
Por Juan Tomás García Díaz
Consultor energético.
El blackout (apagón general), ocurrido este 11 de noviembre, provocó grades tapones en el tráfico y paralizó gran parte de las actividades económicas en el país, afectando a casi 11 millones de habitantes.
El gobierno a través del ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, informó este miercoles que iniciarán las investigaciones para determinar las causas que originaron el blackout.
El apagón interrumpió el funcionamiento del transporte público, incluyendo los teleféricos y el metro de Santo Domingo. Los pasajeros que quedaron atrapados en el metro y los teleféricos, tras el corte de luz fueron evacuados, según informaron las autoridades gubernamentales.
Algunas personas descendieron de los vagones del metro y comenzaron a caminar por los túneles que bordean las vías del tren para buscar la parada más próxima y salir de la parte subterránea. No se han ofrecido informaciones de porque el metro no activó sus plantas eléctricas de emergencia, que tienen capacidad de 40,000 kilovatios.
Hospitales, bancos y otras grandes instituciones funcionaban con generadores de emergencia, pero muchos hogares y pequeños negocios se quedaron sin electricidad.
Algunos dueños de negocios, dijeron que, en sus establecimientos, los clientes fueron saliendo por lo largo del apagón.
Según datos del SENI del 2015 al 2025 se produjeron apagones que afectaron de un 80 por ciento hasta el cien por ciento.
En el 2015 apagón de 90%, asociado a falla en la subestación Itabo; 2020, apagón con amplia afectación, de un 85%, se atribuye a falla en transmisión y salida de generadoras; 2022 corte significativos relacionados con carga y fallas puntuales, de 83 por ciento, con gran impacto locales; 2023 apagones reportado en múltiple regiones.Afectó 88%, distribución y estabilidad del sistema eléctrico y esta semana, blackout que afectó un 92 por ciento del país.
El apagón general de este martes confirma que, el gobierno tiene descuidado el sistema eléctrico, porque el mismo no debió suceder, pues los sistemas de protección del sistema debieron evitarlo, en el pasado han salido 1000 megas abruptamente y estos sistemas impidieron que ocurriera un blackout.
La mayor parte del suministro energético de la República Dominicana, proviene del petróleo y sus derivados, seguidos del carbón, gas natural y en menor medidas, la energía solar, eólica e hidráulica, según, datos oficiales del regulador del sistema, la Superintendencia de Electricidad (SIE).
En las últimas semanas, los dominicanos han sufrido cortes de energía eléctrica, de hasta 10 horas, los cuales han sido atribuidos por el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), al aumento de la demanda, debido a las altas temperaturas, en otras ocasiones estas autoridades los atribuyeron a una culebra y al sargazo.
El presidente del CUED, Celso Marranzini, admitió que, el sistema no está preparado para dar el 100% de la demanda que está requiriendo la población. La realidad es que muchas de las subestaciones operan con deficiencias, instalaciones, que en su momento fueron adecuadas para la demanda de entonces, ahora están obsoletas frente a las necesidades actuales del país, que refleja falta de inversión, pese a los múltiples préstamos tomados por el gobierno supuestamente para invertirlo en el sector eléctrico.
La falta de planificación es otro punto que contribuye altamente a gravar la situación del sector eléctrico, lo que ha obligado altamente al gobierno a aplicar la politica de la improvisación, lo cual, combinado con la falta de capacidad demostrada por los funcionarios del sector eléctrico comprobadas por retrasos en la compra de medidores y materiales electrónicos, incluyendo cables de todo tipo y calibre, entre otros componentes, energía facturada pero no cobrada, hasta olvidos en la compra del carbón de Punta Catalina, son las mayores razones del aumento de las pérdidas y de los apagones.


