{"id":142190,"date":"2026-02-16T20:35:47","date_gmt":"2026-02-17T00:35:47","guid":{"rendered":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=142190"},"modified":"2026-02-16T20:35:47","modified_gmt":"2026-02-17T00:35:47","slug":"trujillo-descontaba-el-5-del-salario-a-los-empleados-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2026\/02\/16\/trujillo-descontaba-el-5-del-salario-a-los-empleados-publico\/","title":{"rendered":"Trujillo descontaba el 5% del salario a los empleados p\u00fablico"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"\" alt=\"\" class=\"wp-image-142191\" srcset=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ad8133cd-06df-49c6-befd-c8f8af8e2456-683x1024.jpg 683w, https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ad8133cd-06df-49c6-befd-c8f8af8e2456-533x800.jpg 533w, https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ad8133cd-06df-49c6-befd-c8f8af8e2456-768x1152.jpg 768w, https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ad8133cd-06df-49c6-befd-c8f8af8e2456-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ad8133cd-06df-49c6-befd-c8f8af8e2456-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ad8133cd-06df-49c6-befd-c8f8af8e2456-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\"><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Los fondos se destinaban al Partido Dominicano y se recaudaban obligatoriamente en virtud de la Ley n\u00fam. 1452 del 21 de marzo de 1947.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Roberto Valenzuela<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de las m\u00faltiples investigaciones que ha realizado el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana hay hallazgos que obligan no solo a recordar, sino a reflexionar con profundidad sobre las dimensiones del poder absoluto y sus mecanismos de control.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de esos episodios lo constituye la imposici\u00f3n de la Ley n\u00fam. 1452 del 21 de marzo de 1947, mediante la cual el r\u00e9gimen encabezado por Rafael Le\u00f3nidas Trujillo Molina oblig\u00f3 a los empleados p\u00fablicos a entregar el cinco por ciento de su salario al Partido Dominicano. No se trataba de una contribuci\u00f3n voluntaria ni de un mecanismo de financiamiento ordinario, sino de una extracci\u00f3n forzosa legitimada por la ley y sostenida por el aparato estatal.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella organizaci\u00f3n pol\u00edtica no era un partido en el sentido democr\u00e1tico del t\u00e9rmino. Era el partido \u00fanico, el brazo civil del r\u00e9gimen, una estructura que monopolizaba la vida p\u00fablica y absorb\u00eda las funciones esenciales del Estado. Gobierno, Congreso, fuerzas armadas, sistema judicial y medios de comunicaci\u00f3n respond\u00edan a una misma voluntad. Las elecciones, cuando se celebraban, eran meros rituales de confirmaci\u00f3n, sin competencia real ni posibilidad de alternancia.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, la l\u00ednea divisoria entre Estado y partido desapareci\u00f3. La afiliaci\u00f3n pol\u00edtica dej\u00f3 de ser una opci\u00f3n para convertirse en requisito de supervivencia laboral y social. Quien aspirara a conservar su empleo p\u00fablico deb\u00eda, adem\u00e1s de obediencia, aportar econ\u00f3micamente al sostenimiento de la maquinaria pol\u00edtica que lo vigilaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los recursos obtenidos mediante este mecanismo alimentaban una estructura orientada a la propaganda oficial, la exaltaci\u00f3n del culto a la personalidad y el mantenimiento de redes de delaci\u00f3n e inteligencia interna. Los llamados \u201cinformantes\u201d o \u201csoplones\u201d constitu\u00edan una pieza clave del sistema de control social, pues permit\u00edan detectar, aislar y castigar cualquier disidencia real o percibida.<\/p>\n\n\n\n<p>La Ley n\u00fam. 1452 revela, en esencia, c\u00f3mo el poder autoritario puede institucionalizar pr\u00e1cticas que hoy resultan incompatibles con los principios m\u00e1s b\u00e1sicos de un Estado de derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordar estos hechos no responde a un mero ejercicio de memoria hist\u00f3rica. Constituye una advertencia permanente sobre los riesgos de la concentraci\u00f3n excesiva de poder y la fragilidad de las instituciones cuando carecen de contrapesos efectivos. La democracia no se sostiene \u00fanicamente en elecciones<\/p>\n\n\n\n<p>peri\u00f3dicas, sino en la separaci\u00f3n real entre partido y Estado, en la libertad de asociaci\u00f3n y en la protecci\u00f3n del ciudadano frente a cualquier forma de coacci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n conservada en los archivos del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana permite comprender hasta qu\u00e9 punto el r\u00e9gimen trujillista penetr\u00f3 la vida cotidiana de los dominicanos, incluso en aspectos tan \u00edntimos como el salario que cada trabajador llevaba a su hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, m\u00e1s que nunca, la preservaci\u00f3n de esa memoria es indispensable. Solo conociendo con claridad los mecanismos del pasado es posible evitar que se reproduzcan, bajo nuevas formas, en el presente o en el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Referencias:<\/p>\n\n\n\n<p>Museo Memorial de la Resistencia Dominicana. (1947). Ley n\u00fam. 1452 del 21 de marzo de 1947. Archivo del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fondos se destinaban al Partido Dominicano y se recaudaban obligatoriamente en virtud de la Ley n\u00fam. 1452 del 21 de marzo de 1947. Roberto Valenzuela Dentro de las m\u00faltiples investigaciones que ha realizado el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana hay hallazgos que obligan no solo a recordar, sino a reflexionar con profundidad sobre las dimensiones del poder absoluto y sus mecanismos de control. Uno de esos episodios lo constituye la imposici\u00f3n de la Ley n\u00fam. 1452 del 21 de marzo de 1947, mediante la cual el r\u00e9gimen encabezado por Rafael Le\u00f3nidas Trujillo Molina oblig\u00f3 a los empleados p\u00fablicos a entregar el cinco por ciento de su salario al Partido Dominicano. No se trataba de una contribuci\u00f3n voluntaria ni de un mecanismo de financiamiento ordinario, sino de una extracci\u00f3n forzosa legitimada por la ley y sostenida por el aparato estatal. Aquella organizaci\u00f3n pol\u00edtica no era un partido en el sentido democr\u00e1tico del t\u00e9rmino. Era el partido \u00fanico, el brazo civil del r\u00e9gimen, una estructura que monopolizaba la vida p\u00fablica y absorb\u00eda las funciones esenciales del Estado. Gobierno, Congreso, fuerzas armadas, sistema judicial y medios de comunicaci\u00f3n respond\u00edan a una misma voluntad. Las elecciones, cuando se celebraban, eran meros rituales de confirmaci\u00f3n, sin competencia real ni posibilidad de alternancia. En ese contexto, la l\u00ednea divisoria entre Estado y partido desapareci\u00f3. La afiliaci\u00f3n pol\u00edtica dej\u00f3 de ser una opci\u00f3n para convertirse en requisito de supervivencia laboral y social. Quien aspirara a conservar su empleo p\u00fablico deb\u00eda, adem\u00e1s de obediencia, aportar econ\u00f3micamente al sostenimiento de la maquinaria pol\u00edtica que lo vigilaba. Los recursos obtenidos mediante este mecanismo alimentaban una estructura orientada a la propaganda oficial, la exaltaci\u00f3n del culto a la personalidad y el mantenimiento de redes de delaci\u00f3n e inteligencia interna. Los llamados \u201cinformantes\u201d o \u201csoplones\u201d constitu\u00edan una pieza clave del sistema de control social, pues permit\u00edan detectar, aislar y castigar cualquier disidencia real o percibida. La Ley n\u00fam. 1452 revela, en esencia, c\u00f3mo el poder autoritario puede institucionalizar pr\u00e1cticas que hoy resultan incompatibles con los principios m\u00e1s b\u00e1sicos de un Estado de derecho. Recordar estos hechos no responde a un mero ejercicio de memoria hist\u00f3rica. Constituye una advertencia permanente sobre los riesgos de la concentraci\u00f3n excesiva de poder y la fragilidad de las instituciones cuando carecen de contrapesos efectivos. La democracia no se sostiene \u00fanicamente en elecciones peri\u00f3dicas, sino en la separaci\u00f3n real entre partido y Estado, en la libertad de asociaci\u00f3n y en la protecci\u00f3n del ciudadano frente a cualquier forma de coacci\u00f3n pol\u00edtica. La investigaci\u00f3n conservada en los archivos del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana permite comprender hasta qu\u00e9 punto el r\u00e9gimen trujillista penetr\u00f3 la vida cotidiana de los dominicanos, incluso en aspectos tan \u00edntimos como el salario que cada trabajador llevaba a su hogar. Hoy, m\u00e1s que nunca, la preservaci\u00f3n de esa memoria es indispensable. Solo conociendo con claridad los mecanismos del pasado es posible evitar que se reproduzcan, bajo nuevas formas, en el presente o en el futuro. Referencias: Museo Memorial de la Resistencia Dominicana. (1947). Ley n\u00fam. 1452 del 21 de marzo de 1947. 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