{"id":97528,"date":"2019-11-01T12:10:16","date_gmt":"2019-11-01T16:10:16","guid":{"rendered":"http:\/\/conexiondigital.com.do\/?p=97528"},"modified":"2019-11-01T12:10:16","modified_gmt":"2019-11-01T16:10:16","slug":"la-vida-despues-de-la-basura-para-los-ninos-del-vertedero-de-rafey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/2019\/11\/01\/la-vida-despues-de-la-basura-para-los-ninos-del-vertedero-de-rafey\/","title":{"rendered":"La vida despu\u00e9s de la basura para los ni\u00f1os del vertedero de Rafey"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-97529 alignleft\" src=\"https:\/\/images.conexiondigital.com.do\/wp-content\/uploads\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/10001411061270jpg-1000x550-800x440.jpg\" alt=\"\" width=\"498\" height=\"274\" \/>SANTO DOMINGO.- Como si fueran pastos, un reba\u00f1o de vacas se alimenta de despojos en el vertedero de Rafey, en la ciudad dominicana de Santiago, pero ya no se ve a los cientos de ni\u00f1os que, hasta hace pocos a\u00f1os, buscaban el sustento familiar entre la basura.<\/p>\n<p>Esa estampa ya pertenece al pasado, no hay menores arrastr\u00e1ndose entre los desechos para llevar a sus casas algo de comida o de chatarra que vender. No desde que la fundaci\u00f3n Cometas de Esperanza los sac\u00f3 de la miseria.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol Oscar Faes puso en marcha la ONG hace ya casi 14 a\u00f1os, cuando qued\u00f3 espantado al ver las terribles condiciones de subsistencia que, adem\u00e1s de causar m\u00faltiples enfermedades y accidentes, llev\u00f3 a la muerte al menos a seis ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Cordero fue uno de esos \u201cni\u00f1os buzo\u201d, as\u00ed denominados porque se sumerg\u00edan en la basura para buscar algo de valor o de alimento.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a Cometas de Esperanza casi con 13 a\u00f1os y, actualmente, con 23, compagina sus estudios universitarios con la actividad de voluntario en la fundaci\u00f3n, ubicada en el barrio de La Mosca.<\/p>\n<p>\u201cFue Oscar quien se acerc\u00f3 a mi madre y le dijo que si yo quer\u00eda estudiar ten\u00eda las puertas abiertas ac\u00e1\u201d, explica a Efe.<\/p>\n<p>Una oportunidad que pudo aprovechar ya que no supon\u00eda ning\u00fan gasto para su familia. Docencia, comida, material escolar, ropa y una paga para compensar por el dinero que dejaba de ganar por su trabajo en el vertedero: todo eso se lo daba la ONG, financiada casi por completo por la espa\u00f1ola Fundaci\u00f3n Barcel\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cSalir del basurero para empezar a vivir una nueva vida, conocer otras personas y otras formas de vida\u2026, cosas que yo no sab\u00eda que exist\u00edan, es muy grandioso. Me cambi\u00f3 la vida\u201d, se\u00f1ala Andr\u00e9s.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, pensaba que la del basurero \u201cera una vida, vamos a imaginarnos, buena, porque yo no conoc\u00eda otra\u201d. Su rutina era largas jornadas entre la podredumbre y bajo el inclemente sol caribe\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cTen\u00eda dos opciones, bajar a casa y que llegara el cami\u00f3n, botara la basura y yo no conseguir nada, o quedarme y comer de la basura, beber el agua de ah\u00ed mismo y poder hacer el dinero. Era una competencia constante. Hab\u00eda que asociarse con otros para poder levantar el sustento\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s es afortunado: nunca se pinch\u00f3 con una jeringa y aunque se quem\u00f3 en una tierra caliente -el suelo quema fruto de la combusti\u00f3n de los desechos org\u00e1nicos-, no qued\u00f3 marcado de por vida, como algunos colegas.<\/p>\n<p>Uno de sus compa\u00f1eros muri\u00f3. Despu\u00e9s de comer algo de entre la basura que acababa de soltar un cami\u00f3n, se acost\u00f3 entre los despojos y se arrop\u00f3 con unos cartones. \u201cEl cami\u00f3n no lo vio\u2026 No lo vio\u201d y su cabeza qued\u00f3 \u201ctotalmente desbaratada\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de la dureza de la situaci\u00f3n, para algunos padres fue \u201cdif\u00edcil\u201d aceptar que los ni\u00f1os dejaran de trabajar en el vertedero. No fue el caso de su madre -soltera, sin empleo y con nueve ni\u00f1os-, que acept\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>\u201cSi yo no llevaba comida o el dinero, \u00bfde qu\u00e9 \u00edbamos a comer?\u201d, argumenta.<\/p>\n<p>Faes relata que se encontr\u00f3 con la situaci\u00f3n \u201cdantesca\u201d de este vertedero de unos 600.000 metros cuadrados casi por casualidad.<\/p>\n<p>Antes de escolarizar a los ni\u00f1os, hubo que rehabilitarlos en el plano sanitario y nutricional. Llegaban con problemas digestivos, por la alimentaci\u00f3n a base de basura; respiratorios y epid\u00e9rmicos, por el humo de la combusti\u00f3n de los desechos; y oculares, por la constante exposici\u00f3n al sol. A eso hay que sumar fracturas, cortes y quemaduras frecuentes.<\/p>\n<p>En cuanto a las instalaciones escolares, se han ido ampliando con los a\u00f1os actualmente albergan a 417 ni\u00f1os de entre 4 y 15 a\u00f1os y est\u00e1n oficialmente reconocidas como centro educativo.<\/p>\n<p>Ahora, Cometas de Esperanza, que ha sido premiada por su labor, se dispone a convertir parte del basurero en un parque ecol\u00f3gico, para crear un espacio verde, \u00e1reas recreativas y un lugar de homenaje a los peque\u00f1os que murieron por malvivir de la basura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTO DOMINGO.- Como si fueran pastos, un reba\u00f1o de vacas se alimenta de despojos en el vertedero de Rafey, en la ciudad dominicana de Santiago, pero ya no se ve a los cientos de ni\u00f1os que, hasta hace pocos a\u00f1os, buscaban el sustento familiar entre la basura. Esa estampa ya pertenece al pasado, no hay menores arrastr\u00e1ndose entre los desechos para llevar a sus casas algo de comida o de chatarra que vender. No desde que la fundaci\u00f3n Cometas de Esperanza los sac\u00f3 de la miseria. El espa\u00f1ol Oscar Faes puso en marcha la ONG hace ya casi 14 a\u00f1os, cuando qued\u00f3 espantado al ver las terribles condiciones de subsistencia que, adem\u00e1s de causar m\u00faltiples enfermedades y accidentes, llev\u00f3 a la muerte al menos a seis ni\u00f1os. Andr\u00e9s Cordero fue uno de esos \u201cni\u00f1os buzo\u201d, as\u00ed denominados porque se sumerg\u00edan en la basura para buscar algo de valor o de alimento. Lleg\u00f3 a Cometas de Esperanza casi con 13 a\u00f1os y, actualmente, con 23, compagina sus estudios universitarios con la actividad de voluntario en la fundaci\u00f3n, ubicada en el barrio de La Mosca. \u201cFue Oscar quien se acerc\u00f3 a mi madre y le dijo que si yo quer\u00eda estudiar ten\u00eda las puertas abiertas ac\u00e1\u201d, explica a Efe. Una oportunidad que pudo aprovechar ya que no supon\u00eda ning\u00fan gasto para su familia. Docencia, comida, material escolar, ropa y una paga para compensar por el dinero que dejaba de ganar por su trabajo en el vertedero: todo eso se lo daba la ONG, financiada casi por completo por la espa\u00f1ola Fundaci\u00f3n Barcel\u00f3. \u201cSalir del basurero para empezar a vivir una nueva vida, conocer otras personas y otras formas de vida\u2026, cosas que yo no sab\u00eda que exist\u00edan, es muy grandioso. Me cambi\u00f3 la vida\u201d, se\u00f1ala Andr\u00e9s. En aquella \u00e9poca, pensaba que la del basurero \u201cera una vida, vamos a imaginarnos, buena, porque yo no conoc\u00eda otra\u201d. Su rutina era largas jornadas entre la podredumbre y bajo el inclemente sol caribe\u00f1o. \u201cTen\u00eda dos opciones, bajar a casa y que llegara el cami\u00f3n, botara la basura y yo no conseguir nada, o quedarme y comer de la basura, beber el agua de ah\u00ed mismo y poder hacer el dinero. Era una competencia constante. Hab\u00eda que asociarse con otros para poder levantar el sustento\u201d, agrega. Andr\u00e9s es afortunado: nunca se pinch\u00f3 con una jeringa y aunque se quem\u00f3 en una tierra caliente -el suelo quema fruto de la combusti\u00f3n de los desechos org\u00e1nicos-, no qued\u00f3 marcado de por vida, como algunos colegas. Uno de sus compa\u00f1eros muri\u00f3. Despu\u00e9s de comer algo de entre la basura que acababa de soltar un cami\u00f3n, se acost\u00f3 entre los despojos y se arrop\u00f3 con unos cartones. \u201cEl cami\u00f3n no lo vio\u2026 No lo vio\u201d y su cabeza qued\u00f3 \u201ctotalmente desbaratada\u201d. A pesar de la dureza de la situaci\u00f3n, para algunos padres fue \u201cdif\u00edcil\u201d aceptar que los ni\u00f1os dejaran de trabajar en el vertedero. No fue el caso de su madre -soltera, sin empleo y con nueve ni\u00f1os-, que acept\u00f3 de inmediato. \u201cSi yo no llevaba comida o el dinero, \u00bfde qu\u00e9 \u00edbamos a comer?\u201d, argumenta. Faes relata que se encontr\u00f3 con la situaci\u00f3n \u201cdantesca\u201d de este vertedero de unos 600.000 metros cuadrados casi por casualidad. Antes de escolarizar a los ni\u00f1os, hubo que rehabilitarlos en el plano sanitario y nutricional. Llegaban con problemas digestivos, por la alimentaci\u00f3n a base de basura; respiratorios y epid\u00e9rmicos, por el humo de la combusti\u00f3n de los desechos; y oculares, por la constante exposici\u00f3n al sol. A eso hay que sumar fracturas, cortes y quemaduras frecuentes. En cuanto a las instalaciones escolares, se han ido ampliando con los a\u00f1os actualmente albergan a 417 ni\u00f1os de entre 4 y 15 a\u00f1os y est\u00e1n oficialmente reconocidas como centro educativo. Ahora, Cometas de Esperanza, que ha sido premiada por su labor, se dispone a convertir parte del basurero en un parque ecol\u00f3gico, para crear un espacio verde, \u00e1reas recreativas y un lugar de homenaje a los peque\u00f1os que murieron por malvivir de la basura.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":97529,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-97528","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/97528","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=97528"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/97528\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":97530,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/97528\/revisions\/97530"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/97529"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=97528"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=97528"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/conexiondigital.com.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=97528"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}