{"id":141199,"date":"2025-12-14T09:32:20","date_gmt":"2025-12-14T13:32:20","guid":{"rendered":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=141199"},"modified":"2025-12-14T09:32:26","modified_gmt":"2025-12-14T13:32:26","slug":"2026-el-ano-del-desencanto-economico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2025\/12\/14\/2026-el-ano-del-desencanto-economico\/","title":{"rendered":"2026: El a\u00f1o del desencanto econ\u00f3mico"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"204\" height=\"192\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/images.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-141200\" style=\"width:745px;height:auto\"><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Juan Ram\u00f3n Mej\u00eda Betances<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El punto en el que se har\u00e1n visibles, sin narrativa oficial que los maquille, los efectos acumulados de un manejo improvisado, de un endeudamiento sin estrategia, de un gasto p\u00fablico desbordado y de la falta de visi\u00f3n para encaminar al pa\u00eds hacia un crecimiento sostenible e inclusivo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana se acerca al 2026 con una econom\u00eda claramente debilitada, arrastrando los efectos de un manejo p\u00fablico que ha privilegiado el gasto improductivo,&nbsp;<strong>la improvisaci\u00f3n y la ret\u00f3rica de estabilidad por encima de la planificaci\u00f3n<\/strong>, la inversi\u00f3n y las reformas. El pa\u00eds ingresa a este nuevo ciclo con se\u00f1ales inequ\u00edvocas de agotamiento: crecimiento en desaceleraci\u00f3n, presiones fiscales acumuladas, fragilidad monetaria, deterioro institucional y un clima social marcado por el desencanto y la inseguridad. Todo ello configura un escenario que podr\u00eda convertir al 2026 en el a\u00f1o donde se haga evidente, sin filtros, el costo econ\u00f3mico y social de las decisiones del Gobierno del PRM.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los elementos m\u00e1s preocupantes es la estructura del&nbsp;<strong>Presupuesto General del Estado para 2026.<\/strong>&nbsp;Con un 87% del gasto destinado a cubrir compromisos corrientes, el pa\u00eds permanece estancado en un modelo en el que el Estado consume recursos, pero aporta muy poco al crecimiento. La inversi\u00f3n de capital sigue siendo an\u00e9mica, insuficiente para mejorar infraestructura, dinamizar sectores productivos o elevar la productividad nacional. En lugar de un presupuesto orientado al desarrollo, lo que tenemos es un aparato administrativo que apenas se sostiene y que deja a la econom\u00eda sin motores claros para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito monetario, el&nbsp;<strong>Banco Central agota su repertorio de maniobras<\/strong>. La reducci\u00f3n de la tasa de referencia y las sucesivas liberaciones de encaje legal no han logrado traducirse en mayor dinamismo econ\u00f3mico. El cr\u00e9dito no fluye con la energ\u00eda necesaria y el aparato productivo no reacciona porque la verdadera limitante no es una falta de liquidez, sino la ausencia de confianza, la ca\u00edda de la inversi\u00f3n p\u00fablica y la incertidumbre sobre el rumbo econ\u00f3mico. Mientras tanto, la diferencia entre la tasa de inter\u00e9s local y la tasa de la Reserva Federal contin\u00faa siendo insuficiente para incentivar el ahorro en pesos, lo que aumenta la vulnerabilidad cambiaria y el riesgo de presiones devaluatorias.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>La Rep\u00fablica Dominicana necesita un cambio de rumbo urgente<\/strong>,<strong> responsable y profundo, antes de que estos s\u00edntomas se conviertan en da\u00f1os estructurales irreversibles para nuestra econom\u00eda<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A este panorama se suma un fen\u00f3meno silencioso, pero profundamente perjudicial: el aumento del riesgo soberano y las tasas cada vez m\u00e1s competitivas con que&nbsp;<strong>Hacienda y el Banco Central emiten bonos<\/strong>. Estas emisiones est\u00e1n absorbiendo la capacidad crediticia del sistema financiero y provocando una p\u00e9rdida de apetito de la banca para financiar a los sectores productivos, porque el Estado se ha convertido en un cliente m\u00e1s rentable, m\u00e1s f\u00e1cil y con regulaciones que incluso premian estas inversiones asign\u00e1ndoles riesgo cero. El resultado es doblemente nocivo: la banca prefiere financiar gasto corriente del Gobierno en vez de apoyar a las empresas, y el sector productivo queda estrangulado justo en el momento en que m\u00e1s necesita capital para evitar una desaceleraci\u00f3n mayor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La bomba de tiempo del d\u00e9ficit cuasifiscal del Banco Central agrava a\u00fan m\u00e1s este desequilibrio<\/strong>. Su trayectoria ascendente compromete seriamente la sostenibilidad financiera del pa\u00eds. El costo de los intereses de los certificados drena una parte cada vez mayor del presupuesto y seguir\u00e1 aumentando, reduciendo a\u00fan m\u00e1s el espacio para financiar educaci\u00f3n, salud, infraestructura y seguridad. A la par, la deuda p\u00fablica contin\u00faa expandi\u00e9ndose, con un porcentaje del presupuesto destinado al pago de intereses que deja poco margen para las prioridades nacionales m\u00e1s urgentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El sector el\u00e9ctrico, por su parte, se ha convertido en un agujero negro econ\u00f3mico.&nbsp;<strong>Su d\u00e9ficit crece a\u00f1o tras a\u00f1o, tanto en valores absolutos como en porcentaje del PIB<\/strong>, sin que el Gobierno haya presentado una estrategia seria para enfrentarlo. El pa\u00eds sigue atrapado en un sistema ineficiente, costoso y vulnerable, donde la falta de inversi\u00f3n, planificaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n se combina con una pobre gesti\u00f3n administrativa. En estas condiciones, es imposible aspirar a un crecimiento sostenible, pues ninguna econom\u00eda moderna puede prosperar con un sistema el\u00e9ctrico permanentemente al borde del colapso.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro motor tradicional del crecimiento, la construcci\u00f3n, tambi\u00e9n muestra se\u00f1ales claras de agotamiento. La desaceleraci\u00f3n responde a m\u00faltiples factores: una casi inexistente inversi\u00f3n p\u00fablica en infraestructura,<strong>&nbsp;la par\u00e1lisis de proyectos viales indispensables, los altos costos de materiales y unas tasas de inter\u00e9s que no se han ajustado a la baja a pesar de la pol\u00edtica monetaria expansiva.<\/strong>&nbsp;El resultado es un sector rezagado que ya no impulsa el empleo ni la actividad econ\u00f3mica como antes, comprometiendo un componente esencial del crecimiento hist\u00f3rico dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>El comportamiento del tipo de cambio tampoco ayuda.&nbsp;<strong>Las fluctuaciones recientes han generado un ambiente de incertidumbre<\/strong>&nbsp;que se traduce en aumentos preventivos de precios por parte del comercio, influyendo en la inflaci\u00f3n por expectativas. En otras palabras, la sola percepci\u00f3n de inestabilidad cambiaria es suficiente para encarecer bienes y servicios, afectando directamente a las familias.<\/p>\n\n\n\n<p>El turismo, tradicional pilar del crecimiento, tampoco muestra el vigor de a\u00f1os anteriores.&nbsp;<strong>Las llegadas desde Estados Unidos, Canad\u00e1 y Europa<\/strong>&nbsp;\u2014nuestros mercados m\u00e1s importantes y de mayor gasto por visitante\u2014 se han desacelerado. El Gobierno intenta compensar promoviendo la llegada de turistas suramericanos, pero estos mercados tienen estad\u00edas m\u00e1s cortas, menor gasto y mayor volatilidad econ\u00f3mica. Depender de ellos como sustituto es arriesgado y dif\u00edcilmente sostenible en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el campo dominicano vive una crisis silenciosa.&nbsp;<strong>La falta de apoyo a la producci\u00f3n agropecuaria, combinada con un aumento desmedido de las importaciones de productos que tradicionalmente producimos<\/strong>, ha provocado un deterioro en la seguridad alimentaria, afectando los precios internos y reduciendo las oportunidades de miles de familias que dependen del sector agr\u00edcola.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se suman factores que deterioran directamente la calidad de vida del dominicano: la falta cr\u00f3nica de aulas, el retroceso educativo evidenciado por bajas calificaciones,&nbsp;<strong>un sistema de salud sin mejoras tangibles<\/strong>, el mayor esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n en la historia de SENASA y la creciente inseguridad ciudadana, que erosiona la tranquilidad colectiva y aumenta los costos sociales y econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La desconfianza se profundiza con la frecuencia cada vez mayor de casos de corrupci\u00f3n administrativa<\/strong>, lo que env\u00eda un mensaje devastador al pa\u00eds: que los recursos p\u00fablicos no est\u00e1n seguros, que no se respeta el principio de transparencia y que el Estado parece m\u00e1s interesado en proteger intereses particulares que en garantizar el bienestar de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Si todas estas tendencias se mantienen,&nbsp;<strong>el 2026 podr\u00eda marcar el inicio de un per\u00edodo prolongado de estancamiento econ\u00f3mico<\/strong>, de debilitamiento institucional y de disminuci\u00f3n del nivel de vida. El pa\u00eds estar\u00eda expuesto a una mayor inflaci\u00f3n, a una devaluaci\u00f3n m\u00e1s acelerada, a un menor crecimiento o incluso recesi\u00f3n t\u00e9cnica, acompa\u00f1ado de un aumento del desempleo informal y una p\u00e9rdida sustancial del poder adquisitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, el 2026 se perfila como el a\u00f1o del desencanto econ\u00f3mico: el punto en el que se har\u00e1n visibles, sin narrativa oficial que los maquille, los efectos acumulados de un manejo improvisado, de un endeudamiento sin estrategia, de un gasto p\u00fablico desbordado y de la falta de visi\u00f3n para encaminar al pa\u00eds hacia un crecimiento sostenible e inclusivo.&nbsp;<strong>La Rep\u00fablica Dominicana necesita un cambio de rumbo urgente<\/strong>, responsable y profundo, antes de que estos s\u00edntomas se conviertan en da\u00f1os estructurales irreversibles para nuestra econom\u00eda y para el bienestar de todos los dominicanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Ram\u00f3n Mej\u00eda Betances El punto en el que se har\u00e1n visibles, sin narrativa oficial que los maquille, los efectos acumulados de un manejo improvisado, de un endeudamiento sin estrategia, de un gasto p\u00fablico desbordado y de la falta de visi\u00f3n para encaminar al pa\u00eds hacia un crecimiento sostenible e inclusivo La Rep\u00fablica Dominicana se acerca al 2026 con una econom\u00eda claramente debilitada, arrastrando los efectos de un manejo p\u00fablico que ha privilegiado el gasto improductivo,&nbsp;la improvisaci\u00f3n y la ret\u00f3rica de estabilidad por encima de la planificaci\u00f3n, la inversi\u00f3n y las reformas. El pa\u00eds ingresa a este nuevo ciclo con se\u00f1ales inequ\u00edvocas de agotamiento: crecimiento en desaceleraci\u00f3n, presiones fiscales acumuladas, fragilidad monetaria, deterioro institucional y un clima social marcado por el desencanto y la inseguridad. Todo ello configura un escenario que podr\u00eda convertir al 2026 en el a\u00f1o donde se haga evidente, sin filtros, el costo econ\u00f3mico y social de las decisiones del Gobierno del PRM. Uno de los elementos m\u00e1s preocupantes es la estructura del&nbsp;Presupuesto General del Estado para 2026.&nbsp;Con un 87% del gasto destinado a cubrir compromisos corrientes, el pa\u00eds permanece estancado en un modelo en el que el Estado consume recursos, pero aporta muy poco al crecimiento. La inversi\u00f3n de capital sigue siendo an\u00e9mica, insuficiente para mejorar infraestructura, dinamizar sectores productivos o elevar la productividad nacional. En lugar de un presupuesto orientado al desarrollo, lo que tenemos es un aparato administrativo que apenas se sostiene y que deja a la econom\u00eda sin motores claros para el futuro. En el \u00e1mbito monetario, el&nbsp;Banco Central agota su repertorio de maniobras. La reducci\u00f3n de la tasa de referencia y las sucesivas liberaciones de encaje legal no han logrado traducirse en mayor dinamismo econ\u00f3mico. El cr\u00e9dito no fluye con la energ\u00eda necesaria y el aparato productivo no reacciona porque la verdadera limitante no es una falta de liquidez, sino la ausencia de confianza, la ca\u00edda de la inversi\u00f3n p\u00fablica y la incertidumbre sobre el rumbo econ\u00f3mico. Mientras tanto, la diferencia entre la tasa de inter\u00e9s local y la tasa de la Reserva Federal contin\u00faa siendo insuficiente para incentivar el ahorro en pesos, lo que aumenta la vulnerabilidad cambiaria y el riesgo de presiones devaluatorias. La Rep\u00fablica Dominicana necesita un cambio de rumbo urgente, responsable y profundo, antes de que estos s\u00edntomas se conviertan en da\u00f1os estructurales irreversibles para nuestra econom\u00eda A este panorama se suma un fen\u00f3meno silencioso, pero profundamente perjudicial: el aumento del riesgo soberano y las tasas cada vez m\u00e1s competitivas con que&nbsp;Hacienda y el Banco Central emiten bonos. Estas emisiones est\u00e1n absorbiendo la capacidad crediticia del sistema financiero y provocando una p\u00e9rdida de apetito de la banca para financiar a los sectores productivos, porque el Estado se ha convertido en un cliente m\u00e1s rentable, m\u00e1s f\u00e1cil y con regulaciones que incluso premian estas inversiones asign\u00e1ndoles riesgo cero. El resultado es doblemente nocivo: la banca prefiere financiar gasto corriente del Gobierno en vez de apoyar a las empresas, y el sector productivo queda estrangulado justo en el momento en que m\u00e1s necesita capital para evitar una desaceleraci\u00f3n mayor. La bomba de tiempo del d\u00e9ficit cuasifiscal del Banco Central agrava a\u00fan m\u00e1s este desequilibrio. Su trayectoria ascendente compromete seriamente la sostenibilidad financiera del pa\u00eds. El costo de los intereses de los certificados drena una parte cada vez mayor del presupuesto y seguir\u00e1 aumentando, reduciendo a\u00fan m\u00e1s el espacio para financiar educaci\u00f3n, salud, infraestructura y seguridad. A la par, la deuda p\u00fablica contin\u00faa expandi\u00e9ndose, con un porcentaje del presupuesto destinado al pago de intereses que deja poco margen para las prioridades nacionales m\u00e1s urgentes. El sector el\u00e9ctrico, por su parte, se ha convertido en un agujero negro econ\u00f3mico.&nbsp;Su d\u00e9ficit crece a\u00f1o tras a\u00f1o, tanto en valores absolutos como en porcentaje del PIB, sin que el Gobierno haya presentado una estrategia seria para enfrentarlo. El pa\u00eds sigue atrapado en un sistema ineficiente, costoso y vulnerable, donde la falta de inversi\u00f3n, planificaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n se combina con una pobre gesti\u00f3n administrativa. En estas condiciones, es imposible aspirar a un crecimiento sostenible, pues ninguna econom\u00eda moderna puede prosperar con un sistema el\u00e9ctrico permanentemente al borde del colapso. Otro motor tradicional del crecimiento, la construcci\u00f3n, tambi\u00e9n muestra se\u00f1ales claras de agotamiento. La desaceleraci\u00f3n responde a m\u00faltiples factores: una casi inexistente inversi\u00f3n p\u00fablica en infraestructura,&nbsp;la par\u00e1lisis de proyectos viales indispensables, los altos costos de materiales y unas tasas de inter\u00e9s que no se han ajustado a la baja a pesar de la pol\u00edtica monetaria expansiva.&nbsp;El resultado es un sector rezagado que ya no impulsa el empleo ni la actividad econ\u00f3mica como antes, comprometiendo un componente esencial del crecimiento hist\u00f3rico dominicano. El comportamiento del tipo de cambio tampoco ayuda.&nbsp;Las fluctuaciones recientes han generado un ambiente de incertidumbre&nbsp;que se traduce en aumentos preventivos de precios por parte del comercio, influyendo en la inflaci\u00f3n por expectativas. En otras palabras, la sola percepci\u00f3n de inestabilidad cambiaria es suficiente para encarecer bienes y servicios, afectando directamente a las familias. El turismo, tradicional pilar del crecimiento, tampoco muestra el vigor de a\u00f1os anteriores.&nbsp;Las llegadas desde Estados Unidos, Canad\u00e1 y Europa&nbsp;\u2014nuestros mercados m\u00e1s importantes y de mayor gasto por visitante\u2014 se han desacelerado. El Gobierno intenta compensar promoviendo la llegada de turistas suramericanos, pero estos mercados tienen estad\u00edas m\u00e1s cortas, menor gasto y mayor volatilidad econ\u00f3mica. Depender de ellos como sustituto es arriesgado y dif\u00edcilmente sostenible en el tiempo. Mientras tanto, el campo dominicano vive una crisis silenciosa.&nbsp;La falta de apoyo a la producci\u00f3n agropecuaria, combinada con un aumento desmedido de las importaciones de productos que tradicionalmente producimos, ha provocado un deterioro en la seguridad alimentaria, afectando los precios internos y reduciendo las oportunidades de miles de familias que dependen del sector agr\u00edcola. A esto se suman factores que deterioran directamente la calidad de vida del dominicano: la falta cr\u00f3nica de aulas, el retroceso educativo evidenciado por bajas calificaciones,&nbsp;un sistema de salud sin mejoras tangibles, el mayor esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n en la historia de SENASA y la creciente inseguridad ciudadana, que erosiona la tranquilidad colectiva y aumenta los costos sociales y econ\u00f3micos. La desconfianza se profundiza con la frecuencia cada vez mayor de casos de corrupci\u00f3n administrativa, lo que env\u00eda un mensaje devastador al pa\u00eds: que los recursos p\u00fablicos no est\u00e1n seguros, que no se respeta el principio de transparencia y que el Estado parece m\u00e1s interesado en proteger intereses particulares que en garantizar el bienestar de la poblaci\u00f3n. Si todas estas tendencias se mantienen,&nbsp;el 2026 podr\u00eda marcar el inicio de un per\u00edodo prolongado de estancamiento econ\u00f3mico, de debilitamiento institucional y de disminuci\u00f3n del nivel de vida. El pa\u00eds estar\u00eda expuesto a una mayor inflaci\u00f3n, a una devaluaci\u00f3n m\u00e1s acelerada, a un menor crecimiento o incluso recesi\u00f3n t\u00e9cnica, acompa\u00f1ado de un aumento del desempleo informal y una p\u00e9rdida sustancial del poder adquisitivo. En definitiva, el 2026 se perfila como el a\u00f1o del desencanto econ\u00f3mico: el punto en el que se har\u00e1n visibles, sin narrativa oficial que los maquille, los efectos acumulados de un manejo improvisado, de un endeudamiento sin estrategia, de un gasto p\u00fablico desbordado y de la falta de visi\u00f3n para encaminar al pa\u00eds hacia un crecimiento sostenible e inclusivo.&nbsp;La Rep\u00fablica Dominicana necesita un cambio de rumbo urgente, responsable y profundo, antes de que estos s\u00edntomas se conviertan en da\u00f1os estructurales irreversibles para nuestra econom\u00eda y para el bienestar de todos los dominicanos.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[56,52],"tags":[],"class_list":["post-141199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=141199"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141199\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":141201,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/141199\/revisions\/141201"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=141199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=141199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=141199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}