{"id":143830,"date":"2026-05-12T14:37:07","date_gmt":"2026-05-12T18:37:07","guid":{"rendered":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=143830"},"modified":"2026-05-12T14:37:08","modified_gmt":"2026-05-12T18:37:08","slug":"encuesta-o-construccion-de-narrativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2026\/05\/12\/encuesta-o-construccion-de-narrativa\/","title":{"rendered":"\u00bfEncuesta o construcci\u00f3n de narrativa?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"355\" height=\"200\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Juan-Ramon-Mejia-Betances.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-143831\" style=\"width:798px;height:auto\"><\/figure>\n\n\n\n<p>Por Juan Ram\u00f3n Mej\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>La reciente encuesta Gallup publicada por Diario Libre ha provocado reacciones previsibles: satisfacci\u00f3n en unos, preocupaci\u00f3n en otros y una intensa discusi\u00f3n p\u00fablica sobre el escenario pol\u00edtico de cara al 2028. Pero m\u00e1s all\u00e1 de simpat\u00edas partidarias o emociones coyunturales, el verdadero debate no deber\u00eda centrarse en qui\u00e9n celebra o qui\u00e9n cuestiona los resultados, sino en algo mucho m\u00e1s importante: la credibilidad de las narrativas que se construyen alrededor de las encuestas y el impacto pol\u00edtico que estas generan en la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque una encuesta no es simplemente un ejercicio estad\u00edstico. En sociedades altamente mediatizadas, las encuestas tambi\u00e9n moldean percepciones, influyen sobre actores econ\u00f3micos y pol\u00edticos, alteran expectativas electorales y pueden incluso contribuir a construir realidades pol\u00edticas anticipadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y precisamente por eso, toda medici\u00f3n de alto impacto debe poder ser observada cr\u00edticamente, sin que cuestionarla implique autom\u00e1ticamente desacreditarla.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera interrogante que deja esta encuesta es una que cualquier ciudadano com\u00fan podr\u00eda hacerse al comparar los resultados con la realidad cotidiana que vive el pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo se explica que una mayor\u00eda importante de la poblaci\u00f3n eval\u00fae negativamente la econom\u00eda, exprese preocupaci\u00f3n por la inseguridad, cuestione el deterioro de servicios p\u00fablicos y manifieste dificultades crecientes en su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras simult\u00e1neamente el presidente Luis Abinader mantiene niveles de aprobaci\u00f3n relativamente s\u00f3lidos?<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que pol\u00edticamente eso puede ocurrir. La historia demuestra que existen liderazgos que logran sostener respaldo incluso en contextos dif\u00edciles. Pero tambi\u00e9n es leg\u00edtimo preguntarse si existe una desconexi\u00f3n entre la percepci\u00f3n social reflejada en m\u00faltiples temas sensibles y la estabilidad pol\u00edtica que la encuesta proyecta alrededor del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el pa\u00eds viene atravesando debates p\u00fablicos intensos relacionados con el costo de la vida, el deterioro hospitalario, las cr\u00edticas al sistema de salud, las discusiones alrededor de Senasa, la baja inversi\u00f3n p\u00fablica, el aumento de la deuda y la creciente sensaci\u00f3n de inseguridad. Y aun as\u00ed, el resultado final parece transmitir una percepci\u00f3n de estabilidad pol\u00edtica mucho m\u00e1s fuerte que el malestar que diariamente se expresa en calles, redes sociales y sectores productivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda gran pregunta surge alrededor de la oposici\u00f3n y probablemente sea la m\u00e1s dif\u00edcil de explicar pol\u00edticamente. La encuesta coloca pr\u00e1cticamente empatados a la Fuerza del Pueblo y al Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana como fuerzas opositoras. Y ah\u00ed es donde muchos ciudadanos podr\u00edan preguntarse si esa fotograf\u00eda refleja realmente el escenario pol\u00edtico construido despu\u00e9s de las elecciones de 2024.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque independientemente de simpat\u00edas pol\u00edticas, los resultados electorales recientes mostraron un desplazamiento evidente del PLD como principal fuerza opositora y el ascenso consolidado de la Fuerza del Pueblo. La FP obtuvo una votaci\u00f3n presidencial considerablemente superior, ampli\u00f3 su presencia congresual y logr\u00f3 consolidar un crecimiento territorial sostenido. A eso se suma el hecho visible de los \u00faltimos a\u00f1os: dirigentes, alcaldes, diputados, regidores y estructuras pol\u00edticas completas migrando desde el PLD hacia la FP.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso resulta inevitable preguntarse qu\u00e9 explicaci\u00f3n pol\u00edtica sostiene que ambas organizaciones aparezcan hoy pr\u00e1cticamente en el mismo nivel de respaldo. No porque sea imposible que una encuesta detecte cambios, sino porque cuando una medici\u00f3n rompe de manera tan marcada con tendencias recientes, con resultados electorales cercanos y con la percepci\u00f3n pol\u00edtica acumulada, lo razonable en democracia no es aceptar los datos como verdades absolutas, sino analizarlos cr\u00edticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento llamativo es el escenario interno que la encuesta presenta dentro del oficialismo. David Collado aparece dominando ampliamente las preferencias internas del PRM, mientras Carolina Mej\u00eda luce considerablemente rezagada. Y nuevamente surge una pregunta v\u00e1lida: \u00bfrefleja eso toda la complejidad real del mapa pol\u00edtico oficialista?<\/p>\n\n\n\n<p>Porque si algo ha demostrado la pol\u00edtica dominicana es el peso hist\u00f3rico y estructural del liderazgo de Hip\u00f3lito Mej\u00eda dentro del PRM, as\u00ed como la importancia pol\u00edtica acumulada por Carolina Mej\u00eda desde la alcald\u00eda del Distrito Nacional. Resulta cuando menos llamativo que una figura con alto nivel de exposici\u00f3n, estructura partidaria, liderazgo territorial y uno de los apellidos pol\u00edticos m\u00e1s influyentes del pa\u00eds aparezca tan distante frente a Collado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es precisamente ah\u00ed donde el debate inevitablemente entra en un terreno m\u00e1s delicado. Desde 2023, Diario Libre pertenece al Grupo PuntaCana, conglomerado empresarial estrechamente vinculado al sector tur\u00edstico dominicano y encabezado hist\u00f3ricamente por Frank Rainieri. Y casualmente, el gran fortalecido pol\u00edticamente dentro del oficialismo en esta encuesta parece ser precisamente el actual ministro de Turismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEso demuestra manipulaci\u00f3n? Ser\u00eda irresponsable afirmarlo. Pero s\u00ed abre espacio para preguntas leg\u00edtimas sobre percepci\u00f3n, independencia y posibles conflictos de inter\u00e9s. Porque en pol\u00edtica y comunicaci\u00f3n, la credibilidad no depende solamente de la ausencia de irregularidades; tambi\u00e9n depende de la confianza que genere la apariencia de imparcialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan cuando la propia encuesta presenta al turismo como el sector mejor valorado de toda la gesti\u00f3n gubernamental. En ese contexto, cualquier observador cr\u00edtico podr\u00eda preguntarse si estamos \u00fanicamente ante una medici\u00f3n estad\u00edstica o si tambi\u00e9n existe una construcci\u00f3n narrativa favorable a determinados liderazgos y sectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso el enfoque editorial del titular merece reflexi\u00f3n. Afirmar que \u201cning\u00fan partido tiene hoy apoyo para ganar en primera vuelta en 2028\u201d parece una conclusi\u00f3n mucho m\u00e1s contundente que los propios datos disponibles. La encuesta mide simpat\u00edas, preferencias preliminares y escenarios internos, pero todav\u00eda faltan a\u00f1os para las elecciones, las candidaturas no est\u00e1n definidas y las alianzas pol\u00edticas futuras son completamente inciertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, m\u00e1s que una fotograf\u00eda definitiva del escenario electoral, la encuesta parece proyectar un marco narrativo espec\u00edfico sobre c\u00f3mo deber\u00eda percibirse la pol\u00edtica dominicana de cara al futuro inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1s ah\u00ed reside el verdadero debate.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de descalificar encuestas porque favorezcan o perjudiquen a determinados actores pol\u00edticos. Se trata de recordar que en democracia ninguna medici\u00f3n debe colocarse por encima del cuestionamiento ciudadano. Las encuestas pueden informar, pero tambi\u00e9n pueden influir. Pueden medir tendencias, pero tambi\u00e9n ayudar a construir percepciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando una encuesta contradice tendencias recientes, reconfigura liderazgos internos, fortalece determinadas figuras pol\u00edticas y coincide con intereses econ\u00f3micos y medi\u00e1ticos claramente identificables, el pa\u00eds tiene pleno derecho a hacerse preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque al final, las encuestas no solo miden estados de \u00e1nimo; tambi\u00e9n intentan influir sobre ellos. Pueden orientar percepciones, condicionar debates, fortalecer candidaturas y hasta construir la sensaci\u00f3n de inevitabilidad alrededor de determinados proyectos pol\u00edticos. Por eso, en una democracia madura, ninguna encuesta debe asumirse como una verdad absoluta ni como un veredicto definitivo sobre el futuro del pa\u00eds. Mucho menos cuando sus resultados chocan con tendencias electorales recientes, con la percepci\u00f3n cotidiana de amplios sectores de la poblaci\u00f3n y con se\u00f1ales pol\u00edticas visibles en el terreno. La democracia no necesita ciudadanos que acepten narrativas sin cuestionarlas; necesita ciudadanos cr\u00edticos, capaces de analizar qui\u00e9n comunica, qu\u00e9 comunica, a qui\u00e9n beneficia y por qu\u00e9. Porque cuando las encuestas dejan m\u00e1s preguntas que certezas, el verdadero deber democr\u00e1tico no es repetir titulares, sino examinar cuidadosamente los intereses, las coincidencias y las narrativas que intentan moldear la opini\u00f3n p\u00fablica nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Por Juan Ram\u00f3n Mej\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>La reciente encuesta Gallup publicada por Diario Libre ha provocado reacciones previsibles: satisfacci\u00f3n en unos, preocupaci\u00f3n en otros y una intensa discusi\u00f3n p\u00fablica sobre el escenario pol\u00edtico de cara al 2028. Pero m\u00e1s all\u00e1 de simpat\u00edas partidarias o emociones coyunturales, el verdadero debate no deber\u00eda centrarse en qui\u00e9n celebra o qui\u00e9n cuestiona los resultados, sino en algo mucho m\u00e1s importante: la credibilidad de las narrativas que se construyen alrededor de las encuestas y el impacto pol\u00edtico que estas generan en la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque una encuesta no es simplemente un ejercicio estad\u00edstico. En sociedades altamente mediatizadas, las encuestas tambi\u00e9n moldean percepciones, influyen sobre actores econ\u00f3micos y pol\u00edticos, alteran expectativas electorales y pueden incluso contribuir a construir realidades pol\u00edticas anticipadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y precisamente por eso, toda medici\u00f3n de alto impacto debe poder ser observada cr\u00edticamente, sin que cuestionarla implique autom\u00e1ticamente desacreditarla.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera interrogante que deja esta encuesta es una que cualquier ciudadano com\u00fan podr\u00eda hacerse al comparar los resultados con la realidad cotidiana que vive el pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo se explica que una mayor\u00eda importante de la poblaci\u00f3n eval\u00fae negativamente la econom\u00eda, exprese preocupaci\u00f3n por la inseguridad, cuestione el deterioro de servicios p\u00fablicos y manifieste dificultades crecientes en su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras simult\u00e1neamente el presidente Luis Abinader mantiene niveles de aprobaci\u00f3n relativamente s\u00f3lidos?<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que pol\u00edticamente eso puede ocurrir. La historia demuestra que existen liderazgos que logran sostener respaldo incluso en contextos dif\u00edciles. Pero tambi\u00e9n es leg\u00edtimo preguntarse si existe una desconexi\u00f3n entre la percepci\u00f3n social reflejada en m\u00faltiples temas sensibles y la estabilidad pol\u00edtica que la encuesta proyecta alrededor del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el pa\u00eds viene atravesando debates p\u00fablicos intensos relacionados con el costo de la vida, el deterioro hospitalario, las cr\u00edticas al sistema de salud, las discusiones alrededor de Senasa, la baja inversi\u00f3n p\u00fablica, el aumento de la deuda y la creciente sensaci\u00f3n de inseguridad. Y aun as\u00ed, el resultado final parece transmitir una percepci\u00f3n de estabilidad pol\u00edtica mucho m\u00e1s fuerte que el malestar que diariamente se expresa en calles, redes sociales y sectores productivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda gran pregunta surge alrededor de la oposici\u00f3n y probablemente sea la m\u00e1s dif\u00edcil de explicar pol\u00edticamente. La encuesta coloca pr\u00e1cticamente empatados a la Fuerza del Pueblo y al Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana como fuerzas opositoras. Y ah\u00ed es donde muchos ciudadanos podr\u00edan preguntarse si esa fotograf\u00eda refleja realmente el escenario pol\u00edtico construido despu\u00e9s de las elecciones de 2024.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque independientemente de simpat\u00edas pol\u00edticas, los resultados electorales recientes mostraron un desplazamiento evidente del PLD como principal fuerza opositora y el ascenso consolidado de la Fuerza del Pueblo. La FP obtuvo una votaci\u00f3n presidencial considerablemente superior, ampli\u00f3 su presencia congresual y logr\u00f3 consolidar un crecimiento territorial sostenido. A eso se suma el hecho visible de los \u00faltimos a\u00f1os: dirigentes, alcaldes, diputados, regidores y estructuras pol\u00edticas completas migrando desde el PLD hacia la FP.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso resulta inevitable preguntarse qu\u00e9 explicaci\u00f3n pol\u00edtica sostiene que ambas organizaciones aparezcan hoy pr\u00e1cticamente en el mismo nivel de respaldo. No porque sea imposible que una encuesta detecte cambios, sino porque cuando una medici\u00f3n rompe de manera tan marcada con tendencias recientes, con resultados electorales cercanos y con la percepci\u00f3n pol\u00edtica acumulada, lo razonable en democracia no es aceptar los datos como verdades absolutas, sino analizarlos cr\u00edticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento llamativo es el escenario interno que la encuesta presenta dentro del oficialismo. David Collado aparece dominando ampliamente las preferencias internas del PRM, mientras Carolina Mej\u00eda luce considerablemente rezagada. Y nuevamente surge una pregunta v\u00e1lida: \u00bfrefleja eso toda la complejidad real del mapa pol\u00edtico oficialista?<\/p>\n\n\n\n<p>Porque si algo ha demostrado la pol\u00edtica dominicana es el peso hist\u00f3rico y estructural del liderazgo de Hip\u00f3lito Mej\u00eda dentro del PRM, as\u00ed como la importancia pol\u00edtica acumulada por Carolina Mej\u00eda desde la alcald\u00eda del Distrito Nacional. Resulta cuando menos llamativo que una figura con alto nivel de exposici\u00f3n, estructura partidaria, liderazgo territorial y uno de los apellidos pol\u00edticos m\u00e1s influyentes del pa\u00eds aparezca tan distante frente a Collado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es precisamente ah\u00ed donde el debate inevitablemente entra en un terreno m\u00e1s delicado. Desde 2023, Diario Libre pertenece al Grupo PuntaCana, conglomerado empresarial estrechamente vinculado al sector tur\u00edstico dominicano y encabezado hist\u00f3ricamente por Frank Rainieri. Y casualmente, el gran fortalecido pol\u00edticamente dentro del oficialismo en esta encuesta parece ser precisamente el actual ministro de Turismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEso demuestra manipulaci\u00f3n? Ser\u00eda irresponsable afirmarlo. Pero s\u00ed abre espacio para preguntas leg\u00edtimas sobre percepci\u00f3n, independencia y posibles conflictos de inter\u00e9s. Porque en pol\u00edtica y comunicaci\u00f3n, la credibilidad no depende solamente de la ausencia de irregularidades; tambi\u00e9n depende de la confianza que genere la apariencia de imparcialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan cuando la propia encuesta presenta al turismo como el sector mejor valorado de toda la gesti\u00f3n gubernamental. En ese contexto, cualquier observador cr\u00edtico podr\u00eda preguntarse si estamos \u00fanicamente ante una medici\u00f3n estad\u00edstica o si tambi\u00e9n existe una construcci\u00f3n narrativa favorable a determinados liderazgos y sectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso el enfoque editorial del titular merece reflexi\u00f3n. Afirmar que \u201cning\u00fan partido tiene hoy apoyo para ganar en primera vuelta en 2028\u201d parece una conclusi\u00f3n mucho m\u00e1s contundente que los propios datos disponibles. La encuesta mide simpat\u00edas, preferencias preliminares y escenarios internos, pero todav\u00eda faltan a\u00f1os para las elecciones, las candidaturas no est\u00e1n definidas y las alianzas pol\u00edticas futuras son completamente inciertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, m\u00e1s que una fotograf\u00eda definitiva del escenario electoral, la encuesta parece proyectar un marco narrativo espec\u00edfico sobre c\u00f3mo deber\u00eda percibirse la pol\u00edtica dominicana de cara al futuro inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1s ah\u00ed reside el verdadero debate.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de descalificar encuestas porque favorezcan o perjudiquen a determinados actores pol\u00edticos. Se trata de recordar que en democracia ninguna medici\u00f3n debe colocarse por encima del cuestionamiento ciudadano. Las encuestas pueden informar, pero tambi\u00e9n pueden influir. Pueden medir tendencias, pero tambi\u00e9n ayudar a construir percepciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando una encuesta contradice tendencias recientes, reconfigura liderazgos internos, fortalece determinadas figuras pol\u00edticas y coincide con intereses econ\u00f3micos y medi\u00e1ticos claramente identificables, el pa\u00eds tiene pleno derecho a hacerse preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque al final, las encuestas no solo miden estados de \u00e1nimo; tambi\u00e9n intentan influir sobre ellos. Pueden orientar percepciones, condicionar debates, fortalecer candidaturas y hasta construir la sensaci\u00f3n de inevitabilidad alrededor de determinados proyectos pol\u00edticos. Por eso, en una democracia madura, ninguna encuesta debe asumirse como una verdad absoluta ni como un veredicto definitivo sobre el futuro del pa\u00eds. Mucho menos cuando sus resultados chocan con tendencias electorales recientes, con la percepci\u00f3n cotidiana de amplios sectores de la poblaci\u00f3n y con se\u00f1ales pol\u00edticas visibles en el terreno. La democracia no necesita ciudadanos que acepten narrativas sin cuestionarlas; necesita ciudadanos cr\u00edticos, capaces de analizar qui\u00e9n comunica, qu\u00e9 comunica, a qui\u00e9n beneficia y por qu\u00e9. Porque cuando las encuestas dejan m\u00e1s preguntas que certezas, el verdadero deber democr\u00e1tico no es repetir titulares, sino examinar cuidadosamente los intereses, las coincidencias y las narrativas que intentan moldear la opini\u00f3n p\u00fablica nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Ram\u00f3n Mej\u00eda La reciente encuesta Gallup publicada por Diario Libre ha provocado reacciones previsibles: satisfacci\u00f3n en unos, preocupaci\u00f3n en otros y una intensa discusi\u00f3n p\u00fablica sobre el escenario pol\u00edtico de cara al 2028. Pero m\u00e1s all\u00e1 de simpat\u00edas partidarias o emociones coyunturales, el verdadero debate no deber\u00eda centrarse en qui\u00e9n celebra o qui\u00e9n cuestiona los resultados, sino en algo mucho m\u00e1s importante: la credibilidad de las narrativas que se construyen alrededor de las encuestas y el impacto pol\u00edtico que estas generan en la opini\u00f3n p\u00fablica. Porque una encuesta no es simplemente un ejercicio estad\u00edstico. En sociedades altamente mediatizadas, las encuestas tambi\u00e9n moldean percepciones, influyen sobre actores econ\u00f3micos y pol\u00edticos, alteran expectativas electorales y pueden incluso contribuir a construir realidades pol\u00edticas anticipadas. Y precisamente por eso, toda medici\u00f3n de alto impacto debe poder ser observada cr\u00edticamente, sin que cuestionarla implique autom\u00e1ticamente desacreditarla. La primera interrogante que deja esta encuesta es una que cualquier ciudadano com\u00fan podr\u00eda hacerse al comparar los resultados con la realidad cotidiana que vive el pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo se explica que una mayor\u00eda importante de la poblaci\u00f3n eval\u00fae negativamente la econom\u00eda, exprese preocupaci\u00f3n por la inseguridad, cuestione el deterioro de servicios p\u00fablicos y manifieste dificultades crecientes en su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras simult\u00e1neamente el presidente Luis Abinader mantiene niveles de aprobaci\u00f3n relativamente s\u00f3lidos? Claro que pol\u00edticamente eso puede ocurrir. La historia demuestra que existen liderazgos que logran sostener respaldo incluso en contextos dif\u00edciles. Pero tambi\u00e9n es leg\u00edtimo preguntarse si existe una desconexi\u00f3n entre la percepci\u00f3n social reflejada en m\u00faltiples temas sensibles y la estabilidad pol\u00edtica que la encuesta proyecta alrededor del gobierno. Porque el pa\u00eds viene atravesando debates p\u00fablicos intensos relacionados con el costo de la vida, el deterioro hospitalario, las cr\u00edticas al sistema de salud, las discusiones alrededor de Senasa, la baja inversi\u00f3n p\u00fablica, el aumento de la deuda y la creciente sensaci\u00f3n de inseguridad. Y aun as\u00ed, el resultado final parece transmitir una percepci\u00f3n de estabilidad pol\u00edtica mucho m\u00e1s fuerte que el malestar que diariamente se expresa en calles, redes sociales y sectores productivos. La segunda gran pregunta surge alrededor de la oposici\u00f3n y probablemente sea la m\u00e1s dif\u00edcil de explicar pol\u00edticamente. La encuesta coloca pr\u00e1cticamente empatados a la Fuerza del Pueblo y al Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana como fuerzas opositoras. Y ah\u00ed es donde muchos ciudadanos podr\u00edan preguntarse si esa fotograf\u00eda refleja realmente el escenario pol\u00edtico construido despu\u00e9s de las elecciones de 2024. Porque independientemente de simpat\u00edas pol\u00edticas, los resultados electorales recientes mostraron un desplazamiento evidente del PLD como principal fuerza opositora y el ascenso consolidado de la Fuerza del Pueblo. La FP obtuvo una votaci\u00f3n presidencial considerablemente superior, ampli\u00f3 su presencia congresual y logr\u00f3 consolidar un crecimiento territorial sostenido. A eso se suma el hecho visible de los \u00faltimos a\u00f1os: dirigentes, alcaldes, diputados, regidores y estructuras pol\u00edticas completas migrando desde el PLD hacia la FP. Por eso resulta inevitable preguntarse qu\u00e9 explicaci\u00f3n pol\u00edtica sostiene que ambas organizaciones aparezcan hoy pr\u00e1cticamente en el mismo nivel de respaldo. No porque sea imposible que una encuesta detecte cambios, sino porque cuando una medici\u00f3n rompe de manera tan marcada con tendencias recientes, con resultados electorales cercanos y con la percepci\u00f3n pol\u00edtica acumulada, lo razonable en democracia no es aceptar los datos como verdades absolutas, sino analizarlos cr\u00edticamente. Otro elemento llamativo es el escenario interno que la encuesta presenta dentro del oficialismo. David Collado aparece dominando ampliamente las preferencias internas del PRM, mientras Carolina Mej\u00eda luce considerablemente rezagada. Y nuevamente surge una pregunta v\u00e1lida: \u00bfrefleja eso toda la complejidad real del mapa pol\u00edtico oficialista? Porque si algo ha demostrado la pol\u00edtica dominicana es el peso hist\u00f3rico y estructural del liderazgo de Hip\u00f3lito Mej\u00eda dentro del PRM, as\u00ed como la importancia pol\u00edtica acumulada por Carolina Mej\u00eda desde la alcald\u00eda del Distrito Nacional. Resulta cuando menos llamativo que una figura con alto nivel de exposici\u00f3n, estructura partidaria, liderazgo territorial y uno de los apellidos pol\u00edticos m\u00e1s influyentes del pa\u00eds aparezca tan distante frente a Collado. Y es precisamente ah\u00ed donde el debate inevitablemente entra en un terreno m\u00e1s delicado. Desde 2023, Diario Libre pertenece al Grupo PuntaCana, conglomerado empresarial estrechamente vinculado al sector tur\u00edstico dominicano y encabezado hist\u00f3ricamente por Frank Rainieri. Y casualmente, el gran fortalecido pol\u00edticamente dentro del oficialismo en esta encuesta parece ser precisamente el actual ministro de Turismo. \u00bfEso demuestra manipulaci\u00f3n? Ser\u00eda irresponsable afirmarlo. Pero s\u00ed abre espacio para preguntas leg\u00edtimas sobre percepci\u00f3n, independencia y posibles conflictos de inter\u00e9s. Porque en pol\u00edtica y comunicaci\u00f3n, la credibilidad no depende solamente de la ausencia de irregularidades; tambi\u00e9n depende de la confianza que genere la apariencia de imparcialidad. M\u00e1s a\u00fan cuando la propia encuesta presenta al turismo como el sector mejor valorado de toda la gesti\u00f3n gubernamental. En ese contexto, cualquier observador cr\u00edtico podr\u00eda preguntarse si estamos \u00fanicamente ante una medici\u00f3n estad\u00edstica o si tambi\u00e9n existe una construcci\u00f3n narrativa favorable a determinados liderazgos y sectores. Incluso el enfoque editorial del titular merece reflexi\u00f3n. Afirmar que \u201cning\u00fan partido tiene hoy apoyo para ganar en primera vuelta en 2028\u201d parece una conclusi\u00f3n mucho m\u00e1s contundente que los propios datos disponibles. La encuesta mide simpat\u00edas, preferencias preliminares y escenarios internos, pero todav\u00eda faltan a\u00f1os para las elecciones, las candidaturas no est\u00e1n definidas y las alianzas pol\u00edticas futuras son completamente inciertas. Por eso, m\u00e1s que una fotograf\u00eda definitiva del escenario electoral, la encuesta parece proyectar un marco narrativo espec\u00edfico sobre c\u00f3mo deber\u00eda percibirse la pol\u00edtica dominicana de cara al futuro inmediato. Y quiz\u00e1s ah\u00ed reside el verdadero debate. No se trata de descalificar encuestas porque favorezcan o perjudiquen a determinados actores pol\u00edticos. Se trata de recordar que en democracia ninguna medici\u00f3n debe colocarse por encima del cuestionamiento ciudadano. Las encuestas pueden informar, pero tambi\u00e9n pueden influir. Pueden medir tendencias, pero tambi\u00e9n ayudar a construir percepciones. Y cuando una encuesta contradice tendencias recientes, reconfigura liderazgos internos, fortalece determinadas figuras pol\u00edticas y coincide con intereses econ\u00f3micos y medi\u00e1ticos claramente identificables, el pa\u00eds tiene pleno derecho a hacerse preguntas. Porque al final, las encuestas no solo miden estados de \u00e1nimo; tambi\u00e9n intentan influir sobre ellos. Pueden orientar percepciones, condicionar debates, fortalecer candidaturas y hasta construir la sensaci\u00f3n de inevitabilidad alrededor de determinados proyectos pol\u00edticos. Por eso, en una democracia madura, ninguna encuesta debe asumirse como una verdad absoluta ni como un veredicto definitivo sobre el futuro del pa\u00eds. Mucho menos cuando sus resultados chocan con tendencias electorales recientes, con la percepci\u00f3n cotidiana de amplios sectores de la poblaci\u00f3n y con se\u00f1ales pol\u00edticas visibles en el terreno. La democracia no necesita ciudadanos que acepten narrativas sin cuestionarlas; necesita ciudadanos cr\u00edticos, capaces de analizar qui\u00e9n comunica, qu\u00e9 comunica, a qui\u00e9n beneficia y por qu\u00e9. Porque cuando las encuestas dejan m\u00e1s preguntas que certezas, el verdadero deber democr\u00e1tico no es repetir titulares, sino examinar cuidadosamente los intereses, las coincidencias y las narrativas que intentan moldear la opini\u00f3n p\u00fablica nacional. Por Juan Ram\u00f3n Mej\u00eda La reciente encuesta Gallup publicada por Diario Libre ha provocado reacciones previsibles: satisfacci\u00f3n en unos, preocupaci\u00f3n en otros y una intensa discusi\u00f3n p\u00fablica sobre el escenario pol\u00edtico de cara al 2028. Pero m\u00e1s all\u00e1 de simpat\u00edas partidarias o emociones coyunturales, el verdadero debate no deber\u00eda centrarse en qui\u00e9n celebra o qui\u00e9n cuestiona los resultados, sino en algo mucho m\u00e1s importante: la credibilidad de las narrativas que se construyen alrededor de las encuestas y el impacto pol\u00edtico que estas generan en la opini\u00f3n p\u00fablica. Porque una encuesta no es simplemente un ejercicio estad\u00edstico. En sociedades altamente mediatizadas, las encuestas tambi\u00e9n moldean percepciones, influyen sobre actores econ\u00f3micos y pol\u00edticos, alteran expectativas electorales y pueden incluso contribuir a construir realidades pol\u00edticas anticipadas. Y precisamente por eso, toda medici\u00f3n de alto impacto debe poder ser observada cr\u00edticamente, sin que cuestionarla implique autom\u00e1ticamente desacreditarla. La primera interrogante que deja esta encuesta es una que cualquier ciudadano com\u00fan podr\u00eda hacerse al comparar los resultados con la realidad cotidiana que vive el pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo se explica que una mayor\u00eda importante de la poblaci\u00f3n eval\u00fae negativamente la econom\u00eda, exprese preocupaci\u00f3n por la inseguridad, cuestione el deterioro de servicios p\u00fablicos y manifieste dificultades crecientes en su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, mientras simult\u00e1neamente el presidente Luis Abinader mantiene niveles de aprobaci\u00f3n relativamente s\u00f3lidos? Claro que pol\u00edticamente eso puede ocurrir. La historia demuestra que existen liderazgos que logran sostener respaldo incluso en contextos dif\u00edciles. Pero tambi\u00e9n es leg\u00edtimo preguntarse si existe una desconexi\u00f3n entre la percepci\u00f3n social reflejada en m\u00faltiples temas sensibles y la estabilidad pol\u00edtica que la encuesta proyecta alrededor del gobierno. Porque el pa\u00eds viene atravesando debates p\u00fablicos intensos relacionados con el costo de la vida, el deterioro hospitalario, las cr\u00edticas al sistema de salud, las discusiones alrededor de Senasa, la baja inversi\u00f3n p\u00fablica, el aumento de la deuda y la creciente sensaci\u00f3n de inseguridad. Y aun as\u00ed, el resultado final parece transmitir una percepci\u00f3n de estabilidad pol\u00edtica mucho m\u00e1s fuerte que el malestar que diariamente se expresa en calles, redes sociales y sectores productivos. La segunda gran pregunta surge alrededor de la oposici\u00f3n y probablemente sea la m\u00e1s dif\u00edcil de explicar pol\u00edticamente. La encuesta coloca pr\u00e1cticamente empatados a la Fuerza del Pueblo y al Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana como fuerzas opositoras. Y ah\u00ed es donde muchos ciudadanos podr\u00edan preguntarse si esa fotograf\u00eda refleja realmente el escenario pol\u00edtico construido despu\u00e9s de las elecciones de 2024. Porque independientemente de simpat\u00edas pol\u00edticas, los resultados electorales recientes mostraron un desplazamiento evidente del PLD como principal fuerza opositora y el ascenso consolidado de la Fuerza del Pueblo. La FP obtuvo una votaci\u00f3n presidencial considerablemente superior, ampli\u00f3 su presencia congresual y logr\u00f3 consolidar un crecimiento territorial sostenido. A eso se suma el hecho visible de los \u00faltimos a\u00f1os: dirigentes, alcaldes, diputados, regidores y estructuras pol\u00edticas completas migrando desde el PLD hacia la FP. Por eso resulta inevitable preguntarse qu\u00e9 explicaci\u00f3n pol\u00edtica sostiene que ambas organizaciones aparezcan hoy pr\u00e1cticamente en el mismo nivel de respaldo. No porque sea imposible que una encuesta detecte cambios, sino porque cuando una medici\u00f3n rompe de manera tan marcada con tendencias recientes, con resultados electorales cercanos y con la percepci\u00f3n pol\u00edtica acumulada, lo razonable en democracia no es aceptar los datos como verdades absolutas, sino analizarlos cr\u00edticamente. Otro elemento llamativo es el escenario interno que la encuesta presenta dentro del oficialismo. David Collado aparece dominando ampliamente las preferencias internas del PRM, mientras Carolina Mej\u00eda luce considerablemente rezagada. Y nuevamente surge una pregunta v\u00e1lida: \u00bfrefleja eso toda la complejidad real del mapa pol\u00edtico oficialista? Porque si algo ha demostrado la pol\u00edtica dominicana es el peso hist\u00f3rico y estructural del liderazgo de Hip\u00f3lito Mej\u00eda dentro del PRM, as\u00ed como la importancia pol\u00edtica acumulada por Carolina Mej\u00eda desde la alcald\u00eda del Distrito Nacional. Resulta cuando menos llamativo que una figura con alto nivel de exposici\u00f3n, estructura partidaria, liderazgo territorial y uno de los apellidos pol\u00edticos m\u00e1s influyentes del pa\u00eds aparezca tan distante frente a Collado. Y es precisamente ah\u00ed donde el debate inevitablemente entra en un terreno m\u00e1s delicado. Desde 2023, Diario Libre pertenece al Grupo PuntaCana, conglomerado empresarial estrechamente vinculado al sector tur\u00edstico dominicano y encabezado hist\u00f3ricamente por Frank Rainieri. Y casualmente, el gran fortalecido pol\u00edticamente dentro del oficialismo en esta encuesta parece ser precisamente el actual ministro de Turismo. \u00bfEso demuestra manipulaci\u00f3n? Ser\u00eda irresponsable afirmarlo. Pero s\u00ed abre espacio para preguntas leg\u00edtimas sobre percepci\u00f3n, independencia y posibles conflictos de inter\u00e9s. Porque en pol\u00edtica y comunicaci\u00f3n, la credibilidad no depende solamente de la ausencia de irregularidades; tambi\u00e9n depende de la confianza que genere la apariencia de imparcialidad. M\u00e1s a\u00fan cuando la propia encuesta presenta al turismo como el sector mejor valorado de toda la gesti\u00f3n gubernamental. En ese contexto, cualquier observador cr\u00edtico podr\u00eda preguntarse si estamos \u00fanicamente ante una medici\u00f3n estad\u00edstica o si tambi\u00e9n existe una construcci\u00f3n narrativa favorable a determinados liderazgos y sectores. Incluso el enfoque editorial del titular merece reflexi\u00f3n. Afirmar que \u201cning\u00fan partido tiene hoy apoyo para ganar en primera vuelta en 2028\u201d parece una conclusi\u00f3n mucho m\u00e1s contundente que los propios datos disponibles. La encuesta mide simpat\u00edas, preferencias preliminares y escenarios internos, pero todav\u00eda faltan a\u00f1os para las elecciones, las candidaturas no est\u00e1n definidas y las alianzas pol\u00edticas futuras son completamente inciertas. Por eso, m\u00e1s que una fotograf\u00eda definitiva del escenario electoral, la encuesta parece proyectar un marco narrativo espec\u00edfico sobre c\u00f3mo deber\u00eda percibirse la pol\u00edtica dominicana de cara al futuro inmediato. Y quiz\u00e1s ah\u00ed reside el verdadero debate. No se trata de descalificar encuestas porque favorezcan o perjudiquen a determinados actores pol\u00edticos. Se trata de recordar que en democracia ninguna medici\u00f3n debe colocarse por encima del cuestionamiento ciudadano. Las encuestas pueden informar, pero tambi\u00e9n pueden influir. Pueden medir tendencias, pero tambi\u00e9n ayudar a construir percepciones. Y cuando una encuesta contradice tendencias recientes, reconfigura liderazgos internos, fortalece determinadas figuras pol\u00edticas y coincide con intereses econ\u00f3micos y medi\u00e1ticos claramente identificables, el pa\u00eds tiene pleno derecho a hacerse preguntas. Porque al final, las encuestas no solo miden estados de \u00e1nimo; tambi\u00e9n intentan influir sobre ellos. Pueden orientar percepciones, condicionar debates, fortalecer candidaturas y hasta construir la sensaci\u00f3n de inevitabilidad alrededor de determinados proyectos pol\u00edticos. Por eso, en una democracia madura, ninguna encuesta debe asumirse como una verdad absoluta ni como un veredicto definitivo sobre el futuro del pa\u00eds. Mucho menos cuando sus resultados chocan con tendencias electorales recientes, con la percepci\u00f3n cotidiana de amplios sectores de la poblaci\u00f3n y con se\u00f1ales pol\u00edticas visibles en el terreno. La democracia no necesita ciudadanos que acepten narrativas sin cuestionarlas; necesita ciudadanos cr\u00edticos, capaces de analizar qui\u00e9n comunica, qu\u00e9 comunica, a qui\u00e9n beneficia y por qu\u00e9. Porque cuando las encuestas dejan m\u00e1s preguntas que certezas, el verdadero deber democr\u00e1tico no es repetir titulares, sino examinar cuidadosamente los intereses, las coincidencias y las narrativas que intentan moldear la opini\u00f3n p\u00fablica nacional.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[52,12],"tags":[],"class_list":["post-143830","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion","category-politic"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/143830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=143830"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/143830\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":143832,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/143830\/revisions\/143832"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=143830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=143830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=143830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}