{"id":139146,"date":"2025-09-23T17:55:44","date_gmt":"2025-09-23T21:55:44","guid":{"rendered":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=139146"},"modified":"2025-09-23T17:55:45","modified_gmt":"2025-09-23T21:55:45","slug":"algunas-amenazas-latentes-sobre-la-republica-dominicanasegunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2025\/09\/23\/algunas-amenazas-latentes-sobre-la-republica-dominicanasegunda-parte\/","title":{"rendered":"Algunas amenazas latentes sobre la Rep\u00fablica Dominicana(Segunda parte)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"101\" height=\"101\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/th-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-139147\" style=\"width:840px;height:auto\"><\/figure>\n\n\n\n<p>Por: Alejandro Santos<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien perduran en el tiempo amenazas que est\u00e1n permanentemente al acecho y que pueden estallar ante cualquier negligencia adicional, de alg\u00fan modo hemos sido un pa\u00eds de \u201cbuena suerte\u201d. A pesar de que existen condiciones que pudieran generar inestabilidad, incertidumbre o incluso una explosi\u00f3n social, la naci\u00f3n ha logrado mantenerse a flote.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de los peligros palpables y evidentes, existen otros que, aunque parecen imperceptibles o invisibles, resultan igualmente relevantes y con efectos de gran alcance.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos aspectos fundamentales que hoy se ciernen sobre el panorama nacional est\u00e1n vinculados con la credibilidad y la confianza. Ambos son vitales para el buen funcionamiento de la vida social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>P\u00e9rdida de credibilidad y confianza en los partidos pol\u00edticos<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Indiscutiblemente, en los \u00faltimos a\u00f1os se ha producido un progresivo declive en la fortaleza de los partidos pol\u00edticos dominicanos, especialmente en aquellos que tuvieron profundas ra\u00edces en la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ocurrido con el Partido Reformista Social Cristiano, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y, m\u00e1s recientemente, con el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana (PLD), constituye un precedente que marca el deterioro de nuestro sistema pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El pa\u00eds renov\u00f3 sus esperanzas con la llegada al poder del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Sin embargo, el momento actual trasciende a esa organizaci\u00f3n. La coyuntura presente puede definir la vigencia de los partidos o, en el peor de los casos, conducir a su desaparici\u00f3n como eje central de la democracia dominicana, lo que representar\u00eda una amenaza de enormes proporciones para nuestro futuro.<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"2\" class=\"wp-block-list\">\n<li>La cultura del fraude<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Cuando se aborda el tema de la delincuencia, la atenci\u00f3n suele centrarse en los robos, atracos o hechos violentos que ocurren en las calles. Sin embargo, se ha venido gestando otro fen\u00f3meno igual de preocupante: la consolidaci\u00f3n de una cultura del fraude en distintos \u00e1mbitos econ\u00f3micos y profesionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno erosiona la confianza en servicios esenciales como la educaci\u00f3n, la salud o las transacciones inmobiliarias. El simple hecho de que exista la duda sobre la transparencia de cualquier contrato o acuerdo constituye una amenaza seria para la vida econ\u00f3mica y social.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura del fraude se propaga desde diversas esferas: inicia en \u00e1mbitos gubernamentales y se extiende hacia el resto de la sociedad, contaminando como un virus los espacios donde deber\u00eda primar la \u00e9tica y la transparencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo actual y palpitante es el servicio el\u00e9ctrico. En lugar de recibir un sistema m\u00e1s eficiente y justo, los hogares dominicanos enfrentan apagones constantes mientras sus facturas se encarecen sin explicaci\u00f3n coherente. Esto constituye un fraude institucionalizado que refleja claramente la problem\u00e1tica expuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos podr\u00e1n considerar exagerada esta visi\u00f3n. Sin embargo, lo cierto es que la p\u00e9rdida de la confianza y la credibilidad se han convertido en amenazas latentes que afectan directamente a toda la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Restablecer estos pilares resulta impostergable si queremos construir un futuro donde la convivencia social, la econom\u00eda y la pol\u00edtica se sostengan sobre bases firmes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alejandro Santos Si bien perduran en el tiempo amenazas que est\u00e1n permanentemente al acecho y que pueden estallar ante cualquier negligencia adicional, de alg\u00fan modo hemos sido un pa\u00eds de \u201cbuena suerte\u201d. A pesar de que existen condiciones que pudieran generar inestabilidad, incertidumbre o incluso una explosi\u00f3n social, la naci\u00f3n ha logrado mantenerse a flote. Adem\u00e1s de los peligros palpables y evidentes, existen otros que, aunque parecen imperceptibles o invisibles, resultan igualmente relevantes y con efectos de gran alcance. Dos aspectos fundamentales que hoy se ciernen sobre el panorama nacional est\u00e1n vinculados con la credibilidad y la confianza. Ambos son vitales para el buen funcionamiento de la vida social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Indiscutiblemente, en los \u00faltimos a\u00f1os se ha producido un progresivo declive en la fortaleza de los partidos pol\u00edticos dominicanos, especialmente en aquellos que tuvieron profundas ra\u00edces en la poblaci\u00f3n. Lo ocurrido con el Partido Reformista Social Cristiano, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y, m\u00e1s recientemente, con el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana (PLD), constituye un precedente que marca el deterioro de nuestro sistema pol\u00edtico. El pa\u00eds renov\u00f3 sus esperanzas con la llegada al poder del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Sin embargo, el momento actual trasciende a esa organizaci\u00f3n. La coyuntura presente puede definir la vigencia de los partidos o, en el peor de los casos, conducir a su desaparici\u00f3n como eje central de la democracia dominicana, lo que representar\u00eda una amenaza de enormes proporciones para nuestro futuro. Cuando se aborda el tema de la delincuencia, la atenci\u00f3n suele centrarse en los robos, atracos o hechos violentos que ocurren en las calles. Sin embargo, se ha venido gestando otro fen\u00f3meno igual de preocupante: la consolidaci\u00f3n de una cultura del fraude en distintos \u00e1mbitos econ\u00f3micos y profesionales. Este fen\u00f3meno erosiona la confianza en servicios esenciales como la educaci\u00f3n, la salud o las transacciones inmobiliarias. El simple hecho de que exista la duda sobre la transparencia de cualquier contrato o acuerdo constituye una amenaza seria para la vida econ\u00f3mica y social. La cultura del fraude se propaga desde diversas esferas: inicia en \u00e1mbitos gubernamentales y se extiende hacia el resto de la sociedad, contaminando como un virus los espacios donde deber\u00eda primar la \u00e9tica y la transparencia. Un ejemplo actual y palpitante es el servicio el\u00e9ctrico. En lugar de recibir un sistema m\u00e1s eficiente y justo, los hogares dominicanos enfrentan apagones constantes mientras sus facturas se encarecen sin explicaci\u00f3n coherente. Esto constituye un fraude institucionalizado que refleja claramente la problem\u00e1tica expuestas. Algunos podr\u00e1n considerar exagerada esta visi\u00f3n. Sin embargo, lo cierto es que la p\u00e9rdida de la confianza y la credibilidad se han convertido en amenazas latentes que afectan directamente a toda la sociedad. 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