{"id":132578,"date":"2024-08-18T18:39:40","date_gmt":"2024-08-18T22:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=132578"},"modified":"2024-08-18T18:39:40","modified_gmt":"2024-08-18T22:39:40","slug":"bolllito-y-pachanga-pobres-periodistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2024\/08\/18\/bolllito-y-pachanga-pobres-periodistas\/","title":{"rendered":"Bolllito y Pachanga, \u00a1pobres \u201cperiodistas\u201d!"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-132579 aligncenter\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/65725501_460526721344331_1300108350213586944_n-3.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"640\" \/>Oscar L\u00f3pez Reyes<\/p>\n<p>Bollito (bajito y barrig\u00f3n) se met\u00eda a las actividades p\u00fablicas y privadas sin ser invitado, ni representar a ning\u00fan medio period\u00edstico. Despu\u00e9s de ser un jubiloso receptor de suculentos bocadillos y aperitivos, as\u00ed como de resonantes pescozadas, una medianoche le ocurri\u00f3 algo que tristemente se nos aprieta el pecho para contarlo. Su compinche, Pachanga (alto y bien fuerte), carterista de siete leguas, ha estado saltando con una mala suerte menos pesarosa: tres veces ha sido recluido en celdas de Najayo, y ahora ha cambiado de reglas: en vez de embelesar para poner a suspirar billeteras, pide.<\/p>\n<p>Bollito vest\u00eda con saco y corbata (peinado decentemente y empapado con un penetrante perfume de caimito), que compr\u00f3 a precios de ganga en un mercado de pulgas, para parecerse a un periodista y hacer el mejor papel de intruso en actos vespertinos y nocturnos. En su parlanchina picaresca, \u00a1pucha!, disfrutaba con post\u00edn de los buffets y whisky, en una mezcla con sinsabores. Pero, \u00a1oh misterio de la vida!, y \u00a1oh castigo mundano y jam\u00e1s deseado!<\/p>\n<p>Sigamos con Pachanga. Una noche estaba sentado en un asiento del sal\u00f3n de actos de una universidad de la avenida M\u00e1ximo G\u00f3mez, detr\u00e1s del se\u00f1or rector, justamente a medio brazo de su bolsillo\/cartera, y cuando este periodista lo mir\u00f3 fijamente, se espant\u00f3 y sali\u00f3 como un b\u00f3lido. Un 16 de agosto desapareci\u00f3, en el Pante\u00f3n Nacional, la cartera de un alto funcionario. Numerosas veces acarici\u00f3 celdas de Najayo, y el 13 de abril de 2021 un preso llam\u00f3 telef\u00f3nicamente a este periodista para un darle un aviso: aqu\u00ed dijo que cuando salga te dar\u00e1 un solo punzonazo. Por ah\u00ed anda suelto, \u00a1buche y pluma na\u2019ma! Por fin. Coincidencialmente, una ma\u00f1ana se situ\u00f3 detr\u00e1s del titular de una instituci\u00f3n gremial, y cuando nos vi\u00f3, exclam\u00f3: \u201cYo no robo, pido\u201d.<\/p>\n<p>Volvamos con Bollito. Pasada la medianoche, llegaba a su hogar con un molestoso tufo a comida \u2013porque andaba de actos en actos, sin ser invitado &#8211; y, desconociendo esos saltos sociales, sus vecinos porfiaban que trabajaba como lavador de platos o como cocinero de alta hoteler\u00eda. Todos conven\u00edan, eso s\u00ed, que necesitaba que le echaran una jarra de detergentes, para ellos descansar las fosas de sus narices, y as\u00ed poder dormir.<\/p>\n<p>Antes de acudir a las comilonas, pasaba a saludar a dos tipos que produc\u00edan un programa en una emisora que se escuchaba \u00fanicamente en la cuadra donde estaba instalada. Uno de ellos no ten\u00eda siquiera el diploma de bachiller, y otro era un abogado especializado en la defensa de imputados por narcotr\u00e1fico y corrupci\u00f3n. Usaba ese medio como parapeto para justificar a malhechores, calumniar e intimidar en el chanchullo.<\/p>\n<p>Con los bigotes como un charlat\u00e1n, este excursionista urbano-nocturno estampaba de trovador junto a sus compa\u00f1eros \u201cparacaidistas\u201d o \u201cpica-picas\u201d Tragaldabas, quien ten\u00eda la boca grande, masticaba y se llenaba como una longaniza; Peguita: era ancho y bajito, y alzaba el codo y la copa sin aspavientos; Buche, quien aplaud\u00eda como si fuera el anfitri\u00f3n principal, y Plato Roto, que gesticulaba, con falta de modales, y al final se chupaba los dedos y limpiaba la dentadura, en presencia de todos, con pedazos de cartones que recog\u00eda en las alfombras.<\/p>\n<p>Dos de esos zancudos viv\u00edan tranquilos y sonrientes, y los otros actuaban como chantajistas y extorsionadores. No eran miembros del Colegio de Periodistas, porque no se titularon de licenciados en comunicaci\u00f3n social en una universidad, pero, eso s\u00ed, a media ma\u00f1ana le\u00edan la agenda del peri\u00f3dico El Diario. Subrayaban, con bol\u00edgrafos, los eventos que m\u00e1s les atra\u00edan, para asistir con el cogote m\u00e1s largo que una jirafa.<\/p>\n<p>A los \u00e1gapes y festines arribaban en carros p\u00fablicos sin puertas ni capotas. Al desmontarse, en el cuello de sus camisas se encasillaban, visiblemente, un letrero grande de Prensa, que mandaban a confeccionar para no confrontar problemas en los cocteles, bodas, cumplea\u00f1os, fiestas, inauguraciones, coloquios, mesas redondas, circulaci\u00f3n de libros y otras celebraciones.<\/p>\n<p>-\u00a1Alto!<\/p>\n<p>A los porteros que les ordenaban paradas y les preguntaban para qu\u00e9 medios laboraban, se las ingeniaban para citar semanarios llamativos, pero inexistentes, y nombres reales de emisoras de radio de pocas audiencias. Unos les cre\u00edan, y otros les daban un chance, bajo dudas.<\/p>\n<p>Ahora con las caras sueltas y relajadas en el n\u00facleo de los encuentros, se ajustaban a los protocolos. A los contertulios saludaban con apretones de mano, y no peleaban ni contradec\u00edan a ninguno de \u00e9stos, aunque los insultaran y empujaran, porque era parte de su filosof\u00eda. No se consideraban invitados extras, y se comportaban decentemente. Interven\u00edan en conversaciones, con coherencia y buen sentido, y estaban prestos a opinar de todo, incluso sobre complejos temas de actualidad.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 a ustedes los llaman paracaidistas?, le pregunt\u00f3 un curioso provocativo a Bollito, nombrado como tal porque en las picaderas que se met\u00eda en los bolsillos de su traje nunca faltaba un bollito. Y, encima de una carcajada, respondi\u00f3:<\/p>\n<p>-\u201cParacaidistas somos los que nos metemos a lamber a los encuentros sociales sin que nos inviten. Y nos tildan as\u00ed, porque en los actos caemos desde el aire\u201d.<\/p>\n<p>Y, ante el asombro de su dialogante, adicion\u00f3:<\/p>\n<p>-\u201cSujetos entrometidos como nosotros han existido desde que el mundo es mundo. \u00bfO acaso cuando Trujillo no los hab\u00eda? Ellos se hac\u00edan pasar como diplom\u00e1ticos y pertenec\u00edan a la clase alta, y nadie los jod\u00eda. A nosotros s\u00ed que nos fastidian, porque somos de abajo\u201d.<\/p>\n<p>A Bollito no le importaba pasar bochornos ni desazones, y aseveraba que a lo \u00fanico que le tem\u00eda era a los m\u00e9dicos. Espabilando sin cesar hacia el horizonte, relataba que cuando ten\u00eda que ir donde un bata blanca se le enfriaba la espalda, y que s\u00f3lo embriagado con el romo dao pod\u00eda acudir a buscar los ex\u00e1menes que le practicaban.<\/p>\n<p>Aparte de que no tomaba en cuenta los desaires y maltratos f\u00edsicos de que era objeto, se disgust\u00f3 porque su compinche Pachanga desisti\u00f3 de ir a los \u00e1gapes-banquetes. A \u00e9ste se le revolte\u00f3 el est\u00f3mago -se meti\u00f3 al ba\u00f1o como 20 veces- debido a que en tres recepciones le quitaron de las manos fundas llenas de \u201csobras\u201d de alimentos, destinadas a engordar a sus perros de raza.<\/p>\n<p>En una boda privada lo cogieron por los hombres y lo soltaron en la calle, despu\u00e9s que le propinaron numerosos vejigazos; en un baby shower (fiesta de embarazada) lo acusaron de ser el autor del robo de la cartera de una de las asistentes y le azuzaron un perro Bull-dog, y en un hotel a un conferencista extranjero le sustrajo un malet\u00edn con documentos oficiales y otras pertenencias.<\/p>\n<p>En otros momentos le dieron una caterva de pescozones, que rod\u00f3 por el pavimento como un aguacate, lo llevaron preso en un cami\u00f3n descapotado y con un poquito de freno, y en un cumplea\u00f1os, en el cual aleg\u00f3 que cubr\u00eda para una conocida revista de sociales le asignaron una mesa especial y le brindaron, primero que a todos los dem\u00e1s, cerveza, bocadillos, dulces, helados y bizcochos.<\/p>\n<p>Sin embargo, se quej\u00f3 desatentamente debido a que los hall\u00f3 desabridos y p\u00e9simos, no hab\u00eda whisky ni champ\u00e1n, y el papel higi\u00e9nico era muy fino. Una anfitriona sinti\u00f3 apuros, y para remediar la situaci\u00f3n lo surti\u00f3 de regalos y sonrisas.<\/p>\n<p>Una acalorada noche tropical, cercano a las 12, en vez de identificarlo como periodista, ladrones de patios confundieron a este bizarro con un rico empresario, y lo dejaron moribundo &#8211; con una ringlera de orificios por todo su cuerpo-, en las inmediaciones de su hogar, en Villa Duarte. Lo atacaron pensando que cargaba una gran cantidad de dinero, pero en un bolsillo s\u00f3lo ten\u00eda 50 pesos, que no alcanzaron para pagar el carro que lo llev\u00f3 hasta el hospital.<\/p>\n<p>A los tres d\u00edas del calvario hospitalario, a Bollito las heridas de pu\u00f1aladas se le rebelaron hasta marchitarlo con la muerte, con una dolorosa picard\u00eda boh\u00e9mica y como si fuera una venganza cruel por sus enga\u00f1osas travesuras y por querer usurpar una profesi\u00f3n noble. Al enterarse de su fallecimiento, los \u201cparacaidistas\u201d o \u201cpica-picas\u201d soltaron l\u00e1grimas y se disfrazaron de negro por Bollito, quien baj\u00f3 a la tumba por quererse pasar como un \u201cperiodista\u201d, y por extorsionista y ladr\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar L\u00f3pez Reyes Bollito (bajito y barrig\u00f3n) se met\u00eda a las actividades p\u00fablicas y privadas sin ser invitado, ni representar a ning\u00fan medio period\u00edstico. Despu\u00e9s de ser un jubiloso receptor de suculentos bocadillos y aperitivos, as\u00ed como de resonantes pescozadas, una medianoche le ocurri\u00f3 algo que tristemente se nos aprieta el pecho para contarlo. Su compinche, Pachanga (alto y bien fuerte), carterista de siete leguas, ha estado saltando con una mala suerte menos pesarosa: tres veces ha sido recluido en celdas de Najayo, y ahora ha cambiado de reglas: en vez de embelesar para poner a suspirar billeteras, pide. Bollito vest\u00eda con saco y corbata (peinado decentemente y empapado con un penetrante perfume de caimito), que compr\u00f3 a precios de ganga en un mercado de pulgas, para parecerse a un periodista y hacer el mejor papel de intruso en actos vespertinos y nocturnos. En su parlanchina picaresca, \u00a1pucha!, disfrutaba con post\u00edn de los buffets y whisky, en una mezcla con sinsabores. Pero, \u00a1oh misterio de la vida!, y \u00a1oh castigo mundano y jam\u00e1s deseado! Sigamos con Pachanga. Una noche estaba sentado en un asiento del sal\u00f3n de actos de una universidad de la avenida M\u00e1ximo G\u00f3mez, detr\u00e1s del se\u00f1or rector, justamente a medio brazo de su bolsillo\/cartera, y cuando este periodista lo mir\u00f3 fijamente, se espant\u00f3 y sali\u00f3 como un b\u00f3lido. Un 16 de agosto desapareci\u00f3, en el Pante\u00f3n Nacional, la cartera de un alto funcionario. Numerosas veces acarici\u00f3 celdas de Najayo, y el 13 de abril de 2021 un preso llam\u00f3 telef\u00f3nicamente a este periodista para un darle un aviso: aqu\u00ed dijo que cuando salga te dar\u00e1 un solo punzonazo. Por ah\u00ed anda suelto, \u00a1buche y pluma na\u2019ma! Por fin. Coincidencialmente, una ma\u00f1ana se situ\u00f3 detr\u00e1s del titular de una instituci\u00f3n gremial, y cuando nos vi\u00f3, exclam\u00f3: \u201cYo no robo, pido\u201d. Volvamos con Bollito. Pasada la medianoche, llegaba a su hogar con un molestoso tufo a comida \u2013porque andaba de actos en actos, sin ser invitado &#8211; y, desconociendo esos saltos sociales, sus vecinos porfiaban que trabajaba como lavador de platos o como cocinero de alta hoteler\u00eda. Todos conven\u00edan, eso s\u00ed, que necesitaba que le echaran una jarra de detergentes, para ellos descansar las fosas de sus narices, y as\u00ed poder dormir. Antes de acudir a las comilonas, pasaba a saludar a dos tipos que produc\u00edan un programa en una emisora que se escuchaba \u00fanicamente en la cuadra donde estaba instalada. Uno de ellos no ten\u00eda siquiera el diploma de bachiller, y otro era un abogado especializado en la defensa de imputados por narcotr\u00e1fico y corrupci\u00f3n. Usaba ese medio como parapeto para justificar a malhechores, calumniar e intimidar en el chanchullo. Con los bigotes como un charlat\u00e1n, este excursionista urbano-nocturno estampaba de trovador junto a sus compa\u00f1eros \u201cparacaidistas\u201d o \u201cpica-picas\u201d Tragaldabas, quien ten\u00eda la boca grande, masticaba y se llenaba como una longaniza; Peguita: era ancho y bajito, y alzaba el codo y la copa sin aspavientos; Buche, quien aplaud\u00eda como si fuera el anfitri\u00f3n principal, y Plato Roto, que gesticulaba, con falta de modales, y al final se chupaba los dedos y limpiaba la dentadura, en presencia de todos, con pedazos de cartones que recog\u00eda en las alfombras. Dos de esos zancudos viv\u00edan tranquilos y sonrientes, y los otros actuaban como chantajistas y extorsionadores. No eran miembros del Colegio de Periodistas, porque no se titularon de licenciados en comunicaci\u00f3n social en una universidad, pero, eso s\u00ed, a media ma\u00f1ana le\u00edan la agenda del peri\u00f3dico El Diario. Subrayaban, con bol\u00edgrafos, los eventos que m\u00e1s les atra\u00edan, para asistir con el cogote m\u00e1s largo que una jirafa. A los \u00e1gapes y festines arribaban en carros p\u00fablicos sin puertas ni capotas. Al desmontarse, en el cuello de sus camisas se encasillaban, visiblemente, un letrero grande de Prensa, que mandaban a confeccionar para no confrontar problemas en los cocteles, bodas, cumplea\u00f1os, fiestas, inauguraciones, coloquios, mesas redondas, circulaci\u00f3n de libros y otras celebraciones. -\u00a1Alto! A los porteros que les ordenaban paradas y les preguntaban para qu\u00e9 medios laboraban, se las ingeniaban para citar semanarios llamativos, pero inexistentes, y nombres reales de emisoras de radio de pocas audiencias. Unos les cre\u00edan, y otros les daban un chance, bajo dudas. Ahora con las caras sueltas y relajadas en el n\u00facleo de los encuentros, se ajustaban a los protocolos. A los contertulios saludaban con apretones de mano, y no peleaban ni contradec\u00edan a ninguno de \u00e9stos, aunque los insultaran y empujaran, porque era parte de su filosof\u00eda. No se consideraban invitados extras, y se comportaban decentemente. Interven\u00edan en conversaciones, con coherencia y buen sentido, y estaban prestos a opinar de todo, incluso sobre complejos temas de actualidad. &#8211; \u00bfPor qu\u00e9 a ustedes los llaman paracaidistas?, le pregunt\u00f3 un curioso provocativo a Bollito, nombrado como tal porque en las picaderas que se met\u00eda en los bolsillos de su traje nunca faltaba un bollito. Y, encima de una carcajada, respondi\u00f3: -\u201cParacaidistas somos los que nos metemos a lamber a los encuentros sociales sin que nos inviten. Y nos tildan as\u00ed, porque en los actos caemos desde el aire\u201d. Y, ante el asombro de su dialogante, adicion\u00f3: -\u201cSujetos entrometidos como nosotros han existido desde que el mundo es mundo. \u00bfO acaso cuando Trujillo no los hab\u00eda? Ellos se hac\u00edan pasar como diplom\u00e1ticos y pertenec\u00edan a la clase alta, y nadie los jod\u00eda. A nosotros s\u00ed que nos fastidian, porque somos de abajo\u201d. A Bollito no le importaba pasar bochornos ni desazones, y aseveraba que a lo \u00fanico que le tem\u00eda era a los m\u00e9dicos. Espabilando sin cesar hacia el horizonte, relataba que cuando ten\u00eda que ir donde un bata blanca se le enfriaba la espalda, y que s\u00f3lo embriagado con el romo dao pod\u00eda acudir a buscar los ex\u00e1menes que le practicaban. Aparte de que no tomaba en cuenta los desaires y maltratos f\u00edsicos de que era objeto, se disgust\u00f3 porque su compinche Pachanga desisti\u00f3 de ir a los \u00e1gapes-banquetes. A \u00e9ste se le revolte\u00f3 el est\u00f3mago -se meti\u00f3 al ba\u00f1o como 20 veces- debido a que en tres recepciones le quitaron de las manos fundas llenas de \u201csobras\u201d de alimentos, destinadas a engordar a sus perros de raza. En una boda privada lo cogieron por los hombres y lo soltaron en la calle, despu\u00e9s que le propinaron numerosos vejigazos; en un baby shower (fiesta de embarazada) lo acusaron de ser el autor del robo de la cartera de una de las asistentes y le azuzaron un perro Bull-dog, y en un hotel a un conferencista extranjero le sustrajo un malet\u00edn con documentos oficiales y otras pertenencias. En otros momentos le dieron una caterva de pescozones, que rod\u00f3 por el pavimento como un aguacate, lo llevaron preso en un cami\u00f3n descapotado y con un poquito de freno, y en un cumplea\u00f1os, en el cual aleg\u00f3 que cubr\u00eda para una conocida revista de sociales le asignaron una mesa especial y le brindaron, primero que a todos los dem\u00e1s, cerveza, bocadillos, dulces, helados y bizcochos. Sin embargo, se quej\u00f3 desatentamente debido a que los hall\u00f3 desabridos y p\u00e9simos, no hab\u00eda whisky ni champ\u00e1n, y el papel higi\u00e9nico era muy fino. Una anfitriona sinti\u00f3 apuros, y para remediar la situaci\u00f3n lo surti\u00f3 de regalos y sonrisas. Una acalorada noche tropical, cercano a las 12, en vez de identificarlo como periodista, ladrones de patios confundieron a este bizarro con un rico empresario, y lo dejaron moribundo &#8211; con una ringlera de orificios por todo su cuerpo-, en las inmediaciones de su hogar, en Villa Duarte. Lo atacaron pensando que cargaba una gran cantidad de dinero, pero en un bolsillo s\u00f3lo ten\u00eda 50 pesos, que no alcanzaron para pagar el carro que lo llev\u00f3 hasta el hospital. A los tres d\u00edas del calvario hospitalario, a Bollito las heridas de pu\u00f1aladas se le rebelaron hasta marchitarlo con la muerte, con una dolorosa picard\u00eda boh\u00e9mica y como si fuera una venganza cruel por sus enga\u00f1osas travesuras y por querer usurpar una profesi\u00f3n noble. Al enterarse de su fallecimiento, los \u201cparacaidistas\u201d o \u201cpica-picas\u201d soltaron l\u00e1grimas y se disfrazaron de negro por Bollito, quien baj\u00f3 a la tumba por quererse pasar como un \u201cperiodista\u201d, y por extorsionista y ladr\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[15,52],"tags":[],"class_list":["post-132578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=132578"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132578\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":132580,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/132578\/revisions\/132580"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=132578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=132578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=132578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}