{"id":133264,"date":"2024-11-03T19:44:02","date_gmt":"2024-11-03T23:44:02","guid":{"rendered":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=133264"},"modified":"2024-11-03T19:44:03","modified_gmt":"2024-11-03T23:44:03","slug":"desconectar-el-telefono-fatal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2024\/11\/03\/desconectar-el-telefono-fatal\/","title":{"rendered":"Desconectar el tel\u00e9fono, \u00a1fatal!"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/file-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-133265\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Oscar L\u00f3pez Reyes<\/p>\n\n\n\n<p>Conversar por tel\u00e9fono una sarta de tonter\u00edas, trivialidades y vacuencias, entra\u00f1a un desperdicio de tiempo y un alto costo, y estar incomunicado puede acelerar la muerte de un hijo, un pariente cercano o un amigo, o perder una oportunidad de vida: el anuncio de un premio, un proyecto, empleo o comunicaci\u00f3n con una figura prominente.<\/p>\n\n\n\n<p>Les contar\u00e9 una historia triste acontecida en el 2011. Un s\u00e1bado a las 5 de la madrugada me abrieron la puerta principal de un cementerio de la capital, como en ocasiones anteriores, antes de integrarme a mis labores educativas, a las 8 de la ma\u00f1ana. A unos 600 metros, en la oscuridad estacion\u00e9 mi veh\u00edculo -sin ninguna compa\u00f1\u00eda- a la ribera de la tumba de mis padres, Ernesto L\u00f3pez y Andrea Reyes. El mutismo y el sosiego se sent\u00edan en las catacumbas donde perpetuamente dorm\u00edan los difuntos. La penumbra imped\u00eda la visibilidad de las inscripciones de las l\u00e1pidas y en la negrura se ve\u00edan flores cortadas y las losas de hormig\u00f3n yac\u00edan cuasi momificadas en capillas sin cirios encendidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al frente del monumento f\u00fanebre de mis progenitores recientemente hab\u00edan construido un peque\u00f1o mausoleo. Cuando me desmont\u00e9 del autom\u00f3vil, en su centro observ\u00e9 a un caballero sentado a la orilla de la tumba principal. Estaba enrejado, y no hab\u00eda ning\u00fan veh\u00edculo en los alrededores. No se mov\u00eda. Ten\u00eda los ojos abiertos, y no parpadeaba. Al percatarse de que yo no le apeaba la vista de encima, me dijo: \u201cS\u00ed, estoy cuidando la tumba de mi pr\u00edncipe\u201d, y entramos en un di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la conversaci\u00f3n en ese hogar perenne, mirando cruces sacramentales, me revel\u00f3 que durante la noche no hab\u00eda podido conciliar el sue\u00f1o y que, para la serenidad de su alma, opt\u00f3 por trasladarse al camposanto, para estar al lado de su criatura a la misma hora en que se desplaz\u00f3 hacia el infinito: las 5 de la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa pl\u00e1tica con un extra\u00f1o abatido sensiblemente, apareci\u00f3 la luz natural, y entonces prend\u00ed una vela en el altar del pante\u00f3n de mi madre y mi padre. Me desped\u00ed del Don, que sigui\u00f3 quieto en la banqueta de bloks de la otra necr\u00f3polis, contiguo a la sepultura de su pr\u00edncipe. \u00bfA qu\u00e9 hora habr\u00eda terminado su peregrinaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Manejando en el camino hacia la universidad, de la intervi\u00fa extraje esta conclusi\u00f3n: a eso de las 9 de una noche, el jovencito sali\u00f3 en la camioneta de su padre a buscar a unos amigos para pasear, y en unos minutos choc\u00f3 con un poste el\u00e9ctrico y fue conducido grave a un hospital, desde donde marcaron el tel\u00e9fono de la casa y el celular del ascendiente, para requerir la presencia de un familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las llamadas fueron insistentes durante toda la noche, porque se necesitaba sangre y los dos tel\u00e9fonos estaban apagados, para dormir tranquilos. En las primeras horas de la ma\u00f1ana, desde la casa devolvieron el mensaje al hospital, pero hac\u00eda una hora que el universitario de t\u00e9rmino hab\u00eda fallecido, por falta del l\u00edquido org\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un dolor profundo se apoder\u00f3 de los padres, por un sentimiento de culpa, y ambos perdieron el equilibrio emocional y ps\u00edquico, y varios a\u00f1os despu\u00e9s el tratamiento psiqui\u00e1trico no les hab\u00eda regresado su salud ni la paz interior. En otra madrugada, antes del a\u00f1o, en la afuera de un nicho sencillo del citado pante\u00f3n le\u00ed el nombre de una dama. Y hace unos d\u00edas contempl\u00e9 -sin las siluetas del progenitor deca\u00eddo- las dos c\u00e1rcavas originales con la discreci\u00f3n del 2011 y el 2012.<\/p>\n\n\n\n<p>Crece cada d\u00eda el n\u00famero de personas que no hacen caso a timbrazos irreconocibles, por temor a una estafa o a una molestia, porque no le inspira confianza, huy\u00e9ndoles a deudores y porque creen que su pareja celosa quiere ubicarlo a trav\u00e9s de un tercer n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>Prevenci\u00f3n: llamadas telef\u00f3nicas no registradas pueden ser para informarles sobre desgracias de parientes, por requerimientos en un hospital, la Fiscal\u00eda o la Polic\u00eda; para tratarle sobre la asignaci\u00f3n de un contrato, un proyecto u otro negocio; para comunicarles que se ha sacado un premio y, por qu\u00e9 no, lo est\u00e1 llamando el presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que se desconectan para que no los molesten o despierten, jam\u00e1s reciben llamadas desconocidas o cambian permanentemente sus n\u00fameros telef\u00f3nicos, sepan que no podr\u00e1n salvar vidas, ni siquiera las de sus seres m\u00e1s queridos. \u00a1Qu\u00e9 esta breve narraci\u00f3n les sirva de advertencia!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar L\u00f3pez Reyes Conversar por tel\u00e9fono una sarta de tonter\u00edas, trivialidades y vacuencias, entra\u00f1a un desperdicio de tiempo y un alto costo, y estar incomunicado puede acelerar la muerte de un hijo, un pariente cercano o un amigo, o perder una oportunidad de vida: el anuncio de un premio, un proyecto, empleo o comunicaci\u00f3n con una figura prominente. Les contar\u00e9 una historia triste acontecida en el 2011. Un s\u00e1bado a las 5 de la madrugada me abrieron la puerta principal de un cementerio de la capital, como en ocasiones anteriores, antes de integrarme a mis labores educativas, a las 8 de la ma\u00f1ana. A unos 600 metros, en la oscuridad estacion\u00e9 mi veh\u00edculo -sin ninguna compa\u00f1\u00eda- a la ribera de la tumba de mis padres, Ernesto L\u00f3pez y Andrea Reyes. El mutismo y el sosiego se sent\u00edan en las catacumbas donde perpetuamente dorm\u00edan los difuntos. La penumbra imped\u00eda la visibilidad de las inscripciones de las l\u00e1pidas y en la negrura se ve\u00edan flores cortadas y las losas de hormig\u00f3n yac\u00edan cuasi momificadas en capillas sin cirios encendidos. Al frente del monumento f\u00fanebre de mis progenitores recientemente hab\u00edan construido un peque\u00f1o mausoleo. Cuando me desmont\u00e9 del autom\u00f3vil, en su centro observ\u00e9 a un caballero sentado a la orilla de la tumba principal. Estaba enrejado, y no hab\u00eda ning\u00fan veh\u00edculo en los alrededores. No se mov\u00eda. Ten\u00eda los ojos abiertos, y no parpadeaba. Al percatarse de que yo no le apeaba la vista de encima, me dijo: \u201cS\u00ed, estoy cuidando la tumba de mi pr\u00edncipe\u201d, y entramos en un di\u00e1logo. En la conversaci\u00f3n en ese hogar perenne, mirando cruces sacramentales, me revel\u00f3 que durante la noche no hab\u00eda podido conciliar el sue\u00f1o y que, para la serenidad de su alma, opt\u00f3 por trasladarse al camposanto, para estar al lado de su criatura a la misma hora en que se desplaz\u00f3 hacia el infinito: las 5 de la madrugada. En esa pl\u00e1tica con un extra\u00f1o abatido sensiblemente, apareci\u00f3 la luz natural, y entonces prend\u00ed una vela en el altar del pante\u00f3n de mi madre y mi padre. Me desped\u00ed del Don, que sigui\u00f3 quieto en la banqueta de bloks de la otra necr\u00f3polis, contiguo a la sepultura de su pr\u00edncipe. \u00bfA qu\u00e9 hora habr\u00eda terminado su peregrinaci\u00f3n? Manejando en el camino hacia la universidad, de la intervi\u00fa extraje esta conclusi\u00f3n: a eso de las 9 de una noche, el jovencito sali\u00f3 en la camioneta de su padre a buscar a unos amigos para pasear, y en unos minutos choc\u00f3 con un poste el\u00e9ctrico y fue conducido grave a un hospital, desde donde marcaron el tel\u00e9fono de la casa y el celular del ascendiente, para requerir la presencia de un familiar. Las llamadas fueron insistentes durante toda la noche, porque se necesitaba sangre y los dos tel\u00e9fonos estaban apagados, para dormir tranquilos. En las primeras horas de la ma\u00f1ana, desde la casa devolvieron el mensaje al hospital, pero hac\u00eda una hora que el universitario de t\u00e9rmino hab\u00eda fallecido, por falta del l\u00edquido org\u00e1nico. Un dolor profundo se apoder\u00f3 de los padres, por un sentimiento de culpa, y ambos perdieron el equilibrio emocional y ps\u00edquico, y varios a\u00f1os despu\u00e9s el tratamiento psiqui\u00e1trico no les hab\u00eda regresado su salud ni la paz interior. En otra madrugada, antes del a\u00f1o, en la afuera de un nicho sencillo del citado pante\u00f3n le\u00ed el nombre de una dama. Y hace unos d\u00edas contempl\u00e9 -sin las siluetas del progenitor deca\u00eddo- las dos c\u00e1rcavas originales con la discreci\u00f3n del 2011 y el 2012. Crece cada d\u00eda el n\u00famero de personas que no hacen caso a timbrazos irreconocibles, por temor a una estafa o a una molestia, porque no le inspira confianza, huy\u00e9ndoles a deudores y porque creen que su pareja celosa quiere ubicarlo a trav\u00e9s de un tercer n\u00famero. Prevenci\u00f3n: llamadas telef\u00f3nicas no registradas pueden ser para informarles sobre desgracias de parientes, por requerimientos en un hospital, la Fiscal\u00eda o la Polic\u00eda; para tratarle sobre la asignaci\u00f3n de un contrato, un proyecto u otro negocio; para comunicarles que se ha sacado un premio y, por qu\u00e9 no, lo est\u00e1 llamando el presidente de la Rep\u00fablica. 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