Por Gilbert Guzmán
Pila de comentarios ha generado el anuncio de la escogencia de una nueva Junta Central Electoral.
El pico de la controversia se coloca contrario a que los posibles seleccionados tengan alguna vinculación con partidos políticos.
Los tratadistas de la ciencia política establecen con visión meridiana que para dirigir un órgano del Estado, el que lo haga tiene que haber abrazado en algún tiempo la política.
El concepto de bien común fue acuñado, principalmente, por Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. El conjunto de aquellas “condición”de vida social que persigue la perfección y estipulaciones para beneficios de la colectiviad. Así lo explicaban ellos.
La Junta Central Electoral es el centro de procesamiento del sistema democrático, por eso busca, que desde ahí se genere el bien común.
Sin democracia no hay desarrollo.!
Los partidos son la representación genuina del pueblo.
Cualquier profesional que aspire dirigir la (JCE) debe exigírsele, primero: que sepa aplicar la ley, segundo que conozca como funciona el Estado y tercero que tenga conocimiento pleno de la política.
El funesto 16 de febrero de 2020, fecha en que se suspendieron las elecciones por primera vez; hubo que acudir al liderazgo político para tomar esa y otras decisiones y evitar un baño de sangre.
No hay mejor ejemplo, esto indica que tienen que ser políticos; verbigracia, la sociedad civil es un monstruo político con etiqueta y presentación diferente colocada en el mercado. Y estamos confiando en ellos para dirigir la junta?
Sean o no ligados a los partidos, lo que se debe es aplicar lo que ordena el imperio de la ley.
Si activamos los filtros sociales, la Contraloria Social, veedores, y los ojos del pueblo, la (JCE) la puede dirigir Nicolás Maquiavelo y tendrá que aplicar la ley.
No es lo que se quiere? Que se aplique la ley, y ya!!



