{"id":126992,"date":"2023-05-21T10:07:28","date_gmt":"2023-05-21T14:07:28","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=126992"},"modified":"2023-05-21T10:07:28","modified_gmt":"2023-05-21T14:07:28","slug":"construir-la-cultura-de-la-paz-la-cultura-de-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2023\/05\/21\/construir-la-cultura-de-la-paz-la-cultura-de-la-violencia\/","title":{"rendered":"Construir la cultura de la paz\/ la cultura de la violencia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-126993 alignleft\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Candido-Mercedes.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"191\" \/>Por C\u00e1ndido Mercedes<\/p>\n<p>\u201cLo que nos duele o hace da\u00f1o no es lo que las personas nos hacen. En el sentido m\u00e1s fundamental, lo que nos duele es la respuesta que elegimos por lo que nos hacen\u201d. (Stephen Covey).<\/p>\n<p>No nacemos con odio ni con amor. Los seres humanos somos una especie de tabula rasa, como se\u00f1alaba Rousseau. Triunfar\u00e1 al que m\u00e1s tiempo le dediquemos. Porque al final, como animales, en gran medida, en el proceso de articulaci\u00f3n del salto, merced a la socializaci\u00f3n y la cultura, nos hacemos humanos. Somos, en esencia, un producto social. Esa capacidad de elegir entre el est\u00edmulo y la respuesta, que es la libertad, intr\u00ednseca a nuestra naturaleza, que nos depara el alma humana. Nos sit\u00faa en la trascendencia, en el eslab\u00f3n del cruce del \u00e1rbol que nos redit\u00faa en la historia, como especie colectiva que bordeamos m\u00e1s all\u00e1 del instinto.<\/p>\n<p>Es la cultura como espacio \u201cde creaci\u00f3n de lazos y comunidad\u201d la que nos poda, nos matiza y nos permite resituarnos en lo colectivo. La cultura, en tanto que proceso, se expresa y verifica como conducta aprendida, al tiempo que se recrea en el ambiente como forma de cohesi\u00f3n social, y se expande como espacio din\u00e1mico de interactuaci\u00f3n entre la diversidad y el conflicto. La cultura lo permea todo y es el eje transversal de todo lo humano. Esta all\u00ed, en todas las dimensiones y manifestaciones.<\/p>\n<p>Como grupo social, como comunidad, como sociedad, podemos generar, construir una cultura de paz. La cultura de paz es la capacidad de promover valores, actitudes, comportamientos que implica la solidaridad, la cooperaci\u00f3n, la colaboraci\u00f3n, la confianza, la empat\u00eda, la sinergia, la integraci\u00f3n, la uni\u00f3n, el optimismo, el pensamiento cr\u00edtico y la visi\u00f3n de ganar- ganar o no hay trato. La adaptabilidad, la proactividad y la resiliencia. Es el rechazo a la violencia. Es la pertinencia y validez de resaltar la cultura dial\u00f3gica. La cultura de la paz es el encuentro del equilibrio, all\u00ed donde podemos decir \u201cvamos a ponernos de acuerdo para no estar de acuerdo\u201d.<\/p>\n<p>La cultura de la violencia significa desaparecer al otro en todas sus facetas: visible y no visible. La violencia visible se manifiesta de m\u00faltiples maneras:<\/p>\n<p>1) Asesinato.<\/p>\n<p>2) Agresi\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p>3) Violencia sexual.<\/p>\n<p>4) Abuso sexual. Violaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5) Amenaza.<\/p>\n<p>6) Robo.<\/p>\n<p>7) Atraco.<\/p>\n<p>8) Asalto.<\/p>\n<p>9) Delitos de cuello blanco.<\/p>\n<p>10) Corrupci\u00f3n administrativa, burocracia, a trav\u00e9s de la delincuencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>11) Insultar.<\/p>\n<p>12) Gritar.<\/p>\n<p>13) Manipular, mentir, desinformar y la posverdad.<\/p>\n<p>Pero, sucede que por cada acto de violencia visible, que es como el iceberg de un t\u00e9mpano de hielo en el mar, hay entre 15 a 18 acciones humanas no visibles. Entre ellas destacan:<\/p>\n<p>1) Humillar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>2) Desvalorizar.<\/p>\n<p>3) Criticar despe\u00f1adamente.<\/p>\n<p>4) Despreciar.<\/p>\n<p>5) Desconocer al otro.<\/p>\n<p>6) Ignorar al otro o a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>7) Chantajear<\/p>\n<p>8) Hacer bullying.<\/p>\n<p>9) Discriminar.<\/p>\n<p>Somos una sociedad t\u00f3rrida y horridamente donde aplicamos la discriminaci\u00f3n, el bullying y la exclusi\u00f3n social, y esas categorizaciones llevan en el vientre el germen de la violencia. La cultura de la violencia se cimenta y desarrolla en la visi\u00f3n de la \u201csupremac\u00eda\u201d, en el creerse superior a sus cong\u00e9neres. El conservadurismo (llevado al paroxismo: fundamentalismo), sea cual fuere su naturaleza: ideol\u00f3gica, xen\u00f3foba, racista, econ\u00f3mica, repercute en la violencia. Porque es en esa ra\u00edz, en esa mirada retr\u00f3grada donde el humano no ve la diversidad, la diferencia, no internaliza y asume la tolerancia. La violencia es la ruta m\u00e1s expedita como mecanismo de confrontaci\u00f3n. La conflictividad se convierte para los apologistas de la violencia en su eterno desaf\u00edo, encanto y agon\u00eda. La cultura de la violencia trae consigo enteramente la doble moral, el cinismo, la simulaci\u00f3n y la hipocres\u00eda social.<\/p>\n<p>Est\u00e1n cosificados en la apariencia, la superficialidad, en el valor de las cosas, en el tener, en la simbolog\u00eda del estatus y no en el saber, en la integridad y en la posibilidad de convertirnos en puente para los dem\u00e1s. La iron\u00eda y el contraste superfluo es que somos una sociedad pobre y vulnerable y, al mismo tiempo, aporof\u00f3bica (rechazo al pobre nos dice Adela Cortina).<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9monos si no somos aporof\u00f3bicos, como es posible que, siendo la s\u00e9ptima econom\u00eda de la regi\u00f3n, de 33 pa\u00edses estemos con la inversi\u00f3n en salud en tan solo 2% del PIB, la m\u00e1s baja si excluimos a Hait\u00ed. La tasa m\u00e1s alta en mortalidad neonatal (28\/16 de la regi\u00f3n). La m\u00e1s alta en mortalidad infantil de 1 a 5 a\u00f1os (26\/14). Tenemos la mortalidad materna m\u00e1s alta: 107\/67. La deserci\u00f3n escolar m\u00e1s espeluznante, donde solo 28 de 100 pobres termina el bachillerato.<\/p>\n<p>De cada 100 j\u00f3venes y\/o adolescentes que deber\u00edan estar en el bachillerato, solo 50 est\u00e1n en las aulas. Tenemos 22 ni\u00f1as y adolescentes de cada 100 mujeres embarazadas, ondeando tan amargamente el dolor cual si fuera una invasi\u00f3n del imperio del norte brutal. El promedio de j\u00f3venes sin empleos m\u00e1s alta (29- 30) y, de manera dantesca, como espada de Damocles, el porcentaje de SIN &#8211; SIN (sin estudio ni trabajo) desafiliados institucionalmente: 22%. Estos indicadores son fen\u00f3menos sociales que conducen a factores sociales, que derivan causalmente en la violencia estructural. Una estructura de poder pol\u00edtico-social brutalmente asim\u00e9trica.<\/p>\n<p>Ahora bien, si entendemos que la violencia estructural, que descansa en la alta exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y social, es generadora de la tensi\u00f3n social por los conflictos sociales<\/p>\n<p>estructurales no resueltos y la enorme desigualdad, el componente de la violencia permeada por la cultura se correlaciona y propicia el germen de la violencia de manera m\u00e1s permanente, m\u00e1s sistem\u00e1tica. La cultura nuestra, en gran medida, en los \u00faltimos 20 a\u00f1os no opera, no obra, como cuerpo que coadyuve a solidificar el bien vivir, el bien hacer y el bien decidir. No estamos en presencia de construir una cultura de la paz que imbrique, enhebre la convivencia c\u00edvica, la civilidad. All\u00ed donde se forje el car\u00e1cter para que este \u00faltimo se soliviante por encima de la apariencia y del discurso.<\/p>\n<p>Miedo, incertidumbre y esperanza son las canteras del desaf\u00edo humano a lo largo de la existencia humana. Si hoy seguimos aqu\u00ed es porque la esperanza y con ello, la renovaci\u00f3n, destrucci\u00f3n creativa, se ha podido imponer sobre el miedo de la naturaleza humana. La velocidad de los cambios instal\u00f3 la incertidumbre cuasi como certeza oblicua, contribuyendo a la vida difusa, sin arraigo y de aspaviento, donde la mentira, la desinformaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n, se dibujan y grafican de manera burda y grotesca.<\/p>\n<p>La cultura de la violencia, caracterizada esta vez por la pamplina, la actitud pedestre y la ramploner\u00eda, se hizo visible con la Resoluci\u00f3n 13\/2023 de la Junta Central Electoral con respecto al 20% por niveles para las reservas, que la direcci\u00f3n de los partidos puede realizar. El art\u00edculo 58 de la Ley 33-18 es clara. El art\u00edculo 136 de la Ley de R\u00e9gimen Electoral 20-23 habla de los niveles. La Constituci\u00f3n en su art\u00edculo 216 nos habla de la democracia interna, de la transparencia y el art\u00edculo 74.4 forja lo que se denomina el bien jur\u00eddico a favor de los derechos fundamentales.<\/p>\n<p>Una partitocracia que trilla de manera secular la cultura de la violencia, acumulada en la visi\u00f3n del rat\u00f3n y de lo que ahora denomino, cuasi vulgarmente, la cultura del \u201crull\u00edo\u201d, que trasciende al pobre materialmente. Es aquel que con los codos trata de romper con atajos, con trapisondas, el logro de \u201cobjetivos-metas\u201d, por encima de las leyes, en la cultura del arrebato.<\/p>\n<p>La cultura de la paz se forja como se desarrolla la \u00e9tica. Ella nos da la trascendencia del salto del \u00e1rbol a la tierra. Nos coloca la cultura de la paz en la b\u00fasqueda de la imaginaci\u00f3n, en tanto que proceso. Como nos dec\u00eda Stephen Covey \u201cSi vivimos de recuerdos, estamos atados al pasado y a lo que es finito. Cuando vivimos de nuestra imaginaci\u00f3n, estamos atados a lo infinito\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Una mejor sociedad y un mundo m\u00e1s justo es posible! Esto solo por la construcci\u00f3n de la cultura de la paz. Como nos dec\u00eda Noam Chomsky en su libro Optimismo contra el Desaliento: \u201cPodemos construir visiones de paz perpetua si llevamos adelante el proyecto kantiano, y de una sociedad de individuos libres y creativos no sujetos a la jerarqu\u00eda, la dominaci\u00f3n, la norma y las decisiones arbitrarias\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por C\u00e1ndido Mercedes \u201cLo que nos duele o hace da\u00f1o no es lo que las personas nos hacen. En el sentido m\u00e1s fundamental, lo que nos duele es la respuesta que elegimos por lo que nos hacen\u201d. (Stephen Covey). No nacemos con odio ni con amor. Los seres humanos somos una especie de tabula rasa, como se\u00f1alaba Rousseau. Triunfar\u00e1 al que m\u00e1s tiempo le dediquemos. Porque al final, como animales, en gran medida, en el proceso de articulaci\u00f3n del salto, merced a la socializaci\u00f3n y la cultura, nos hacemos humanos. Somos, en esencia, un producto social. Esa capacidad de elegir entre el est\u00edmulo y la respuesta, que es la libertad, intr\u00ednseca a nuestra naturaleza, que nos depara el alma humana. Nos sit\u00faa en la trascendencia, en el eslab\u00f3n del cruce del \u00e1rbol que nos redit\u00faa en la historia, como especie colectiva que bordeamos m\u00e1s all\u00e1 del instinto. Es la cultura como espacio \u201cde creaci\u00f3n de lazos y comunidad\u201d la que nos poda, nos matiza y nos permite resituarnos en lo colectivo. La cultura, en tanto que proceso, se expresa y verifica como conducta aprendida, al tiempo que se recrea en el ambiente como forma de cohesi\u00f3n social, y se expande como espacio din\u00e1mico de interactuaci\u00f3n entre la diversidad y el conflicto. La cultura lo permea todo y es el eje transversal de todo lo humano. Esta all\u00ed, en todas las dimensiones y manifestaciones. Como grupo social, como comunidad, como sociedad, podemos generar, construir una cultura de paz. La cultura de paz es la capacidad de promover valores, actitudes, comportamientos que implica la solidaridad, la cooperaci\u00f3n, la colaboraci\u00f3n, la confianza, la empat\u00eda, la sinergia, la integraci\u00f3n, la uni\u00f3n, el optimismo, el pensamiento cr\u00edtico y la visi\u00f3n de ganar- ganar o no hay trato. La adaptabilidad, la proactividad y la resiliencia. Es el rechazo a la violencia. Es la pertinencia y validez de resaltar la cultura dial\u00f3gica. La cultura de la paz es el encuentro del equilibrio, all\u00ed donde podemos decir \u201cvamos a ponernos de acuerdo para no estar de acuerdo\u201d. La cultura de la violencia significa desaparecer al otro en todas sus facetas: visible y no visible. La violencia visible se manifiesta de m\u00faltiples maneras: 1) Asesinato. 2) Agresi\u00f3n f\u00edsica. 3) Violencia sexual. 4) Abuso sexual. Violaci\u00f3n. 5) Amenaza. 6) Robo. 7) Atraco. 8) Asalto. 9) Delitos de cuello blanco. 10) Corrupci\u00f3n administrativa, burocracia, a trav\u00e9s de la delincuencia pol\u00edtica. 11) Insultar. 12) Gritar. 13) Manipular, mentir, desinformar y la posverdad. Pero, sucede que por cada acto de violencia visible, que es como el iceberg de un t\u00e9mpano de hielo en el mar, hay entre 15 a 18 acciones humanas no visibles. Entre ellas destacan: 1) Humillar a los dem\u00e1s. 2) Desvalorizar. 3) Criticar despe\u00f1adamente. 4) Despreciar. 5) Desconocer al otro. 6) Ignorar al otro o a los dem\u00e1s. 7) Chantajear 8) Hacer bullying. 9) Discriminar. Somos una sociedad t\u00f3rrida y horridamente donde aplicamos la discriminaci\u00f3n, el bullying y la exclusi\u00f3n social, y esas categorizaciones llevan en el vientre el germen de la violencia. La cultura de la violencia se cimenta y desarrolla en la visi\u00f3n de la \u201csupremac\u00eda\u201d, en el creerse superior a sus cong\u00e9neres. El conservadurismo (llevado al paroxismo: fundamentalismo), sea cual fuere su naturaleza: ideol\u00f3gica, xen\u00f3foba, racista, econ\u00f3mica, repercute en la violencia. Porque es en esa ra\u00edz, en esa mirada retr\u00f3grada donde el humano no ve la diversidad, la diferencia, no internaliza y asume la tolerancia. La violencia es la ruta m\u00e1s expedita como mecanismo de confrontaci\u00f3n. La conflictividad se convierte para los apologistas de la violencia en su eterno desaf\u00edo, encanto y agon\u00eda. La cultura de la violencia trae consigo enteramente la doble moral, el cinismo, la simulaci\u00f3n y la hipocres\u00eda social. Est\u00e1n cosificados en la apariencia, la superficialidad, en el valor de las cosas, en el tener, en la simbolog\u00eda del estatus y no en el saber, en la integridad y en la posibilidad de convertirnos en puente para los dem\u00e1s. La iron\u00eda y el contraste superfluo es que somos una sociedad pobre y vulnerable y, al mismo tiempo, aporof\u00f3bica (rechazo al pobre nos dice Adela Cortina). Pregunt\u00e9monos si no somos aporof\u00f3bicos, como es posible que, siendo la s\u00e9ptima econom\u00eda de la regi\u00f3n, de 33 pa\u00edses estemos con la inversi\u00f3n en salud en tan solo 2% del PIB, la m\u00e1s baja si excluimos a Hait\u00ed. La tasa m\u00e1s alta en mortalidad neonatal (28\/16 de la regi\u00f3n). 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Ahora bien, si entendemos que la violencia estructural, que descansa en la alta exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y social, es generadora de la tensi\u00f3n social por los conflictos sociales estructurales no resueltos y la enorme desigualdad, el componente de la violencia permeada por la cultura se correlaciona y propicia el germen de la violencia de manera m\u00e1s permanente, m\u00e1s sistem\u00e1tica. La cultura nuestra, en gran medida, en los \u00faltimos 20 a\u00f1os no opera, no obra, como cuerpo que coadyuve a solidificar el bien vivir, el bien hacer y el bien decidir. No estamos en presencia de construir una cultura de la paz que imbrique, enhebre la convivencia c\u00edvica, la civilidad. All\u00ed donde se forje el car\u00e1cter para que este \u00faltimo se soliviante por encima de la apariencia y del discurso. Miedo, incertidumbre y esperanza son las canteras del desaf\u00edo humano a lo largo de la existencia humana. Si hoy seguimos aqu\u00ed es porque la esperanza y con ello, la renovaci\u00f3n, destrucci\u00f3n creativa, se ha podido imponer sobre el miedo de la naturaleza humana. La velocidad de los cambios instal\u00f3 la incertidumbre cuasi como certeza oblicua, contribuyendo a la vida difusa, sin arraigo y de aspaviento, donde la mentira, la desinformaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n, se dibujan y grafican de manera burda y grotesca. La cultura de la violencia, caracterizada esta vez por la pamplina, la actitud pedestre y la ramploner\u00eda, se hizo visible con la Resoluci\u00f3n 13\/2023 de la Junta Central Electoral con respecto al 20% por niveles para las reservas, que la direcci\u00f3n de los partidos puede realizar. El art\u00edculo 58 de la Ley 33-18 es clara. El art\u00edculo 136 de la Ley de R\u00e9gimen Electoral 20-23 habla de los niveles. La Constituci\u00f3n en su art\u00edculo 216 nos habla de la democracia interna, de la transparencia y el art\u00edculo 74.4 forja lo que se denomina el bien jur\u00eddico a favor de los derechos fundamentales. Una partitocracia que trilla de manera secular la cultura de la violencia, acumulada en la visi\u00f3n del rat\u00f3n y de lo que ahora denomino, cuasi vulgarmente, la cultura del \u201crull\u00edo\u201d, que trasciende al pobre materialmente. Es aquel que con los codos trata de romper con atajos, con trapisondas, el logro de \u201cobjetivos-metas\u201d, por encima de las leyes, en la cultura del arrebato. La cultura de la paz se forja como se desarrolla la \u00e9tica. Ella nos da la trascendencia del salto del \u00e1rbol a la tierra. Nos coloca la cultura de la paz en la b\u00fasqueda de la imaginaci\u00f3n, en tanto que proceso. Como nos dec\u00eda Stephen Covey \u201cSi vivimos de recuerdos, estamos atados al pasado y a lo que es finito. 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