{"id":132783,"date":"2024-08-26T15:26:49","date_gmt":"2024-08-26T19:26:49","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=132783"},"modified":"2024-08-26T15:26:49","modified_gmt":"2024-08-26T19:26:49","slug":"del-cambio-las-palmeras-y-la-macroeconomia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2024\/08\/26\/del-cambio-las-palmeras-y-la-macroeconomia\/","title":{"rendered":"Del Cambio, las Palmeras y la Macroeconom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-132784 aligncenter\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/download-4-800x445.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"445\" \/>Por Milton Olivo<\/p>\n<p>En medio del paradis\u00edaco Mar Caribe, donde los veranos son eternos y las palmeras se inclinan suavemente sobre las aguas turquesas, se encuentra la isla de Quisqueya. Este pedazo de tierra, bendecido por la naturaleza, es la cuna del glorioso pueblo ta\u00edno, cuya herencia ha moldeado a los dominicanos actuales. Un pueblo noble y trabajador, alegre y acogedor, que ha tenido que enfrentarse y vencer a todos los imperios que han pretendido conquistar su territorio en los \u00faltimos quinientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa historia de lucha constante ha dejado una huella profunda en el car\u00e1cter de los dominicanos. Con el tiempo, han desarrollado una especie de pesimismo e incredulidad, como si la realidad misma les hubiera ense\u00f1ado a desconfiar de lo que ven, de lo que oyen, y hasta de lo que creen.<\/p>\n<p>Para sobrevivir a las adversidades, se han refugiado en la alegr\u00eda del aqu\u00ed y el ahora, viviendo cada instante como si fuera el \u00faltimo. Su merengue, esa manifestaci\u00f3n cultural tan \u00edntima y propia, refleja este sentir: alegre, p\u00edcaro, ocurrente, lleno de doble sentido.<\/p>\n<p>Pero, en medio de esta nueva Era de cambios, el pueblo dominicano se encuentra en una encrucijada. Las nuevas autoridades, que se han ganado de forma reiterada el respaldo popular, han hecho un llamado a la sociedad para que se organice, para que tome un papel activo en la construcci\u00f3n de su futuro. Sin embargo, muchos, como cr\u00edas en un nido, observan pasivos, esperando a ver qu\u00e9 har\u00e1n aquellos que est\u00e1n en el poder, que le traer\u00e1n al pico.<\/p>\n<p>\u2014\u201c\u00a1No!\u201d \u2014grit\u00f3 Juan Pablo, interrumpiendo sus propios pensamientos. Estaba sentado en una peque\u00f1a y colorida cafeter\u00eda de la Avenida Venezuela en Santo Domingo Este, rodeado de sus amigos de toda la vida. Ellos, como muchos otros, estaban esperando que algo pasara, que le traer\u00e1 el futuro, sin darse cuenta de que el cambio que esperaban depend\u00eda de ellos mismos.<\/p>\n<p>\u2014\u201cEs hora de convertirnos en protagonistas de nuestro destino \u2014dijo Juan Pablo, mirando a cada uno de sus amigos a los ojos\u2014. Si el gobierno nos llama a organizarnos en cooperativas, \u00a1hag\u00e1moslo! Si quieren apoyar los emprendimientos, vamos a formarnos en los temas necesarios, que demasiado centros de formaci\u00f3n t\u00e9cnica hay, \u00a0y aprovechemos esa oportunidad. No podemos esperar m\u00e1s. Nosotros somos las manos, el cuerpo y los pies de esta naci\u00f3n. Si no actuamos, las ideas del gobierno se quedar\u00e1n en eso, en buenas intenciones\u201d.<\/p>\n<p>La pasi\u00f3n en la voz de Juan Pablo era innegable, pero al mismo tiempo, sent\u00eda una extra\u00f1a sensaci\u00f3n que lo inquietaba. De repente, sinti\u00f3 un sudor fr\u00edo recorriendo su espalda, su frente y su rostro. Una sensaci\u00f3n de asfixia lo envolvi\u00f3, como si estuviera atrapado. En un instante de p\u00e1nico, se dio cuenta de que estaba enredado entre las s\u00e1banas de su cama.<\/p>\n<p>Despert\u00f3 sobresaltado, el coraz\u00f3n latiendo con fuerza. El discurso que hab\u00eda dado a sus amigos no hab\u00eda sido m\u00e1s que un sue\u00f1o. Sin embargo, la intensidad de sus palabras resonaba en su mente, como un eco insistente.<\/p>\n<p>\u2014Es hora de actuar \u2014murmur\u00f3 para s\u00ed mismo mientras se levantaba de la cama, decidido a hacer algo m\u00e1s que so\u00f1ar.<\/p>\n<p>Con la determinaci\u00f3n que solo se tiene despu\u00e9s de un sue\u00f1o revelador, Juan Pablo decidi\u00f3 que no solo hablar\u00eda con sus amigos, sino que comenzar\u00eda a organizar su propia cooperativa.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que, si quer\u00eda un futuro mejor para su pueblo, tendr\u00eda que ser \u00e9l quien diera el primer paso. El tiempo de la pasividad hab\u00eda terminado. Era hora de subirse al tren de los objetivos planteados, y llevar a su pueblo hacia un destino de esperanza y acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El autor es activista por una Quisqueya potencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Milton Olivo En medio del paradis\u00edaco Mar Caribe, donde los veranos son eternos y las palmeras se inclinan suavemente sobre las aguas turquesas, se encuentra la isla de Quisqueya. Este pedazo de tierra, bendecido por la naturaleza, es la cuna del glorioso pueblo ta\u00edno, cuya herencia ha moldeado a los dominicanos actuales. Un pueblo noble y trabajador, alegre y acogedor, que ha tenido que enfrentarse y vencer a todos los imperios que han pretendido conquistar su territorio en los \u00faltimos quinientos a\u00f1os. Sin embargo, esa historia de lucha constante ha dejado una huella profunda en el car\u00e1cter de los dominicanos. Con el tiempo, han desarrollado una especie de pesimismo e incredulidad, como si la realidad misma les hubiera ense\u00f1ado a desconfiar de lo que ven, de lo que oyen, y hasta de lo que creen. Para sobrevivir a las adversidades, se han refugiado en la alegr\u00eda del aqu\u00ed y el ahora, viviendo cada instante como si fuera el \u00faltimo. Su merengue, esa manifestaci\u00f3n cultural tan \u00edntima y propia, refleja este sentir: alegre, p\u00edcaro, ocurrente, lleno de doble sentido. Pero, en medio de esta nueva Era de cambios, el pueblo dominicano se encuentra en una encrucijada. Las nuevas autoridades, que se han ganado de forma reiterada el respaldo popular, han hecho un llamado a la sociedad para que se organice, para que tome un papel activo en la construcci\u00f3n de su futuro. Sin embargo, muchos, como cr\u00edas en un nido, observan pasivos, esperando a ver qu\u00e9 har\u00e1n aquellos que est\u00e1n en el poder, que le traer\u00e1n al pico. \u2014\u201c\u00a1No!\u201d \u2014grit\u00f3 Juan Pablo, interrumpiendo sus propios pensamientos. Estaba sentado en una peque\u00f1a y colorida cafeter\u00eda de la Avenida Venezuela en Santo Domingo Este, rodeado de sus amigos de toda la vida. Ellos, como muchos otros, estaban esperando que algo pasara, que le traer\u00e1 el futuro, sin darse cuenta de que el cambio que esperaban depend\u00eda de ellos mismos. \u2014\u201cEs hora de convertirnos en protagonistas de nuestro destino \u2014dijo Juan Pablo, mirando a cada uno de sus amigos a los ojos\u2014. Si el gobierno nos llama a organizarnos en cooperativas, \u00a1hag\u00e1moslo! Si quieren apoyar los emprendimientos, vamos a formarnos en los temas necesarios, que demasiado centros de formaci\u00f3n t\u00e9cnica hay, \u00a0y aprovechemos esa oportunidad. No podemos esperar m\u00e1s. Nosotros somos las manos, el cuerpo y los pies de esta naci\u00f3n. Si no actuamos, las ideas del gobierno se quedar\u00e1n en eso, en buenas intenciones\u201d. La pasi\u00f3n en la voz de Juan Pablo era innegable, pero al mismo tiempo, sent\u00eda una extra\u00f1a sensaci\u00f3n que lo inquietaba. De repente, sinti\u00f3 un sudor fr\u00edo recorriendo su espalda, su frente y su rostro. Una sensaci\u00f3n de asfixia lo envolvi\u00f3, como si estuviera atrapado. En un instante de p\u00e1nico, se dio cuenta de que estaba enredado entre las s\u00e1banas de su cama. Despert\u00f3 sobresaltado, el coraz\u00f3n latiendo con fuerza. El discurso que hab\u00eda dado a sus amigos no hab\u00eda sido m\u00e1s que un sue\u00f1o. Sin embargo, la intensidad de sus palabras resonaba en su mente, como un eco insistente. \u2014Es hora de actuar \u2014murmur\u00f3 para s\u00ed mismo mientras se levantaba de la cama, decidido a hacer algo m\u00e1s que so\u00f1ar. 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