar\u00eda a la salida. Entonces la maestra le advirti\u00f3:\u00a0-\u201cSi le pasa algo a la salida, te quemo la materia, ya sabes, t\u00fa fuiste que lo provocaste\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed mismo fue, Collado me esperaba en el frente del liceo a la salida de clases, me miraba con ganas de \u201centrarme a golpes\u201d, pero se conten\u00eda. Pas\u00f3 sin problemas la materia de la profesora Tatica. Despu\u00e9s me encontraba con \u00e9l en el recinto de la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo (UASD) donde estudi\u00e1bamos, y aunque esper\u00e9 alguna reacci\u00f3n, nunca ocurri\u00f3 nada, todo lo contrario, nos saludamos con afecto.<\/p>\n<p>En otra oportunidad, regresaba con mi novia que luego ser\u00eda mi esposa, Luz Virginia, de recibir docencia en la UASD. Eran los d\u00edas duros de las protestas estudiantiles. \u00cdbamos en la guagua de la ruta \u201cLuper\u00f3n por Arriba\u201d y ya pasaban de las 11:00 de la noche.\u00a0 El autob\u00fas universitario avanzaba a toda velocidad, atestado de estudiantes. Uno de los compa\u00f1eros aprovech\u00f3 la situaci\u00f3n para pegarse de manera morbosa a las j\u00f3venes, \u201cquem\u00e1ndolas\u201d, como se dec\u00eda entonces. Lo hizo con mi compa\u00f1era y ella le llam\u00f3 la atenci\u00f3n, pero insist\u00eda.<\/p>\n<p>Escuch\u00e9 que una de sus compa\u00f1eras de la Facultad Humanidades murmur\u00f3:\u00a0-\u201cAqu\u00ed va a ver problemas\u201d.\u00a0Ella\u00a0sab\u00eda que yo iba en la guagua y trataba de disimular, no darme por enterado, \u00e9l insisti\u00f3. Otra de las muchachas que vio la acci\u00f3n, le dijo entonces: \u2013\u201cMira, esa muchacha anda con su novio\u201d. Tampoco a ella le hizo caso. Avanc\u00e9 entre los estudiantes y me acerqu\u00e9 al individuo y le propin\u00e9 una sola trompada al rostro. Ah\u00ed se arm\u00f3 un\u00a0pandem\u00f3nium,\u00a0\u201ctodos contra todos\u201d, a \u201ctrompadas limpias\u201d\u00a0y con el griter\u00edo de las mujeres de fondo.<\/p>\n<p>Yo solo escuchaba cuando dec\u00edan:\u00a0-\u201cChofer, chofer, p\u00e1rate que se est\u00e1n matando aqu\u00ed\u201d.\u00a0El conductor acelera m\u00e1s la guagua. Nos fuimos dando trompadas hasta llegar a la primera parada pr\u00f3ximo a la calle Padre Castellanos (antigua 17). Cuando el autob\u00fas se detuvo que baj\u00f3 un grupo de estudiantes, desde la acera escuch\u00e9 que me vocearon: -\u201cNo te apures, nos encontramos en la universidad\u201d.\u00a0A partir de entonces, viv\u00eda como \u201cguinea tuerta\u201d en el campus universitario, a la espera de que alguien, que no conoc\u00eda, me dijera que era el de la trompada y quer\u00eda el desquite.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, ya trabajando como reportero del noticiario \u201cRadio Mil Informando\u201d de Radio Mil, llegu\u00e9 a la redacci\u00f3n y escrib\u00eda las noticias para la edici\u00f3n del mediod\u00eda. Trabaj\u00e1bamos bajo una fuerte presi\u00f3n y Don V\u00edctor Melo B\u00e1ez, un periodista sagaz, de gran capacidad y habilidades \u00fanicas para el periodismo, era nuestro director de prensa.\u00a0\u2013 \u00a1Tecla! \u00a1Tecla\u2026! \u00a1No me piensen, yo pienso por ustedes\u2026!teclaaaa\u2026!\u00a0nos dec\u00eda Don V\u00edctor para presionar la producci\u00f3n de noticias. En medio de esa tensi\u00f3n, el locutor John (Juan) Garc\u00eda insist\u00eda en hacerme bromas. Era chancero natural, sal\u00eda de la cabina de lectura de noticias para bromear con los periodistas. Nadie escap\u00f3 de sus cherchas. Ni siquiera el director de prensa, los otros locutores y dem\u00e1s empleados.<\/p>\n<p>Un d\u00eda comenz\u00f3 a hacerme bromas, pero yo hab\u00eda llegado al trabajo con \u201cel apellido en la cabeza\u201d, con \u201cel monte de mi campo revoloteado\u201d. \u00c9l no ten\u00eda por qu\u00e9 saberlo, solo vivi\u00f3 el perturbador momento de mi imprevista reacci\u00f3n:<\/p>\n<p>-Te dije que no me jodas. T\u00fa quieres que te \u201cefleque\u201d esta maquinilla en la cabeza.\u00a0Garc\u00eda, un estudiante de medicina y locutor, hombre alto, fuerte y de ojos saltones qued\u00f3 imp\u00e1vido ante mi inusitada reacci\u00f3n. No s\u00e9 con qu\u00e9 fuerza, pero alc\u00e9 con furia la maquinilla de escribir con que trabajaba, la cual no era liviana, y la levant\u00e9 casi a nivel de la cabeza de \u00e9ste, con un tono amenazante.<\/p>\n<p>Hubo un silencio expectante en la redacci\u00f3n. V\u00edctor Melo me quit\u00f3 la maquinilla, la puso en la mesa de trabajo con forma de cruz y me pidi\u00f3 que me calmara. Pasado este mal momento, continuamos trabajando. Don V\u00edctor, siempre hiper activo y super r\u00e1pido en el uso de la maquinilla, fue a la pizarra de la redacci\u00f3n, le pas\u00f3 un borrador y escribi\u00f3 con letras grandes: EFLEQUE, una nueva palabra\u00a0 en el diccionario espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>La susodicha palabra dur\u00f3 varios d\u00edas en la pizarra y ya a m\u00ed me daba verg\u00fcenza mirarla. Eso no pas\u00f3 de ah\u00ed, despu\u00e9s se hac\u00edan cherchas colectivas sobre el tema y los colegas, que me apodaban \u201cERE\u201d (abreviatura de mi nombre y apellidos que pon\u00eda para identificar mis noticias) gozaban un mundo conjugando el alegado verbo \u201ceflecar\u201d.\u00a0\u2013\u201cT\u00fa quieres que te efleque\u201d,\u00a0chisteaban.<\/p>\n<p>Eran tiempos memorables de la redacci\u00f3n de este ic\u00f3nico noticiario Radio Mil Informando. No recuerdo que haya tenido otro ataque de ira como los se\u00f1alados. El fenecido colega Germ\u00e1n Santiago, que Dios lo tenga en santa gloria, coincidi\u00f3 conmigo en un supermercado de la plaza Corall Mall de la otrora autopista de San Isidro, se me acerc\u00f3 y observ\u00e1ndome tranquilamente me dijo:<\/p>\n<p>-\u201cT\u00fa eres un hombre manso, un hombre bueno, sin malicias\u2026\u201d.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo lo logr\u00e9, pero creo que a ra\u00edz de estas expresiones del tan distinguido colega, me di cuenta de que hab\u00eda superado aquellos tiempos de ira. Era entonces \u00bfira humana o ira animal?<\/p>\n<p>*El autor es periodista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Emiliano Reyes Espejo ere.prensa@gmail.com Cuando la ira te invade, \u00bfqu\u00e9 hacer? La respuesta merece una explicaci\u00f3n acad\u00e9mica. Cada d\u00eda observamos con mayor frecuencia manifestaciones de ira en todos los \u00e1mbitos de la vida cotidiana. Los medios de comunicaci\u00f3n rese\u00f1an con inusitada frecuencia hechos que en su trasfondo son expresiones de la ira humana. Preocupa, sin embargo, que esa ira humana se manifieste como ira animal. Pero, \u00bfhay una ira animal? Y si existe, \u00bfcu\u00e1l es su diferencia con la ira humana? \u00bfTambi\u00e9n existe una ira social? \u00bfQu\u00e9 particularidad tienen la ira animal y la ira social? Los psic\u00f3logos, siquiatras, soci\u00f3logos y hasta los antrop\u00f3logos, y dem\u00e1s estudiosos de la conducta humana deben responder a estas interrogantes. Sin \u00e1nimos \u2013de mi parte- de concluir en nada, solo establecer que existen y que, por alguna raz\u00f3n, estallan de la misma manera y causan similitudes de da\u00f1os. \u00bfY cu\u00e1les son los da\u00f1os que causan la ira humana y la ira animal? \u00bfFue la tr\u00e1gica y fulminante muerte de la joven arquitecta Leslie Rosado una t\u00edpica manifestaci\u00f3n de ira animal? Los mismos podr\u00edamos decir de otros casos de muertes violentas ocurridas en los \u00faltimos d\u00edas en el pa\u00eds. Tienen que existir causas que induzcan a la ira. \u00bfSe han realizado estudios que determinen las procedencias, los or\u00edgenes de la ira que late en el coraz\u00f3n de la sociedad? Si no se ha hecho, \u00bfqu\u00e9 se espera? Ha pensado alguna vez por qu\u00e9 muchos dominicanos somos iracundos. Una observaci\u00f3n simple, no cient\u00edfica, puede situar la causa de la ira en razones hist\u00f3ricas. Tambi\u00e9n podr\u00eda ser una causante, la profunda expresi\u00f3n de desigualdad socio-econ\u00f3mica y educativa que ha permeado el cuerpo social en los \u00faltimos a\u00f1os. La ira incluso tiene referencia b\u00edblica. Un d\u00eda Jes\u00fas estall\u00f3 en ira y ech\u00f3 del templo a los farsantes. La ira, por tanto, \u201cno es cosa de ahora\u201d, dir\u00eda el legendario merenguero Johnny Ventura. Me llega a la memoria dicho sea de paso una serie de manifestaciones de ira que he registrado en el discurrir de mi existencia, desde mi ni\u00f1ez hasta la adultez. En mi ni\u00f1ez tuve un espantoso arranque de ira en la escuela que pudo terminar en tragedia. Ocurre que cuando asist\u00eda al primer curso de la primaria, con apenas cinco o seis a\u00f1os de edad (antes se entraba tarde a la educaci\u00f3n inicial) otro ni\u00f1o, Nelli, me asediaba. Desde que entraba al curso \u00e9ste se paraba de su butaca y acud\u00eda donde m\u00ed para quitarme el l\u00e1piz, el borrador y a veces hasta el cuadernito. Lo que m\u00e1s me dol\u00eda de todo era cuando me arrebataba el \u00fanico \u201cchele\u201d que a veces ten\u00eda para comprar \u201ccanqui\u00f1a\u201d de las que hac\u00eda do\u00f1a Cacao (\u201cLa canqui\u00f1a\u201d de Cacao\u201d) para vender a los ni\u00f1os de la escuela Apolinar Perdomo. En una ocasi\u00f3n entr\u00e9 sigiloso al curso, medio asustado, temeroso de que Nelli me viera llegar. De tez oscura y contextura fortachona, \u00e9ste era temido tambi\u00e9n por todos los dem\u00e1s ni\u00f1os.\u00a0 Me sent\u00e9 en la \u00faltima butaca, en el extremo del aula, \u201cbien atr\u00e1s\u201d, ubicada en la esquina del fondo. Pretend\u00eda pasar desapercibido. Pero \u00e9ste mir\u00f3 para donde yo estaba y me vio. Se par\u00f3 de su butaca y camin\u00f3 hacia m\u00ed caminando en el estrecho pasillito pegado entre la l\u00ednea de butacas y la pared. Desde que lleg\u00f3 me arrebat\u00f3 el l\u00e1piz y me pidi\u00f3 que le diera el \u201cchele\u201d de la canqui\u00f1a. Ah\u00ed estuvo su error. Con mi canqui\u00f1a no se pod\u00eda meter. Me ahog\u00f3 la rabia, me par\u00e9 de la butaca y, aunque lleno de miedo, estall\u00e9 en una especie de ira infantil. Sin pensarlo propin\u00e9 un fuerte golpe con mi fam\u00e9lica manito en la cara de Nelli, quien queriendo esquivar el golpazo, jal\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s, golpe\u00e1ndose fuertemente contra la pared, cayendo desmayado al piso. El profesor Tuti vio la acci\u00f3n y corri\u00f3 hacia nosotros. Escuch\u00e9 que uno de los ni\u00f1os grit\u00f3: -\u201c! Profesor, profesor, mat\u00f3 Emiliano a Nelli!\u201d. Cuando o\u00ed esa expresi\u00f3n me abraz\u00f3 una indescifrable turbaci\u00f3n y corr\u00ed despavorido para mi casa. En mi inocencia, cre\u00ed, mientras corr\u00eda, que realmente hab\u00eda matado a una persona. Llegu\u00e9 asustado a la casa. Mi padre Eloy conversaba con mi t\u00edo Silvestre, mi hermano Alejandro y los sobrinos Fernando y Andresito Reina, en el patio de la vivienda en la calle 10 de marzo, ubicada en el extremo opuesto del pueblo, trayecto que recorr\u00ed dando gritos. Tomaban caf\u00e9 y fumaban cigarro de tabaco de los llamados \u201cpapuch\u00e9\u201d. Cuando me vio llegar, todo azorado y con l\u00e1grimas en los ojos, mi padre me pregunt\u00f3 qu\u00e9 me ocurr\u00eda, qu\u00e9 porqu\u00e9 no estaba en la escuela. Tembloroso y entre llantos, le dije:\u00a0-\u201cPap\u00e1, pap\u00e1, mat\u00e9 uno en la escuela, mat\u00e9 a Nelli, el hijo de Colorao&#8230;\u201d En principio no me creyeron. Pensaron que se trataba de cosas de ni\u00f1os, pero ante mi estado de angustia e insistencia, entre sollozos, mi padre Eloy, Silvestre, Alejandro y los primos decidieron por si acaso, armarse de mochas y machetes. Tambi\u00e9n, de algunos palos que estaban arrimados a la empalizada de la casa. Si hab\u00eda un muerto, el pleito seguir\u00eda, se producir\u00eda una reacci\u00f3n violenta de los familiares de la v\u00edctima. As\u00ed eran las cosas en estos pueblos chicos nuestros. La familia de Nelli eran personas tachadas de guapas y eso activ\u00f3 m\u00e1s la tensi\u00f3n entre los presentes. Despu\u00e9s de cierto tiempo de espera, -que pareci\u00f3 una eternidad-se alcanz\u00f3 a ver al profesor Tuti que se aproximaba con pasos parsimoniosos hacia mi casa. Cuando el profesor vio a estos hombres armados, pas\u00f3 sus manos por la cabeza con un gesto de preocupaci\u00f3n. -\u201cY qu\u00e9 est\u00e1 pasando aqu\u00ed, c\u00e1lmense, c\u00e1lmense\u201d,\u00a0expres\u00f3.\u00a0-\u201cDon Eloy, ser\u00e9nese, no\u00a0 ha pasado nada\u201d. \u201cEl otro ni\u00f1o \u2013relat\u00f3- recibi\u00f3 un golpe fuerte con la pared y cay\u00f3 desmayado. Nosotros lo socorrismo, le echamos agua en el patio de la escuela y se recuper\u00f3, ya todo est\u00e1 bien, tranquilos\u201d. -\u00a1Gracias a Dios!,\u00a0exclam\u00f3 mi padre. Luego de esta buena noticia, los presentes guardaron las armas y el profesor Tuti se qued\u00f3 un rato en mi casa, lo que aprovech\u00f3 para tomarse un cafecito. Pasado el tiempo Nelli dej\u00f3 la escuela y se dedic\u00f3 a trabajar la tierra y en un cami\u00f3n de su padre, creci\u00f3 bastante y desarroll\u00f3 una atl\u00e9tica corpulencia que era de temer. Cuando nos encontr\u00e1bamos en el parque, siendo ya unos jovencitos, me preguntaba si \u00e9ste se acordar\u00eda de aquel nocaut y rogaba a Dios que no, que ojal\u00e1 no memorice, para mi propia tranquilidad. En otra ocasi\u00f3n me ocurri\u00f3 con Collado, un compa\u00f1ero de curso en la secundaria en el liceo Federico Henr\u00edquez y Carvajal de Barahona. Cuando pasaban lista y me llamaban, \u00e9ste se paraba frente a m\u00ed y con una peineta comenzaba a peinar su cabellera al estilo Elvis Presley. Su actitud era motivo de carcajadas en el curso, pero yo no reaccionaba, \u201ctragaba en seco\u201d y permanec\u00eda callado, sab\u00eda que lo hac\u00eda para fastidiarme por mi apellido \u201cEspejo\u201d. Un d\u00eda se par\u00f3 frente a m\u00ed a repetir el gesto burlesco y yo, hastiado y sin pensarlo dos veces, di un solo golpe en el rostro de Collado que rod\u00f3 llev\u00e1ndose \u201cde paso\u201d a varios pupitres. Cuando se incorpor\u00f3 se encontr\u00f3 de frente con la profesora Tatica, una espigada y hermosa cubana de color grifo, pelo casta\u00f1o, labios carnosos\u00a0 y gran estatura que yo visualizaba en casi seis pies. Nos impart\u00eda la clase de lengua espa\u00f1ola. \u00c9sta se arremang\u00f3 su impecable blusa blanca \u201ccomo si fuera un hombre\u201d \u00a0y desafi\u00f3 a Collado para que peleara con ella: -\u201cVen, ahora pelea conmigo abusador.\u00a0Lo tiene harto con tu maldito relajo, f\u00e1jate conmigo\u201d,\u00a0expres\u00f3 col\u00e9rica y rostro enrojecido la profesora Tatica. Collado, con talante de guapo y furioso, dijo que me esperar\u00eda a la salida. Entonces la maestra le advirti\u00f3:\u00a0-\u201cSi le pasa algo a la salida, te quemo la materia, ya sabes, t\u00fa fuiste que lo provocaste\u201d. Y as\u00ed mismo fue, Collado me esperaba en el frente del liceo a la salida de clases, me miraba con ganas de \u201centrarme a golpes\u201d, pero se conten\u00eda. Pas\u00f3 sin problemas la materia de la profesora Tatica. Despu\u00e9s me encontraba con \u00e9l en el recinto de la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo (UASD) donde estudi\u00e1bamos, y aunque esper\u00e9 alguna reacci\u00f3n, nunca ocurri\u00f3 nada, todo lo contrario, nos saludamos con afecto. En otra oportunidad, regresaba con mi novia que luego ser\u00eda mi esposa, Luz Virginia, de recibir docencia en la UASD. Eran los d\u00edas duros de las protestas estudiantiles. \u00cdbamos en la guagua de la ruta \u201cLuper\u00f3n por Arriba\u201d y ya pasaban de las 11:00 de la noche.\u00a0 El autob\u00fas universitario avanzaba a toda velocidad, atestado de estudiantes. Uno de los compa\u00f1eros aprovech\u00f3 la situaci\u00f3n para pegarse de manera morbosa a las j\u00f3venes, \u201cquem\u00e1ndolas\u201d, como se dec\u00eda entonces. Lo hizo con mi compa\u00f1era y ella le llam\u00f3 la atenci\u00f3n, pero insist\u00eda. Escuch\u00e9 que una de sus compa\u00f1eras de la Facultad Humanidades murmur\u00f3:\u00a0-\u201cAqu\u00ed va a ver problemas\u201d.\u00a0Ella\u00a0sab\u00eda que yo iba en la guagua y trataba de disimular, no darme por enterado, \u00e9l insisti\u00f3. Otra de las muchachas que vio la acci\u00f3n, le dijo entonces: \u2013\u201cMira, esa muchacha anda con su novio\u201d. Tampoco a ella le hizo caso. Avanc\u00e9 entre los estudiantes y me acerqu\u00e9 al individuo y le propin\u00e9 una sola trompada al rostro. Ah\u00ed se arm\u00f3 un\u00a0pandem\u00f3nium,\u00a0\u201ctodos contra todos\u201d, a \u201ctrompadas limpias\u201d\u00a0y con el griter\u00edo de las mujeres de fondo. Yo solo escuchaba cuando dec\u00edan:\u00a0-\u201cChofer, chofer, p\u00e1rate que se est\u00e1n matando aqu\u00ed\u201d.\u00a0El conductor acelera m\u00e1s la guagua. Nos fuimos dando trompadas hasta llegar a la primera parada pr\u00f3ximo a la calle Padre Castellanos (antigua 17). Cuando el autob\u00fas se detuvo que baj\u00f3 un grupo de estudiantes, desde la acera escuch\u00e9 que me vocearon: -\u201cNo te apures, nos encontramos en la universidad\u201d.\u00a0A partir de entonces, viv\u00eda como \u201cguinea tuerta\u201d en el campus universitario, a la espera de que alguien, que no conoc\u00eda, me dijera que era el de la trompada y quer\u00eda el desquite. Un d\u00eda, ya trabajando como reportero del noticiario \u201cRadio Mil Informando\u201d de Radio Mil, llegu\u00e9 a la redacci\u00f3n y escrib\u00eda las noticias para la edici\u00f3n del mediod\u00eda. Trabaj\u00e1bamos bajo una fuerte presi\u00f3n y Don V\u00edctor Melo B\u00e1ez, un periodista sagaz, de gran capacidad y habilidades \u00fanicas para el periodismo, era nuestro director de prensa.\u00a0\u2013 \u00a1Tecla! \u00a1Tecla\u2026! \u00a1No me piensen, yo pienso por ustedes\u2026!teclaaaa\u2026!\u00a0nos dec\u00eda Don V\u00edctor para presionar la producci\u00f3n de noticias. En medio de esa tensi\u00f3n, el locutor John (Juan) Garc\u00eda insist\u00eda en hacerme bromas. Era chancero natural, sal\u00eda de la cabina de lectura de noticias para bromear con los periodistas. Nadie escap\u00f3 de sus cherchas. Ni siquiera el director de prensa, los otros locutores y dem\u00e1s empleados. Un d\u00eda comenz\u00f3 a hacerme bromas, pero yo hab\u00eda llegado al trabajo con \u201cel apellido en la cabeza\u201d, con \u201cel monte de mi campo revoloteado\u201d. \u00c9l no ten\u00eda por qu\u00e9 saberlo, solo vivi\u00f3 el perturbador momento de mi imprevista reacci\u00f3n: -Te dije que no me jodas. T\u00fa quieres que te \u201cefleque\u201d esta maquinilla en la cabeza.\u00a0Garc\u00eda, un estudiante de medicina y locutor, hombre alto, fuerte y de ojos saltones qued\u00f3 imp\u00e1vido ante mi inusitada reacci\u00f3n. No s\u00e9 con qu\u00e9 fuerza, pero alc\u00e9 con furia la maquinilla de escribir con que trabajaba, la cual no era liviana, y la levant\u00e9 casi a nivel de la cabeza de \u00e9ste, con un tono amenazante. Hubo un silencio expectante en la redacci\u00f3n. V\u00edctor Melo me quit\u00f3 la maquinilla, la puso en la mesa de trabajo con forma de cruz y me pidi\u00f3 que me calmara. Pasado este mal momento, continuamos trabajando. Don V\u00edctor, siempre hiper activo y super r\u00e1pido en el uso de la maquinilla, fue a la pizarra de la redacci\u00f3n, le pas\u00f3 un borrador y escribi\u00f3 con letras grandes: EFLEQUE, una nueva palabra\u00a0 en el diccionario espa\u00f1ol. La susodicha palabra dur\u00f3 varios d\u00edas en la pizarra y ya a m\u00ed me daba verg\u00fcenza mirarla. Eso no pas\u00f3 de ah\u00ed, despu\u00e9s se hac\u00edan cherchas colectivas sobre el tema y los colegas, que me apodaban \u201cERE\u201d (abreviatura de mi nombre y apellidos que pon\u00eda para identificar mis noticias) gozaban un mundo conjugando el alegado verbo \u201ceflecar\u201d.\u00a0\u2013\u201cT\u00fa quieres que te efleque\u201d,\u00a0chisteaban. Eran tiempos memorables de la redacci\u00f3n de este ic\u00f3nico noticiario Radio Mil Informando. No recuerdo que haya tenido otro ataque de ira como los se\u00f1alados. El fenecido colega Germ\u00e1n Santiago, que Dios lo tenga en santa gloria, coincidi\u00f3 conmigo en un supermercado de la plaza Corall Mall de la otrora autopista de San Isidro, se me acerc\u00f3 y observ\u00e1ndome tranquilamente me dijo: -\u201cT\u00fa eres un hombre manso, un hombre bueno, sin malicias\u2026\u201d. No s\u00e9 c\u00f3mo lo logr\u00e9, pero creo que a ra\u00edz de estas expresiones del tan distinguido colega, me di cuenta de que hab\u00eda superado aquellos tiempos de ira. Era entonces \u00bfira humana o ira animal? *El autor es periodista.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-121084","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=121084"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121084\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":121086,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/121084\/revisions\/121086"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=121084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=121084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=121084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}