{"id":74315,"date":"2018-08-15T15:11:38","date_gmt":"2018-08-15T15:11:38","guid":{"rendered":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=74315"},"modified":"2018-08-15T15:11:38","modified_gmt":"2018-08-15T15:11:38","slug":"no-lo-vemos-o-los-locos-nos-hacemos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2018\/08\/15\/no-lo-vemos-o-los-locos-nos-hacemos\/","title":{"rendered":"\u00bfNo lo vemos, o los locos nos hacemos?\u2026"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/20180812_2151011712544281.png\" class=\"wp-image-74313 alignnone size-full\" width=\"434\" height=\"772\"><\/h1>\n<h1 class=\"entry-title\">Con gran pena, dolor y descaro percibo como, desde los diferentes estamentos de esta sociedad, pasamos desapercibidos y, en el peor de los casos, solapamos con hipocres\u00eda los antivalores que hoy se aprecian, que nos atosigan, que se ventilan desde las diferentes v\u00edas y que llegan hasta nuestros hijos e hijas, penetran su coeficiente y desarrollan sin que nada hagamos para detener este mal.<\/h1>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-308607 alignleft\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Estefania-Martinez-300x252.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"252\"><\/p>\n<p>Hablo de algunos fen\u00f3menos actuales; todos hemos o\u00eddo hablar de ellos, sus t\u00e9rminos son conocidos hasta por las m\u00e1s peque\u00f1os y, lo peor, es que no nos damos cuenta o no queremos aceptarlo, que se est\u00e1n convirtiendo en cultura y nos afecta a todos, fundamentalmente a los que a\u00fan est\u00e1n en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esos antivalores vienen en diferentes tipos de dosis, unas m\u00e1s cargadas que otras, la mayor\u00eda de esas dosis nos la introducen hasta, sin darnos cuenta, de manera auditiva a trav\u00e9s de las diferentes emisoras que nos obligan a consumir un tipo de m\u00fasica urbana, que no se circunscribe solo a la radio porque tambi\u00e9n lo vemos en la televisi\u00f3n, peri\u00f3dicos, y revistas, en el grueso, variado y nutrido compendio de medios por los que se se ventilan mensajes que atentan contra la moral.<\/p>\n<p>El denominado chapeo, la fornicaci\u00f3n, el adulterio, el consumo de estupefacientes y toda clase de inmoralidades, viene contenida en el famoso perreo. Y vemos a nuestros ni\u00f1os y ni\u00f1as bailar, saltar y cantar a ritmo de estas letras que se van cultivando en las mentes de los que se suponen constituyen el futuro de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y que ser\u00e1 de ese futuro si cuyos protagonistas se forman sobre la base de toda clase de fechor\u00eda social; c\u00f3mo haremos para retirar ese chip una vez toda la informaci\u00f3n haya sido procesada y est\u00e9 lista para ser puesta en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Viviremos en una sociedad contaminada, llena de mujeres, que desean andar en el \u00faltimo modelo del a\u00f1o a costa de lo que sea, cuyo cuerpo consideren un objeto de vil alquiler; j\u00f3venes que necesiten sentirse fuertes sobre la base del amor al dinero, aunque esto los lleve a cometer las m\u00e1s peores atrocidades, gente pl\u00e1stica, con cero grado de humanizaci\u00f3n, sin amor al pr\u00f3jimo ni a s\u00ed mismo, incapaces de construir y\/o sostener una familia, una amistad y, en conclusi\u00f3n, gente vac\u00eda de valores y llenas de mal.<\/p>\n<p>A\u00fan estamos a tiempo de reflexionar.<\/p>\n<p><span>Estefania M. Martinez S.<\/span><br \/>\n<span><i>Comunicadora<\/i><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con gran pena, dolor y descaro percibo como, desde los diferentes estamentos de esta sociedad, pasamos desapercibidos y, en el peor de los casos, solapamos con hipocres\u00eda los antivalores que hoy se aprecian, que nos atosigan, que se ventilan desde las diferentes v\u00edas y que llegan hasta nuestros hijos e hijas, penetran su coeficiente y desarrollan sin que nada hagamos para detener este mal. Hablo de algunos fen\u00f3menos actuales; todos hemos o\u00eddo hablar de ellos, sus t\u00e9rminos son conocidos hasta por las m\u00e1s peque\u00f1os y, lo peor, es que no nos damos cuenta o no queremos aceptarlo, que se est\u00e1n convirtiendo en cultura y nos afecta a todos, fundamentalmente a los que a\u00fan est\u00e1n en formaci\u00f3n. Esos antivalores vienen en diferentes tipos de dosis, unas m\u00e1s cargadas que otras, la mayor\u00eda de esas dosis nos la introducen hasta, sin darnos cuenta, de manera auditiva a trav\u00e9s de las diferentes emisoras que nos obligan a consumir un tipo de m\u00fasica urbana, que no se circunscribe solo a la radio porque tambi\u00e9n lo vemos en la televisi\u00f3n, peri\u00f3dicos, y revistas, en el grueso, variado y nutrido compendio de medios por los que se se ventilan mensajes que atentan contra la moral. El denominado chapeo, la fornicaci\u00f3n, el adulterio, el consumo de estupefacientes y toda clase de inmoralidades, viene contenida en el famoso perreo. Y vemos a nuestros ni\u00f1os y ni\u00f1as bailar, saltar y cantar a ritmo de estas letras que se van cultivando en las mentes de los que se suponen constituyen el futuro de nuestra naci\u00f3n. Y que ser\u00e1 de ese futuro si cuyos protagonistas se forman sobre la base de toda clase de fechor\u00eda social; c\u00f3mo haremos para retirar ese chip una vez toda la informaci\u00f3n haya sido procesada y est\u00e9 lista para ser puesta en pr\u00e1ctica. Viviremos en una sociedad contaminada, llena de mujeres, que desean andar en el \u00faltimo modelo del a\u00f1o a costa de lo que sea, cuyo cuerpo consideren un objeto de vil alquiler; j\u00f3venes que necesiten sentirse fuertes sobre la base del amor al dinero, aunque esto los lleve a cometer las m\u00e1s peores atrocidades, gente pl\u00e1stica, con cero grado de humanizaci\u00f3n, sin amor al pr\u00f3jimo ni a s\u00ed mismo, incapaces de construir y\/o sostener una familia, una amistad y, en conclusi\u00f3n, gente vac\u00eda de valores y llenas de mal. A\u00fan estamos a tiempo de reflexionar. Estefania M. Martinez S. Comunicadora<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":74314,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[52],"tags":[],"class_list":["post-74315","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74315"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74315\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":74316,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74315\/revisions\/74316"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/74314"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}