{"id":132501,"date":"2024-08-11T10:38:29","date_gmt":"2024-08-11T14:38:29","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=132501"},"modified":"2024-08-11T10:38:29","modified_gmt":"2024-08-11T14:38:29","slug":"juros-de-abinader-escudo-y-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2024\/08\/11\/juros-de-abinader-escudo-y-arte\/","title":{"rendered":"Juros de Abinader: escudo y arte"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-132502 aligncenter\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/65725501_460526721344331_1300108350213586944_n-2.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"640\" \/>Oscar L\u00f3pez Reyes<\/p>\n<p>Coloc\u00e1ndose correctamente la banda con el Escudo Nacional por primera vez en 90 a\u00f1os (1930-2020), el 16 de agosto de este \u00faltimo a\u00f1o Luis Rodolfo Abinader Corona jur\u00f3 como presidente de la Rep\u00fablica en la solemnidad del Congreso Nacional, y en el 2024 el majestuoso testimonio protocolario se encampana en la exquisita arquitectura art\u00edstica y cultural del Teatro Nacional.<\/p>\n<p>El decreto del Poder Ejecutivo n\u00famero 520 del 22 de febrero de 1913, divulgado en la Gaceta Oficial n\u00famero 2376, establece que la banda presidencial deber\u00e1 terciarse en el hombro derecho del presidente de la Rep\u00fablica y el Escudo Nacional emplazarse en la parte central del pecho. Antes de Abinader Corona, veinti\u00fan jefes de Estado se acomodaron, improcedentemente, el emblema del poder pol\u00edtico, conforme verificaci\u00f3n del Instituto Duartiano.<\/p>\n<p>Similar que el citado s\u00edmbolo patrio dispuesto apropiadamente, la nueva promesa invocatoria de este 16 de agosto en el Teatro Nacional se engalana, en la excepcionalidad, como otro hito del presidente Abinader Corona, quien con esa ceremonia revaloriza el principal centro del arte y la cultura inaugurado en 1973.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda como si, con sus vest\u00edbulos esculturales, \u201clas nubes rojas de la sala grande\u201d, los arcos cl\u00e1sicos y sus l\u00e1mparas colgantes; los jardines y \u00e1reas verdes, se quisiera cautivar el esp\u00edritu de los m\u00e1s atrayentes y codiciados genios universales sobre el triunfo de la libertad y la destreza para gobernar; fomentar el conocimiento y el respeto a la Constituci\u00f3n y las leyes adjetivas, cuyo quebranto pendula como la principal dolencia de la sociedad dominicana.<\/p>\n<p>El escenario \u00edcono del Eduardo Brito, adem\u00e1s de satisfacer el cupo para mil 400 invitados, tambi\u00e9n redimensiona la Plaza de la Cultura que homenajea, con su nombre, a Juan Pablo Duarte, padre del teatro dominicano y fundador de la Rep\u00fablica. La pompa del D\u00eda de la Restauraci\u00f3n se ofrece como una ventana de rosas sin espinas, ambientado en los acordes de otra ac\u00fastica, otra danza, otra \u00f3pera, otro ballet, otro concierto y otra biela en butacas que coartan el tradicional jorgorio, herencia exacerbada del fogoso radicalismo.<\/p>\n<p>La concurrencia de los legisladores al Teatro Nacional puede ser un referente para cumplir el horario en las sesiones del Congreso, una psicoterap\u00e9utica mole de m\u00e1rmol, caoba y yeso para bajar el riesgo card\u00edaco en la ventilaci\u00f3n atmosf\u00e9rica de la deliciosa sinfon\u00eda que evocan las galas musicales m\u00e1s espectaculares, y una fuente de inspiraci\u00f3n l\u00fadica para promover nuevas leyes que fortalezcan la institucionalidad democr\u00e1tica, reduzcan los privilegios sociales, las desigualdades y la impunidad.<\/p>\n<p>La suntuosidad del Teatro Nacional agasaja e incita, en el roc\u00edo de las joyas arquitect\u00f3nicas, para propiciar el cambio mental y la educaci\u00f3n art\u00edstica y pedag\u00f3gica en la cultura del acatamiento a las disposiciones legales, y para facilitar el castigo por el Poder Judicial. Sin obediencia a las legislaciones, la colectividad seguir\u00e1 desmoron\u00e1ndose, y el caos apoder\u00e1ndose de todas las comarcas.<\/p>\n<p>As\u00ed tendr\u00e1 que ser, con ritmo y velocidad, en virtud de que el irrespeto a las leyes fluct\u00faa como una bayoneta atravesada en el costado de la Rep\u00fablica. Entonces, se requiere ser un observador pertinaz y exigente en su reverencia y sumisi\u00f3n por todos los poderes e instancias sociales: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Constitucional, Electoral, Municipal y Comunitario.<\/p>\n<p>El Congreso Nacional sanciona todos los a\u00f1os innumerables leyes, muchas de las cuales no son observadas, por lo que proponemos la realizaci\u00f3n de un inventario para determinar cu\u00e1ntas son, cu\u00e1les de ellas se cumplen, cu\u00e1ntas son pisoteadas por los poderes p\u00fablicos y los ciudadanos, y cuales otras urgen ser aprobadas.<\/p>\n<p>La vigencia y el cumplimiento de reglas jur\u00eddicas son imprescindibles para auspiciar el buen comportamiento individual, la armon\u00eda y paz entre los grupos humanos y conservar las costumbres, el orden y control colectivo.<\/p>\n<p>Prioritariamente, los 210 senadores y diputados que tambi\u00e9n toman posesi\u00f3n en la Asamblea Nacional este 16 de agosto en el Teatro Nacional tendr\u00e1n que laborar horas extras para acelerar el conocimiento y la aprobaci\u00f3n de la modificaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n y una ola de reformas que han sido definidas como imprescindibles para reducir las discriminaciones y sustituir disposiciones jur\u00eddicas decimon\u00f3micas o anticuadas, como los c\u00f3digos Penal y Laboral, la estructura fiscal integral y la seguridad social. De ellos escucharemos: \u201cJuramos ante Dios, por el pueblo y la patria, y por nuestro honor\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Aguardemos que el eco silente de las voces de los tenores, bar\u00edtonos y sopranas repercutan, con placidez, en esta gloriosa efem\u00e9ride restauradora, para llenar de sabidur\u00eda y energ\u00eda a los parlamentarios. Ellas, m\u00e1s la temperatura confortable, las canas y calvicies de mayores colmados de experiencias, cimbren para enfriar tejidos musculares, para dormir noches m\u00e1gicas, sin desvelos por el caf\u00e9 y los bocadillos, y con m\u00e1s competencia para condimentar discursos avivados y relajados, oda sarc\u00e1sticos y oda mesurados, en matrices de reformas para potenciar el cambio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar L\u00f3pez Reyes Coloc\u00e1ndose correctamente la banda con el Escudo Nacional por primera vez en 90 a\u00f1os (1930-2020), el 16 de agosto de este \u00faltimo a\u00f1o Luis Rodolfo Abinader Corona jur\u00f3 como presidente de la Rep\u00fablica en la solemnidad del Congreso Nacional, y en el 2024 el majestuoso testimonio protocolario se encampana en la exquisita arquitectura art\u00edstica y cultural del Teatro Nacional. El decreto del Poder Ejecutivo n\u00famero 520 del 22 de febrero de 1913, divulgado en la Gaceta Oficial n\u00famero 2376, establece que la banda presidencial deber\u00e1 terciarse en el hombro derecho del presidente de la Rep\u00fablica y el Escudo Nacional emplazarse en la parte central del pecho. Antes de Abinader Corona, veinti\u00fan jefes de Estado se acomodaron, improcedentemente, el emblema del poder pol\u00edtico, conforme verificaci\u00f3n del Instituto Duartiano. Similar que el citado s\u00edmbolo patrio dispuesto apropiadamente, la nueva promesa invocatoria de este 16 de agosto en el Teatro Nacional se engalana, en la excepcionalidad, como otro hito del presidente Abinader Corona, quien con esa ceremonia revaloriza el principal centro del arte y la cultura inaugurado en 1973. Parecer\u00eda como si, con sus vest\u00edbulos esculturales, \u201clas nubes rojas de la sala grande\u201d, los arcos cl\u00e1sicos y sus l\u00e1mparas colgantes; los jardines y \u00e1reas verdes, se quisiera cautivar el esp\u00edritu de los m\u00e1s atrayentes y codiciados genios universales sobre el triunfo de la libertad y la destreza para gobernar; fomentar el conocimiento y el respeto a la Constituci\u00f3n y las leyes adjetivas, cuyo quebranto pendula como la principal dolencia de la sociedad dominicana. El escenario \u00edcono del Eduardo Brito, adem\u00e1s de satisfacer el cupo para mil 400 invitados, tambi\u00e9n redimensiona la Plaza de la Cultura que homenajea, con su nombre, a Juan Pablo Duarte, padre del teatro dominicano y fundador de la Rep\u00fablica. La pompa del D\u00eda de la Restauraci\u00f3n se ofrece como una ventana de rosas sin espinas, ambientado en los acordes de otra ac\u00fastica, otra danza, otra \u00f3pera, otro ballet, otro concierto y otra biela en butacas que coartan el tradicional jorgorio, herencia exacerbada del fogoso radicalismo. La concurrencia de los legisladores al Teatro Nacional puede ser un referente para cumplir el horario en las sesiones del Congreso, una psicoterap\u00e9utica mole de m\u00e1rmol, caoba y yeso para bajar el riesgo card\u00edaco en la ventilaci\u00f3n atmosf\u00e9rica de la deliciosa sinfon\u00eda que evocan las galas musicales m\u00e1s espectaculares, y una fuente de inspiraci\u00f3n l\u00fadica para promover nuevas leyes que fortalezcan la institucionalidad democr\u00e1tica, reduzcan los privilegios sociales, las desigualdades y la impunidad. La suntuosidad del Teatro Nacional agasaja e incita, en el roc\u00edo de las joyas arquitect\u00f3nicas, para propiciar el cambio mental y la educaci\u00f3n art\u00edstica y pedag\u00f3gica en la cultura del acatamiento a las disposiciones legales, y para facilitar el castigo por el Poder Judicial. Sin obediencia a las legislaciones, la colectividad seguir\u00e1 desmoron\u00e1ndose, y el caos apoder\u00e1ndose de todas las comarcas. As\u00ed tendr\u00e1 que ser, con ritmo y velocidad, en virtud de que el irrespeto a las leyes fluct\u00faa como una bayoneta atravesada en el costado de la Rep\u00fablica. Entonces, se requiere ser un observador pertinaz y exigente en su reverencia y sumisi\u00f3n por todos los poderes e instancias sociales: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Constitucional, Electoral, Municipal y Comunitario. El Congreso Nacional sanciona todos los a\u00f1os innumerables leyes, muchas de las cuales no son observadas, por lo que proponemos la realizaci\u00f3n de un inventario para determinar cu\u00e1ntas son, cu\u00e1les de ellas se cumplen, cu\u00e1ntas son pisoteadas por los poderes p\u00fablicos y los ciudadanos, y cuales otras urgen ser aprobadas. La vigencia y el cumplimiento de reglas jur\u00eddicas son imprescindibles para auspiciar el buen comportamiento individual, la armon\u00eda y paz entre los grupos humanos y conservar las costumbres, el orden y control colectivo. Prioritariamente, los 210 senadores y diputados que tambi\u00e9n toman posesi\u00f3n en la Asamblea Nacional este 16 de agosto en el Teatro Nacional tendr\u00e1n que laborar horas extras para acelerar el conocimiento y la aprobaci\u00f3n de la modificaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n y una ola de reformas que han sido definidas como imprescindibles para reducir las discriminaciones y sustituir disposiciones jur\u00eddicas decimon\u00f3micas o anticuadas, como los c\u00f3digos Penal y Laboral, la estructura fiscal integral y la seguridad social. De ellos escucharemos: \u201cJuramos ante Dios, por el pueblo y la patria, y por nuestro honor\u2026\u201d. Aguardemos que el eco silente de las voces de los tenores, bar\u00edtonos y sopranas repercutan, con placidez, en esta gloriosa efem\u00e9ride restauradora, para llenar de sabidur\u00eda y energ\u00eda a los parlamentarios. 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