{"id":95127,"date":"2019-08-30T11:36:15","date_gmt":"2019-08-30T15:36:15","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=95127"},"modified":"2019-08-30T11:36:15","modified_gmt":"2019-08-30T15:36:15","slug":"las-buscadoras-las-madres-que-reparten-cartas-sobre-sus-desaparecidos-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2019\/08\/30\/las-buscadoras-las-madres-que-reparten-cartas-sobre-sus-desaparecidos-en-colombia\/","title":{"rendered":"\u201cLas buscadoras\u201d, las madres que reparten cartas sobre sus desaparecidos en Colombia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-95129 alignleft\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/madres-buscadoras-de-sus-hijos-desaparecidos-afp_12144535_20190830113120-1.jpg\" alt=\"\" width=\"431\" height=\"276\" \/>\u201cLas madres de personas desaparecidas llevamos un dolor eterno\u201d. As\u00ed reza una de las cartas que reparten un pu\u00f1ado de mujeres en los buses de la ciudad de Cali, en el suroeste de Colombia, y que escribieron en medio de una b\u00fasqueda incansable.<\/p>\n<p>En las estaciones del transporte p\u00fablico, \u201clas buscadoras\u201d, como se hacen llamar estas madres rotas y envejecidas por la tragedia, sostienen grandes carteles con las fotos de sus hijos desaparecidos en el curso del conflicto armado.<\/p>\n<p>Sobre las im\u00e1genes est\u00e1 la pregunta \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1?\u201d, que salta de retrato en retrato de civiles y militares, la mayor\u00eda muy j\u00f3venes.<br \/>\n\u201cEs como un grito que le hacemos al mundo para que sepan (&#8230;), para que se concienticen, para que cuiden sus hijos\u201d, dice a la AFP Mar\u00eda Elena Gallego, casi como culp\u00e1ndose de la suerte de su hija cuyo paradero desconoce desde hace ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como ella,\u00a0cerca de 35 mujeres llamaban la atenci\u00f3n en la estaci\u00f3n o en los autobuses de Cali\u00a0sobre el profundo desgarro que causa la desaparici\u00f3n forzada.<\/p>\n<p>Una vez se suben a los buses apretujados, con el cartel colgado al cuello, reparten sus escritos. Son cartas que relatan la historia de algunos de los cerca\u00a0de 83.000 desaparecidos\u00a0que ha dejado el enfrentamiento de medio siglo en Colombia, una cifra que incluye a v\u00edctimas de guerrillas, paramilitares y agentes estatales, y que casi triplica las de las dictaduras de Argentina, Brasil y Chile en el siglo XX.<\/p>\n<p>\u201cEstimado amigo (&#8230;) Escribo esta carta porque quiero que sepas de lo que ha sido mi vida\u201d, empieza diciendo el texto que Mar\u00eda Elena distribuye a los pasajeros.<\/p>\n<p>Luego cuenta lo poco que sabe sobre lo ocurrido con su hija, la ingeniera ambiental Sandra Viviana Cu\u00e9llar, quien desapareci\u00f3 cuando ten\u00eda 26 a\u00f1os. Recuerda que el 17 de febrero de 2011 sali\u00f3 hacia Palmira, a unos 30 kil\u00f3metros de Cali, y nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a saber de ella.<\/p>\n<p>\u201cMe he puesto en la tarea de indagar por ella. Ir ac\u00e1, ir all\u00e1, ir a talleres a aprender c\u00f3mo buscar a mi hija porque lo que m\u00e1s deseo es que aparezca\u201d, concluye la carta.<\/p>\n<p>Para Mar\u00eda Elena, contar su historia en los buses es una suerte de terapia en medio de la incertidumbre.<\/p>\n<p>\u201cAl menos uno sale, grita, habla, llora, es como un desahogo (&#8230;), es una terapia, pero el dolor lo lleva uno a todas partes. Es un dolor sin entender, sin comprender\u201d, lamenta.<\/p>\n<p>Aunque ninguna autoridad le ha dado pistas certeras sobre el caso de Sandra Viviana, ella cree que la pudieron hacer desaparecer por su activismo ambiental. Y a\u00fan piensa que podr\u00e1 reencontrarla con vida.<br \/>\n\u201c\u00bfPor qu\u00e9 tanta indiferencia?\u201d<br \/>\nLa campa\u00f1a #ReconocemosSuB\u00fasqueda\u00a0naci\u00f3 este a\u00f1o para destacar el trabajo de las mujeres que en solitario investigan el paradero de sus seres queridos.<\/p>\n<p>La iniciativa es promovida por la\u00a0Unidad de B\u00fasqueda de Personas dadas por Desaparecidas y la Comisi\u00f3n de la Verdad, creadas a partir del acuerdo de paz de 2016 que puso fin a medio siglo de lucha armada de la guerrilla FARC.<\/p>\n<p>Los lectores de las cartas, que tambi\u00e9n son exhibidas en el portal de la Comisi\u00f3n de la Verdad, pueden escribirles a las v\u00edctimas a trav\u00e9s de WhatsApp u otras redes sociales indicando la etiqueta.<\/p>\n<p>Luz Edilia Florez es una de las \u201cbuscadoras\u201d. Esta mujer de 57 a\u00f1os pag\u00f3 en carne propia el atrevimiento de querer saber lo que pas\u00f3 con su hijo Jos\u00e9 Ernesto Mor\u00e1n, a quien los escuadrones de ultraderecha capturaron en 2002 en la poblaci\u00f3n de Jamund\u00ed (suroeste) despu\u00e9s de que rehusara vincularse con ellos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan cuenta, cuando los paramilitares descubrieron que estaba indagando, la raptaron, la violaron, la torturaron y la tiraron a un riachuelo pensando que estaba muerta.<\/p>\n<p>En su testimonio que reparte en los buses, Luz Edilia interpela a la sociedad por \u201ctanta indiferencia\u201d.<\/p>\n<p>Aferrada como puede de una baranda y con la foto gigante de su hijo al cuello, entona una canci\u00f3n a modo de lamento. \u201cMi hijo puede estar en una fosa\u201d com\u00fan, reconoce.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n forzada en Colombia est\u00e1 tipificada como delito desde hace 19 a\u00f1os y, debido al conflicto interno, no solo abarca a agentes del Estado, sino a cualquiera que cometa esta violaci\u00f3n de derechos humanos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica, un \u00f3rgano oficial, entre 1958 y 2017 unas 82.998 personas fueron desaparecidas a la fuerza, pero solo en el 52% de los casos se conoce al responsable.<\/p>\n<p>En el D\u00eda Internacional de las V\u00edctimas de Desapariciones Forzadas, que se celebra cada 30 de agosto, Luz Edilia solo pide que \u201cno haya m\u00e1s desaparecidos\u201d. Mientras tanto, asegura que seguir\u00e1 buscando a su hijo. AFP\/Luis Robayo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLas madres de personas desaparecidas llevamos un dolor eterno\u201d. As\u00ed reza una de las cartas que reparten un pu\u00f1ado de mujeres en los buses de la ciudad de Cali, en el suroeste de Colombia, y que escribieron en medio de una b\u00fasqueda incansable. En las estaciones del transporte p\u00fablico, \u201clas buscadoras\u201d, como se hacen llamar estas madres rotas y envejecidas por la tragedia, sostienen grandes carteles con las fotos de sus hijos desaparecidos en el curso del conflicto armado. 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Son cartas que relatan la historia de algunos de los cerca\u00a0de 83.000 desaparecidos\u00a0que ha dejado el enfrentamiento de medio siglo en Colombia, una cifra que incluye a v\u00edctimas de guerrillas, paramilitares y agentes estatales, y que casi triplica las de las dictaduras de Argentina, Brasil y Chile en el siglo XX. \u201cEstimado amigo (&#8230;) Escribo esta carta porque quiero que sepas de lo que ha sido mi vida\u201d, empieza diciendo el texto que Mar\u00eda Elena distribuye a los pasajeros. Luego cuenta lo poco que sabe sobre lo ocurrido con su hija, la ingeniera ambiental Sandra Viviana Cu\u00e9llar, quien desapareci\u00f3 cuando ten\u00eda 26 a\u00f1os. Recuerda que el 17 de febrero de 2011 sali\u00f3 hacia Palmira, a unos 30 kil\u00f3metros de Cali, y nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a saber de ella. \u201cMe he puesto en la tarea de indagar por ella. Ir ac\u00e1, ir all\u00e1, ir a talleres a aprender c\u00f3mo buscar a mi hija porque lo que m\u00e1s deseo es que aparezca\u201d, concluye la carta. Para Mar\u00eda Elena, contar su historia en los buses es una suerte de terapia en medio de la incertidumbre. \u201cAl menos uno sale, grita, habla, llora, es como un desahogo (&#8230;), es una terapia, pero el dolor lo lleva uno a todas partes. Es un dolor sin entender, sin comprender\u201d, lamenta. Aunque ninguna autoridad le ha dado pistas certeras sobre el caso de Sandra Viviana, ella cree que la pudieron hacer desaparecer por su activismo ambiental. Y a\u00fan piensa que podr\u00e1 reencontrarla con vida. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 tanta indiferencia?\u201d La campa\u00f1a #ReconocemosSuB\u00fasqueda\u00a0naci\u00f3 este a\u00f1o para destacar el trabajo de las mujeres que en solitario investigan el paradero de sus seres queridos. 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